Acto IV

Sigrid dice que seamos clementes con su continuación, pero a mí me encanta, a ver qué os parece a vosotros este nuevo Acto de la radionovela... creo que la cosa se pone de lo más interesante.


Javier no podía creer lo que en esa habitación estaba ocurriendo. No solo estaba enclaustrado con aquellos restos humanos, sino que su única compañera de viaje le había inyectado una misteriosa sustancia.

-¿Cuándo vas a dejar de mentirme? Sabes quién eres y a lo que te dedicas, pero me lo estás ocultando por algún motivo. Trabajas para “ellos” ¿verdad?

-¿Para quién? No te entiendo.

-¡Venga ya! Me conduces hasta esta habitación, consigues casi identificar a un desconocido viendo trozos de su cadáver, te las arreglas para abrir una caja que contiene unos tubos rellenos de Dios sabe qué, me lo inyectas sin saber cómo va a reaccionar mi cuerpo… ¿y aun pretendes que me crea que todo esto lo has hecho por instinto?

El joven alterado comenzó a dar vueltas por la ensangrentada estancia, intentando aclarar sus ideas, mientras Silvia, serena, le ignoraba sentada en el suelo inspeccionando el objeto negro que le había arrebatado al cadáver.

-No sirve de nada que nos enfrentemos el uno al otro, es evidente que estamos juntos en esto. Piénsalo, si fuera alguna clase de droga o veneno ¿me lo habría inyectado yo también?

-Lo has hecho porque sabes que a ti no te va a hacer daño, y para no levantar sospechas, si solo me lo hubieras dado a mí hubiera sido demasiado evidente.

-Y qué más da, si de todos modos no te fías…

-Estas demasiado tranquila como para que confíe en ti…

-Estoy tranquila porque sé que a quien nos haya encerrado aquí le interesa que estemos vivos. Si no, ya formaríamos parte de la pintura de las paredes de esta habitación. Anda, ven aquí y ayúdame con esto, quizá nos de alguna pista.

Javier aun receloso se sentó junto a su compañera y manipularon el objeto que se habían encontrado sin obtener respuestas, fuera lo que fuese, se encontraba cerrado herméticamente.

-Guárdalo, si encontramos algún objeto con filo, quizá podamos abrirlo. Ahora más vale que nos larguemos de aquí…

-Espera, antes de que sigamos necesito que me expliques algo. ¿Quiénes son “ellos”?

-No te entiendo

-Sí, antes me preguntaste si trabajaba para “ellos”… a ver si te crees que tú eres el único suspicaz.

-Son cosas que se dicen sin pensar, es una forma de hablar, ¡salgamos de aquí!

El chico se dirigió corriendo a la puerta, cuando Silvia se interpuso en su camino sin dejarle salir. Su rostro imperturbable mostraba una seriedad inusual.

-Hasta que no lo aclares, no nos vamos.

-Mira, solo te diré que hay mucha gente importante que haría cualquier cosa por conocer los avances que hemos conseguido en mi proyecto… No te quiero contar nada mas, te perjudicaría.

Silvia aceptó las difusas explicaciones de Javier sabiendo que no obtendría nada mejor que eso por el momento, y le dejo abrir la puerta. Avanzaron por el pasillo sigilosos. El aíre se encontraba enturbiado, pero olía de manera peculiar, y de forma más intensa según avanzaban.

-¿lo notas Silvia?

-Sí, me resulta familiar…

-Huele a… hospital. Quizá seas médico, y por eso las inyecciones te suponían algo habitual, y por eso pudiste identificar al…

Javier se vio interrumpido por un ruido seco, al girarse, se encontró a la chica de rodillas, con una mano sujetando su cara, y la otra apoyada en el suelo. Respiraba aceleradamente, un hilo de voz se dejó asomar.

-No… no me encuentro bien, veo borroso y tengo mucho calor.

-¿Habrá sido una reacción a la inyección? Yo debería estar igual.

-Tú eres más corpulento, quizá tu reacción pase desapercibida o sea prácticamente nula, ayúdame a seguir, encontremos un lugar seguro.

El coraje de su compañera le sorprendió, detrás de aquel cuerpo frágil se encontraba alguien con una fortaleza admirable. La ayudo a ponerse en pie, y continuaron andando hacia la misma dirección, notando como la densidad del olor, crecía hasta hacerse insoportable.


Sigrid Rivera
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8 comentarios:

  1. Que buena continuacíon, si casi es como me la imaginé!!!
    Por cierto, la cuenta Esto es groove soy yo, que ha veces se me olvida cambiarla....

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  2. Me ha gustado cómo se va profundizando en los personajes.
    Parece que nos va a salir un Lost.

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  3. ..parece que nos va a salir un Lost..eso estuvo buenìsimo.

    Va increìble...yo preocupadìsima, pues se me va acercando la hora y soy remala para escribir cosas de ciencia-ficciòn. Este Acto IV va poniendo la cosa si cabe mas complicada...està fantàstico...

    abrazos

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  4. Ay muchas gracias, me alegra que os guste, no estoy muy acostumbrada a escribir, y menos cosillas de misterio.

    Javi, porfa cambia una cosa. donde pone:

    "El aíre se encontraba enturbiado, pero olía de manera peculiar, y de manera más intensa según avanzaban."

    Cambialo por:

    "El aíre se encontraba enturbiado, pero olía de manera peculiar, y de forma más intensa según avanzaban."

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  5. yo lo leí por adelantado, jejeje... Ya te dije que me gustó, Sigrid!!!

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  6. Ahí, ahí, sacando a relucir el proyecto de Javier, que es lo que puede darle juego a esto :D

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  7. Yo creo que la cosa marcha, luego hago ese retoque Sigrid. Vaya librazo nos va a salir, jejeje

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  8. acto V MALDITOS

    Era olor a éter, recordó que a dosis bajas producía una sensación de de desinhibición controlable y se agudizaban los sentidos, exactamente lo que le sucedía en aquellos momentos, así empezó a encontrar a su compañera de viaje poderosamente atractiva, fijó la mirada en su cara sudorosa, en su cabello trigueño salvajemente revuelto que la hacía parecer irresistible, empezó a preguntarse a que sabrían aquellos labios, que sensaciones experimentaría abrazando su delgado talle.

    SILVIA: ¡Javier! , ¡Javier! (la voz de la mujer sonó grave, hueca y le sacó automáticamente de sus ensoñaciones) , ayúdame, me encuentro un poco mareada, este pasillo es interminable, dime, ¿no te parece curioso que todas las puertas estén señaladas con la letra V? ¿Qué significado tendrán?
    Las puertas tenían una especie de logotipo encabezado por una V mayúscula seguida de un guión y numeración romana , ahora estaban parados delante de la puerta V-VII, Silvia pensó que era una buena señal, el siete era su número de la suerte y sin pensarlo dos veces giró el picaporte de la puerta y arrastró a Javier con ella.

    JAVIER: Esta habitación es idéntica a las demás con una salvedad, mira, ( rayano al techo había un ojo de buey que dejaba entrar los rayos del so),
    Necesitamos una escalera, si pudiéramos asomarnos a ese ventanuco, quizás podríamos orientarnos, saber algo de donde nos encontramos, tener alguna referencia.
    Silvia, ¿que te parece si te cargo en mis hombros e intentas mirar por la ventana?
    La mujer accedió, Javier se puso en cuclillas para ayudar a la chica y ella trepó por su cuerpo, hasta lograr ponerse de pié sobre sus hombros.
    JAVIER: Dime que ves
    SILVIA:- No hay nada, solamente un manto verde tapiza el suelo hasta donde mi vista alcanza, pero no hay edificios, ni siquiera árboles, aunque debe llover mucho, el césped o lo que sea tiene un verde poderoso, reluciente, con aspecto mullido.
    Bájame, el hombre accedió a la orden de la chica, y ella empezó a resbalar por su cuerpo Javier se giró y de pronto se encontraron abrazados mirándose fijamente a los ojos, reconociéndose, primitivos. Él no pudo más y la besó larga, desesperadamente, ella no se resistió.

    JAVIER: Lo siento, no sé que me ha pasado de repente sentí una necesidad imperiosa de tocarte, de saborearte, ¿sabes? Perdona, no volverá a suceder, al menos que me lo pidas tú (rió socarronamente).
    SILVIA: El éter a pequeñas dosis actúa como desinhibidor sexual, a mi me sucede lo mismo, y llevamos ya mucho rato aspirando sus vapores, todo el edificio está impregnado de ese olor.
    En alguna parte de este edificio debe de haber un laboratorio donde lo destilan, tenemos que encontrarlo Javier, tenemos que saber quien o quienes se encuentran detrás de todo esto.
    JAVIER: Silvia, aquí por el momento estamos seguros, tenemos que pensar, trazar un plan, hacer un esfuerzo por recordar el porqué de esta situación.

    SILVIA: Me has dicho, recuerdo que has mencionado la energía cronal , ¿qué significa exactamente?, que quieres decir con los movimientos de materia en el tiempo?, ¿es posible? Dime increpó. ¿Es eso posible?, creo que me voy a volver loca.
    La mujer se dejo caer, apoyada en la pared resbaló lentamente hasta quedarse sentada, el hombre se sentó a su lado y empezó a acariciarle el pelo, hacía calor, mucho…, las ropas se les pegaban al cuerpo.
    Silvia observaba de reojo al hombre alto y fornido que yacía a su lado, era un tipo atractivo, de unos cuarenta años, llevaba una camisa de lino con varios botones desabrochados, la chica fijó sus ojos en los pectorales del hombre, la tela dejaba entrever un vello incipiente ( otro que se rasura, pensó...)
    borrador 02:54:00 de Soleá Caramba Suprimir
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