Concurso EDEBÉ

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Bueno, como no tengo el programa (de momento, porque no tengo disponible el archivo en mp3 para subirlo al servidor). Os voy a dejar con los dos relatos de las dos valientes que participaron en nuestro concurso EDEBÉ (cuyo premio será un ejemplar de Swicth in the red, de Susana Vallejo). A la derecha del blog encontraréis una encuesta con los dos títulos, para que votéis por vuestro favorito (no hagáis trampas, por favor). Suerte a Adelfa y a María Jesús.

Por cierto, podéis leer estos relatillos y muchas cosas más en Almenas de Palabras, nuestra sección más literaria.

PD. Podéis comentar qué os han parecido los relatos aquí o en las Almenas, dejad vuestra pintada en nuestra piedra.


Era tarde, tal vez para mí que veía sin esperanza como se acercaba el viernes sin que se hubiera producido la magia que esperaba.

No quería caer en la tristeza; en la morriña por encontrarme sola, lejos de todos y de lo que hasta ese momento había significado algo en mi existencia.

¿Es el amor todo en la vida?, la pregunta aunque hecha en voz baja me hizo sentir pena de mi misma. Seguí caminando, bordeando la Laguna de Cajititlàn, sola a aquèlla hora de la tarde, deseando sentirme en sintonìa con los pescadores que a lo lejos tiraban sus redes sin muchas ilusiones quizás, pero disfrutando su duro trabajo en libertad.

¿No debía ser un poco más comprensiva, más cercana? Siempre habìa presumido diciendo que la tolerancia, como la comprensión y la empatìa, nos acercaban a los seres puros que llamamos irracionales, y ahora estaba contradiciéndome a mi misma al ser tan dura e intransigente con una persona que era tan importante en mi vida.

Al llegar a lo alto de la pequeña colina, desde donde divisaba el idílico paisaje en todo su esplendor, me invadió de pronto una inmensa alegrìa. El viernes era veinticuatro, el día de su cumpleaños. Que mejor momento para que nos sentáramos a conversar, a aclarar las cosas, a hablarnos sin dobleces, con la verdad en la mano.

Antes de retirarme, volví la mirada hacia la laguna, donde comenzaban a reflejarse los colores del atardecer… ¡esos mágicos atardeceres que me habían fascinado desde niña!

Al llegar a casa, me reencontré con el vestido blanco perfectamente colocado al borde de mi cama, como si no hubiera sido usado nunca... y a su lado, el ramo de azahar que olvidé tirar al final de aquèlla ceremonia, que me había hecho tanta ilusión…

Adelfa Martín



Veinticuatro días de sintonía de alegría, de magia e ilusión. Y después la derrota, la morriña. La absurda manía de la tolerancia hacia la persona que decía amarme, y que de repente se convierte en la mayor patata de mí vida.

El viernes le empujaré hacía un lado de mi vera, de mis sentimientos confusos y atormentados por su maldad infinita. Su acariciosa forma de rozar su mano con la mía, empezó hacerme sentir rechazo por sus falacias, sus embustes cargados de desprecios y depravadas intenciones. Ya se dio cuenta mi hermana aquel día en que apareció con su cítara bajo el brazo, fue la primera en decirme que aquel joven de sofisticada presencia, no era sino un libidinoso de apariencia noble y bella.

Buscábamos el libro “El martillo de las brujas”, en la biblioteca publica de nuestro barrio, cuando le vimos entrar con un tipo robusto y guapo al que cantaba en susurros. Acompañando su voz el sonido de la cítara que hacia sonar con sutileza. El robusto joven le acarició el cabello y sus labios chocaron con los de… mi amor. ¡Mi alma rodó por los suelos! Arrastrándola entre sollozos y con el apoyo de mí hermana, que se veía entristecida por la confirmación de su augurio. Salimos de allí desbordadas por la rabia de la mentira, la ofensa y la burla. De un amor que igual que vivió fue capaz de morir en un instante, ahora yo con mi libertad y mi esperanza volveré a ser quien era. La eterna amante de la vida, de la literatura, de la naturaleza…

No buscaré esta noche en mi almohada amores de cartón, y bajo precio. Me perderé en la locura y la pasión, en un vals entre azahar y ajenjo.


María Jesús Almendro
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Castillos en el Aire

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6 comentarios:

  1. Pues yo sí he votado, y lo dejo en empate. ¡Yupi!

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  2. pues voy a votar yo ahora mismo, a empatar de nuevo, jejeje.

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  3. MIS FELICITACIONES, a mi tambièn me gustò mas...y lo digo en serio...

    Abrazos

    P.D.
    yo no votè, palabra de honor.

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