Llanto por Haití

Alaridos sofocados por escombros,
cenizas negras,
lluvia empedrada de agonía
cayendo furiosa sobre un blando firme ya enlodado,
muerte,
dolor terrible,
pena y llanto,
miseria, gritos que por fin son escuchados
cuando ya es tarde,
como rescoldos apagados
de una llama consumida
avivados de repente,
efímeras ayudas llegando apenas
y muriendo casi al punto de nacer,
dejando leves suspiros a su paso,
desolación,
derrota,
tristeza y mugre,
deshonra de los hombres,
niños perdidos por las calles derruidas,
tambaleados por el temblor grabado en sus entrañas,
ojos que apenas abiertos ya han visto demasiado,
olor insano aferrado para siempre en sus retinas,
calores insufribles sin forma de apagar la sed,
sin sentido, sin respuesta ni esperanzas,
un pueblo apaleado hasta la muerte,
visto sólo a través del grito aireado
por los escombros sangrientos y enlutados,
que su estridente alarido de pesares,
su agonía,
no sea otra noticia ya pasada,
no se torne en un suspiro contenido,
no se olvide,
que no la desterremos a la sombra
de nuestras conciencias blanqueadas por limosnas,
olvido,
desastre,
pueblo roto,
que las cenizas negras se te impregnen
y no nos dejen olvidar tu pesadumbre,
nación mutilada: suelta el llanto,
que todos sepamos de una vez
sentirnos responsables de este mundo
y no dejemos que una nación sea tan pobre
como para no poder dar aliento a sus familias,
aprendamos de una vez
que todos tenemos parte en esta culpa,
en esta muerte,
en esta tragedia de gris y desamparo.



23 de enero de 2010
Javier Fernández Jiménez
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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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2 comentarios:

  1. Ojalá sea como deseas, amigo, pero mucho me temo que se olvidará; ahora bien, siempre habrá alguien como tú que gritará estas miserias.
    Saludos.

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  2. No podemos olvidarlo. Todos sufrimos por ellos. El mundo se está volcando. Pero ¿Será suficiente?
    ¿Cuantos más sufrimientos y hambres y guerras vamos a consentir?

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