Microrrelatos de Zombis



Amigas hasta la comida

La preocupación se veía claramente en mi reflejo sobre el espejo del ascensor. Mis ojos estaban tintados del color de la preocupación.

Habían pasado dos semanas desde que no veía a Tina. Ya casi había olvidado el tono de voz de mi mejor amiga. Aunque aquello tenía una explicación. Hacía dos días que la había llamado. Tina tardó cuatro pitidos en contestar. Cuando lo hizo creí haberme equivocado de número. Su voz era de lo más enferma, cosa que verificó que sus faltas estaban justificadas, y luego estaba el sonido de fondo. Un murmullo de respiraciones entrecortadas, pero no aceleradas. Lo único que pude oír fue un “Sí” y un “Ven mañana”. Y colgó. Supuse que estaría demasiado enferma para hablar por teléfono.

Pero, ahora ahí, delante de aquella puerta de roble y con la mirilla distorsionada, las dudas me asaltaban. Tenía pánico. El miedo me recorría el cuerpo casi de la misma manera que la sangre fluía por mis venas. Coloqué los nudillos sobre la puerta. Vacilé ante su llamada…me decidí, casi con manos temblorosas. Llamé.

No oí pasos, ni voces. A lo mejor no había nadie y Tina se había olvidado….la puerta se abrió tan de repente que mi corazón casi se sale por mi garganta. Mis ojos se abrieron como platos y mi corazón se paró. Tina…esa no era mi Tina. Sus ojos estaban hundidos en un mar espeso y negruzco. Su piel casi era violácea. Me pareció ver incluso un trozo de piel en su mejilla derecha, resbalando. Sus labios estaban agrietados. Y su cabello era más negro que de costumbre.

-Tina… ¿Eres tú? –Pregunté con inseguridad.
-Sí y tú eres mi comida.


Carne sacrificada

Soy cura. Dios no me ha amparado: un muerto vivo me ha mordido. La herida es muy profunda. Escondiéndome en la iglesia, el monaguillo viene a auxiliarme. Mi olfato y sed se han agudizado. Ahora, huelo un halo hambriento, indescriptible… Además de la abrasiva sed que no se apaga…, ni con el agua. ¡Carne viva, sangre!

El viento trae sus gritos, también un arrastrar de innumerables pies. Cuando el sol se va, las figuras tambaleantes golpean la puerta de acceso, agolpándose en las vidrieras. ¡Necesitan probar la carne!

No puedo olvidar la cara del que me mordió, pero los detalles se esfuman en mi cabeza. Pierdo mi poca humanidad. El monaguillo ya no se siente seguro a mi lado. En los últimos detalles de mi voluntad quiero, que me crucifique. Clavado en la cruz, mi piel es más blanca; chillo, muerdo, y la cólera me domina. Los clavos no duelen.

El sol vuelve a salir, y la puerta se abre. Noto el calor fraternal de las llamas: es la puerta al reino de los infiernos. Su calidez es dulce, y al traspasar el umbral, siento que estoy en casa. Girándome, veo mi cuerpo en la cruz. Resucité muerto.


El día que me comí su brazo supe que algo iba mal

El día que me comí su brazo supe que algo iba mal, que algo había cambiado en mí. Yo me sentía igual que un minuto antes, que una hora antes o que el día anterior. Pero su cadáver ante mí, su sangre bañando mi barba y los restos de su piel entre mis dientes, tensos y difíciles de masticar como uno callos mal cocidos, me decían que era diferente, que todo había cambiado, quizás para siempre.

Lo que me destrozó fue pensar, mientras devoraba sus preciosos ojos azules, que aún la amaba.


El enterrador

Cada noche, aquel espectro con apariencia humana salía de su caseta de herramientas donde tenía secretamente su guarida. Sin excepción, en cuanto se ponía el sol y caía la oscuridad, el particular enterrador del cementerio de Las Contiendas iniciaba su actividad diaria. Ajeno al mundo exterior, agarraba su pala y su pico y como un autómata, semiinconsciente, comenzaba a cavar sobre las tumbas. Con una fuerza y agilidad inverosímiles levantaba las lápidas o removía la tierra, dejando al descubierto los ataúdes para después exhumar los cuerpos. Era un trabajo mecánico, organizado, continuo y sin pausas hasta el amanecer.

Hilera a hilera abría los féretros y durante treinta segundos observa el interior en silencio, mostrando su respeto al morador que en apariencia descansaba eternamente. Pero el zombi sabía que aquello era una ilusión. Detrás de lo que una vez fue un ser humano se escondía un monstruo que antes o después despertaría.

No tenía preferencias, le daba igual si eran grandes o pequeñas, humildes u ostentosas, ninguna tumba tenía excepción. Sacaba los restos de huesos y carne putrefacta de un sitio y los colocaba en otro, intercambiando los cuerpos entre sí, de modo que ninguno pudiese guardar conciencia de quién fue una vez, mareándolos y desubicándolos hasta el extremo. Con esta pérdida de identidad, con el sentir de una existencia como una sola masa, serían aún más letales cuando llegara su hora.


El último

La tripulación llevaba años preparándose para este primer contacto, estudiando la psicología, las costumbres y los idiomas de los habitantes del planeta para establecer relaciones amistosas de la mejor manera posible. Pero se vieron obligados a adelantar en un año la fecha de lanzamiento. Siempre habían visto este viaje con optimismo y emoción. Pero el ambiente solo permitía respirar una incómoda atmósfera de alarma y miedo.

En tan sólo unos meses, el número de habitantes de la Tierra había bajado alarmantemente. Se trataba sin duda de un cataclismo sin precedentes, y el viaje se había convertido en misión de rescate.

Mientras la nave descendía, respiraron tranquilos al ver a más humanos de los que esperaban encontrar. Había miles en las calles y el ruido que producía la nave al acercarse hacía salir de los edificios a mucho más. Los tripulantes se sonrieron unos a otros, contentos de ver a tanta gente con vida.

Sin embargo, la ciudad parecía paralizada, sucia y abandonada; como si de una estampa post apocalíptica se tratase.

Sin perder un segundo, los paramédicos de la nave descendieron con suministros médicos para tratar de ayudar a los heridos.

El piloto aún no había soltado los mandos cuando observó horrorizado a toda aquella masa de gente lanzándose contra sus amigos.

No tuvo elección. Se fue, abandonándolos. Solo. Sus amigos se quedaron allí. Los salvadores de la Humanidad. Abandonados.

Y tuvo suerte. Porque sólo eran zombis. No eran humanos.


El Zombi

Cuando los cantos del Bokor cesaron, el cadáver ya no estaba allí.


Exterminio Zombie

Dentro parecen quedar sólo cuatro o cinco, los últimos vistos en muchos días desde que comenzó el exterminio. Un extraño instinto nos obliga a perseguirlos a pesar del riesgo, ya han transcurrido varias semanas desde que todo comenzó y el agotamiento físico está haciendo mella en nuestro organismo.

Antes de que el virus empezara a extenderse entre la población éramos personas comunes, un día todo cambió, la violencia y la muerte invadieron las calles, de pronto nadie conoce a nadie, el hombre devora al hombre, el hombre se defiende y el hombre asesina al hombre.

Pero hemos logrado unirnos, organizar cacerías, acorralarlos. Pronto serán exterminados por completo, construiremos un nuevo futuro que sustituya a este caos.

Puede que caigan varios de los nuestros en la última contienda, se escucharan disparos certeros destrozando cráneos, aullidos desgarradores cuando la carne de algún desprevenido sea desgajada en vivo. Pero el final está cerca, no habrá compasión, cuando el último de ellos, arrinconado, me mire fijamente a los ojos, se que el instinto hará el resto.

Ya puedo sentir el olor de la carne viva, la sangre inundando mis ojos agrietados, el hueco lamento que surge desde mi pútrido estomago, el reflujo de coagulo y bilis que cuelga perpetuo de mi rabiosa dentadura…


Hasta que la muerte los separe

Cuando el cura tartamudeó puedes besar a la novia, los entregados esposos se fundieron en un apasionado beso. Él le comió la boca a ella; pequeños e intensos mordiscos que tiñeron de carmesí sus trajes de bodas. Luego hubo saciado su apetito, el apasionado esposo sostuvo a su inerte esposa tiernamente entre sus brazos. Los invitados permanecieron en sus mudos asientos; los más jóvenes mordisqueándose las uñas y despedazándose hasta el tuétano los dedos. Cuando de repente, el pecho de la novia se convulsionó. Abrió los ojos y se irguió de un salto. Una macabra sonrisa cubrió su cara mientras se abalanzó sobre el cura.


Hay cosas que nunca cambian

No hace mucho que la pandemia se extendió por el mundo. Los muertos surgieron de sus tumbas y empezaron a devorar a sus semejantes. El terror se adueñó de las calles. A mí me tocó al principio, cuando la gente se olvidó de quienes les rodeaban y solo se preocupaban por ellos mismos. Anclado en mi silla de ruedas y sin posibilidad de huir, mis sobrinos hicieron conmigo lo que quisieron. Les quiero, por eso el dolor fue acallado por el cariño. Ahora soy uno de ellos, pero distinto. He recuperado mi movilidad, ya no me sirvo de esa esquelética estructura de metal aunque todavía mantengo algunos hábitos de antaño. Pronto tendré que cambiarlos pues ya nadie cosecha ni planta frutas.


La invasión zombi

Hace poco, en Madrid vivían muchas personas, pero por culpa de la contaminación hubo una invasión de zombis, ¿os preguntareis cómo?, pues así fue:

Cuando todos vivíamos en nuestras casas, sin darnos cuenta de lo que estaba pasando vinieron ellos, naves llenas de esa mezcla entre vivos y muertos, llamados zombis, que comían cerebros y rebañaban huesos. Muchos no se enteraron del incidente hasta que después de un mes tuvieron que hacer la compra, estos fueron los primeros en morir, por no atender a lo que pasa en sus alrededores.

Poco a poco ellos se fueron extendiendo y nosotros muriendo, aunque con armas lográbamos matarlos. En poco tiempo nos rodearon, y tuvimos que meternos en una de las Torres Kio, decidimos quedarnos allí, pero fue un grave error. Nos dividimos en tres grupos de entre unos 100 hombres cada uno, el 1º grupo bloqueó las puertas, el 2º apagó las luces y el 3º vigiló desde la azotea.

Yo estaba en la azotea, cuando los zombis entraron dimos la voz de alarma, pero era tarde. Nos escondimos y pasamos la noche en las camas de las tiendas. Al amanecer, intentamos escapar pero no pudimos puesto que habían cerrado las puertas, fue entonces cuando nos dimos cuenta del error que habíamos cometido. Revisamos todas las plantas y nos encontramos con una mujer de unos 35 años, llamada Susi. Al instante me enamoré de ella, nos cercioramos de que no fuera un zombi, pero solo la encontramos heridas leves y nos fuimos a la azotea. Por el camino, solo vimos a zombis y más zombis.

Nos dimos cuenta de que si no salimos de allí, nos íbamos a morir de hambre y nos tendríamos que comer unos a otros. Fuimos a revisar el mercado pero solo encontramos patatas en bolsa. Se las llevamos al jefe, que era íntimo amigo mío, pero cuando abrimos la primera bolsa los zombis nos tendieron una emboscada de la que solo yo, el jefe, Susi y otros siete hombres pudimos escapar.

Nos escondimos donde antes había vivido Susi, y allí nos quedamos hasta que se nos acabó la comida. Fue entonces, cuando nos dimos cuenta de que todas las naves enemigas estaban dentro, así que decidimos salir, en la huida matamos algunos zombis que por casualidad tenían una cuerda, y con ella pudimos salir por la ventana. Desde abajo bloqueamos la puerta, matamos los zombis que quedaban y cogimos una nave para ir a Paris.

Dos meses más tarde, Susi y yo nos casamos y vivimos felices hasta que... volvieron a regresar los zombis.


Me acabo de comer a mi madre

Joder, joder, joder... ¡me acabo de comer a mi madre! Toda la puta vida leyendo historias y viendo películas de zombies... ¡y ahora soy uno de ellos! Eso sí, toda esa mierda de seres descerebrados y lentos que sólo necesitan devorar vísceras no era más que basura. Soy plenamente consciente de mis actos, lo cual es asqueroso, y más cuando te comes a tu propia vieja ¡no me jodas! ¡Tengo aún su sangre en mis dientes! Esta puta hambre te consume y supera cualquier ética o moralidad. Creo que me voy a suicidar, no estoy dispuesto a comerme gente y encima disfrutarlo, te sacia el hambre pero te deja como una puta cabra. Está decidido, ¡que lo den por culo! Además ya tengo hambre otra vez, no lo voy a permitir...un momento, ese que corre desesperado ¿es Carlos, el mal nacido que me robó la novia en el instituto? Luego me ahorco o me pego un tiro, pero antes me como a ese hijo de puta. Es el primero que voy a disfrutar.


« ¡Son Zombis, son zombis! »


La marabunta de monstruos subía rápidamente por las escaleras del viejo edificio. Por más que les disparaba al corazón, se levantaban como si nada. ¿Por qué me perseguían? ¿Y por qué no se mueren?

Aseguré los cerrojos de la puerta, algunos destrozados. Quizá hubiera sido buena idea entrar en el apartamento sin forzar la puerta. Parapetándome tras el sofá con mi escopeta, esperé a que todo terminase rápido. La estampida pasó de largo hacia las plantas superiores. Podría despistarles si escapaba en ese preciso momento.

Legañoso, el anciano dueño del piso salió de un dormitorio. Ni siquiera llevaba la dentadura postiza. Mientras yo salía por la puerta, aulló:

— ¡Ouuuuuuuuaaaaaaa!

Me persiguió escaleras abajo, hasta que le perdí callejeando.

Horas después, me refugié en una fábrica aparentemente abandonada. Pude descansar durante esa noche, pero al amanecer desperté sobresaltado por el ruido seco de una llave abriendo el portón. Los dueños de la fábrica me habían sorprendido aún durmiendo. Les tumbé disparándoles a la altura de las billeteras. Eso me dio tiempo para recoger mis cosas y huir. Ya saltando la valla, los hombres se levantaron, chillando:

— ¡Okuuuuuupaaaaaaa!


Sangre de su sangre

Tras haber sufrido una horrible pesadilla, se despertó sobresaltado en una realidad que le hizo desear una rápida vuelta a los dominios de Morfeo. Notó un dolor insoportable y se descubrió a si mismo sangrando profusamente por una herida que tenía abierta a la altura del estómago. En su último alarde de consciencia humana, vislumbró a una debilitada señora que intentaba defenderse fútilmente mientras era devorada sin piedad por varios de los infestados.

La pobre mujer, antes de darse por vencida (si es que no lo estaba desde aquel primer mordisco) consiguió girar la cabeza para dedicarle una última mirada al pequeño, quien contempló con terror la caída del ser que le había dado la oportunidad de vivir.


uRgE AyUda

Soy Luis, médico internista que volvió hace poco a su trabajo, un hospital de mil camas, tras una aventura en el Amazonas para instaurar un programa de vacunación en un pequeño poblado de la selva.

Desde hace días vivo en el depósito de cadáveres del hospital. Estoy peor que muerto; sin más pistas me declaro zombi. Las prácticas de aquella aldea con mi persona me llevan a concluir que las vacunas no fueron aceptadas por sus habitantes.

Mi vocación desde los 16 años, entonces ya curaba pájaros caídos de los árboles, ha consistido en salvar vidas. Sólo mueven mi existencia los principios hipocráticos; por esto decidí esconderme en mi rincón de la morgue. No hago ningún mal; tomo prestados miembros, vísceras y anejos que nadie echará en falta. Exceptuando el ojo de cristal de un septuagenario con valor sentimental para la viuda que tragué por descuido. En ningún momento consideré la posibilidad de ahogamiento. Los múltiples intentos de autolisis han fallado.

El peor bocado, la placa de ateroma generalizada de un varón de cincuenta años con obesidad mórbida y mil condicionantes más; el mejor, la glándula mamaria sana de Anita, de dieciocho, mi amor platónico.

El motivo del aviso en la cafetería: necesito urgentemente un bidón de gasolina y una cerilla. Gracias.


Zombieland

"Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la Tierra".

Aquel poster clásico del siglo XX fue lo último que vieron mis ojos…

La situación era insostenible. El gobierno de coalición entre zombies y humanos dictó el doble toque de queda, la noche pertenecía a los No-muertos, el día lo disfrutábamos los vivos. Lógicamente surgieron guerrillas rebeldes en ambos bandos, pero el ejército acabó con ellas en poco tiempo.

Abolir las cárceles no pareció tan mala idea. La libertad de portar armas estimulaba la delincuencia y los asesinatos, así que se decidió abandonar a los condenados a su suerte en la noche para que los zombies disfrutaran del festín de la carne humana y combatir la superpoblación.

Aquella noche, los zombies se declararon en huelga de hambre debido a los continuos disparos a la cabeza por parte de los vigilantes nocturnos y me animé a dar un paseo.

Pero, como en toda huelga, siempre hay algún esquirol…


Zombis

En su visita nocturna al cementerio, Felicio Montana observa con detenimiento el mausoleo central. Sin embargo, pocos segundos después un quejido aterrador hace que se dé vuelta. El aire se concentra y, desde una de las tapias, una espesa neblina forma figuras irreconocibles. Felicio se acerca y se fija que algo lucha por emerger desde el suelo. De la fosa, lenta y copiosamente, uno, dos, nueve, veintiuno, ciento dos, cuatrocientos, mil ochocientos, nueve mil setecientos, ochenta y cinco mil zombis salen y, mientras orquestan una sinfonía de sollozos, llegan hasta él, lo tumban sobre el camposanto y lo devoran despellejándolo hasta convertirlo en uno de ellos. Al fondo, musicalizando el banquete, se escucha a Michael Jackson.
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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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17 comentarios:

  1. 1. Amigas hasta en la comida
    2. Carne sacrificada
    3. El día que me comí su brazo...
    4. El enterrador
    5. El último
    6. El zombi
    7. Exterminio zombi
    8. Hasta que la muerte lo separe
    9. Hay cosas que nunca cambian
    10. La invasión zombi
    11. Me acabo de comer a mi madre
    12. Son zombis, son zombis
    13. Sangre de tu sangre
    14. Urge ayuda
    15. Zombieland
    16. Zombis

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  2. Concurso microrrelatos de zombis

    tú eres el jurado

    hemos recibido 16 microrrelatos sobre zombis en el castillo, para votar tienes que dejarnos tu nombre y apellidos en un comentario, junto con la lista de más abajo con una pintuación del 1 al 10 para cada microrrelato, si nos dejas un por qué ya será la leche, esperamos vuestras votaciones, aceptamos votos hasta el día 11 de julio.

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  3. si uno participa, ¿vale votarse?
    ¿o es como eurovisión?

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  4. Creo que lo correcto sería no votarse a uno mismo... yo no pensaba hacerlo ;)

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  5. Lo mismo digo, si no, no tendría gracia el asunto ;P.

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  6. Vale, mis valoraciones personales:

    1. Amigas hasta en la comida
    Está entretenido, aunque dentro de un marco de concurso temático no sorprende el final.
    Un 5.

    2. Carne sacrificada
    Mola, pero me parece un poco raro que un monaguillo se atreva y pueda desclavar la cruz grandota que suele haber elevada en los altares de las iglesias. Mucho menos clavar a su sacerdote adecuadamente y luego volver a colocar la cruz donde estaba.
    Un 6.

    3. El día que me comí su brazo...
    Un 10. Es literatura en toda su esencia.

    4. El enterrador
    No entiendo demasiado la lógica, pero me gusta el sabor que deja.
    Un 7.

    5. El último
    Original, aunque poco sorprendente leyéndolo aquí.
    Un 6.

    6. El zombi
    Es como una parodia del más famoso de los microcuentos. Es perfecto, pero basa su efectividad en calcar una estructura ajena, lo que en comparación con los demás le deja sin autonomía.
    Un 0.

    7. Exterminio zombi
    Creo que su estructura depende demasiado del giro final. Quizá más corto, para que no dé tiempo a adivinar el final, ganaría mucho.
    Un 3.

    8. Hasta que la muerte lo separe
    No lo entiendo.
    Un 1, por la imagen de los que se comen las uñas.

    9. Hay cosas que nunca cambian
    Buena idea, buen concepto, pero me quedo un poco frío.
    Un 4.

    10. La invasión zombi
    Aunque tenga muchísima acción, le falta profundidad, así como resolución del conflicto.
    Un 1, por sacar un edificio conocido.

    11. Me acabo de comer a mi madre
    Está muy gracioso, de los más originales.
    Un 9.

    13. Sangre de tu sangre
    Palabras demasiado rebuscadas en un momento tan desesperado, frenan el rítmo del relato. No vi un conflicto definido.
    Un 0.

    14. Urge ayuda
    Originalidad, un zombie selvático.
    Un 8.

    15. Zombieland
    Me gusta mucho el concepto del doble toque de queda, pero el final no tanto.
    Un 5.

    16. Zombis
    El final está gracioso, pero para mí dura demasiado proporcionalmente, como si sobrase tanta introducción.
    Un 3.

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  7. este es un correo que hemos recibido

    Hola, soy Mari Cruz Benito, despues de leer los microrelatos os dejo aqui mi puntuación:

    1. Amigas hasta en la comida 1
    2. Carne sacrificada 1
    3. El día que me comí su brazo... 1
    4. El enterrador 10
    5. El último 4
    6. El zombi 1
    7. Exterminio zombi 9
    8. Hasta que la muerte lo separe 1
    9. Hay cosas que nunca cambian 5
    10. La invasión zombi 3
    11. Me acabo de comer a mi madre 6
    12. Son zombis, son zombis 7
    13. Sangre de tu sangre 2
    14. Urge ayuda 8
    15. Zombieland 3
    16. Zombis 6


    Bueno suerte a todos...

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  8. Las reseñas y puntuaciones de Víctor son un ejemplo a seguir, espero que todos las hagáis de una manera parecida, se nota que ha leído y votado en consecuencia.

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  9. Juan Herrón Gozález


    1. Amigas hasta en la comida. Puntuación: 8
    2. Carne sacrificada. Creo que no sería muy ético puntuar el mío, jejeje. Dejemos que los usuarios puntúen.
    3. El día que me comí su brazo... Puntuación: 2
    4. El enterrador Puntuación: 1
    5. El último Puntuación: 1
    6. El zombi Puntuación: 3
    7. Exterminio zombi Puntuación: 2
    8. Hasta que la muerte lo separe Puntuación: 4
    9. Hay cosas que nunca cambian Puntuación: 2
    10. La invasión zombi Puntuación: 3
    11. Me acabo de comer a mi madre Puntuación: 1
    12. Son zombis, son zombis Puntuación: 2
    13. Sangre de tu sangre Puntuación: 4
    14. Urge ayuda Puntuación: 3
    15. Zombieland Puntuación: 4
    16. Zombis Puntuación: 2

    P.D No quiero que la votación parezca estratégica, que no lo es; pero es que el resto de los relatos no me parecieron muy buenos. Exceptuando el de "Amigas hasta en la comida" que me pareció sorprendente y bien elaborado. Claro está que el mío me encanta, pero tienen que opinar el resto lo mismo, jajaja. Bueno chic@s, enhorabuena por el programa que lo oigo siempre que puedo, y por los concursos que hacéis. Sois geniales. Un saludo.

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  10. Amigas hasta la comida: 2 - Tensión exagerada por una amiga que no coge el móvil.

    Carne sacrificada: 4 - Me gusta meter a un cura pero me pierdo un poco a veces.

    El día que me comí su brazo supe que algo iba mal: 3 - Muy típico.

    El enterrador: 5 - Me gusta como está escrito pero no entiendo qué prepara el enterrador.

    El último: 6 - Le falta algún toque o giro, es predecible.

    El zombi: 1 - No lo entiendo.

    Exterminio Zombie: 4 - Típico.

    Hasta que la muerte los separe: 8 - Me gusta, muy Tarantino :)

    Hay cosas que nunca cambian: 4 - Típico.

    La invasión zombi: 3 - Típico...y muy largo.

    « ¡Son Zombis, son zombis! »: 5 - Confuso.

    Sangre de su sangre: 3 - Típico.

    uRgE AyUda: 7 - Me gusta el final.

    Zombieland: 3 - Cuidado con el SGAE ;)

    Zombis: 4 - Típico, gracioso lo de Michael.

    Salu2

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  11. Soy Sergi Orea, mi relato es el 9.

    1. Amigas hasta en la comida → 2
    Es predecible, quizás hubiese sido mejor intercambiar papeles y entonces el giro inesperado le habría hecho ganar emoción.

    2. Carne sacrificada → 3
    Interesante la lucha entre el lado humano y zombi con final anticipado en la primera línea. Giro interesante al resucitar (y como comentaba Víctor, el monaguillo un cachas de mucho cuidado) :)

    3. El día que me comí su brazo... → 6
    Me ha gustado ese sentimiento de humanidad dentro del monstruo, esa capacidad de diferenciarse del concepto clásico de zombi.

    4. El enterrador → 3
    No entiendo del todo el objetivo que persigue el enterrador aunque es original. Si el enterrador en un zombi.... ¿cómo es que los demás todavía no los son?

    5. El último → 7
    Ha sacado a relucir uno de los mayores defectos que tenemos, nuestra maldad al compararla con la de los zombis, crueles bestias.

    6. El zombi → 1
    Adaptación del microcuento de Monterroso.

    7. Exterminio zombi → 3
    Predecible pero muy detallista.

    8. Hasta que la muerte lo separe → 2
    No entiendo cómo el cura oficia la boda por su propia voluntad... no sé, en todo caso tendría que ser ya un zombi.

    9. Hay cosas que nunca cambian → El mío..... le puedo poner un 100? :P

    10. La invasión zombi → 1
    Considero que no se adapta a las bases del concurso. Excesivamente largo aún siendo flexible. Lo siento.

    11. Me acabo de comer a mi madre → 8
    Muy bueno, con un toque de humor excelente y un giro final que aumenta su puntuación. Enhorabuena.

    12. Son zombis, son zombis → 2
    No le veo demasiado encuadrado dentro del género aunque reconozco que la identificación del viejo y los dueños con zombis puede resultar.

    13. Sangre de tu sangre → 2
    Me pierdo un poco al leerlo.

    14. Urge ayuda → 5
    Buen planteamiento y desenlace aunque el ritmo se rompe con la aparición de palabras como autolisis y ateroma. Es un desconocimiento a nivel personal, no sé los demás si están familiarizados con estas palabras.

    15. Zombieland → 5
    Original. El acuerdo entre los dos mundos con sus evidentes factores rebeldes le da más fuerza.

    16. Zombis → 3
    Cómico el desenlace pero muy lentos tienen que ser esos zombis para poder contarlos :P

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  12. Buenos días,

    Estas son mis puntuaciones:


    1. Amigas hasta en la comida 6
    2. Carne sacrificada 7
    3. El día que me comí su brazo... 8
    4. El enterrador 9
    5. El último 6
    6. El zombi 5
    7. Exterminio zombi 5
    8. Hasta que la muerte lo separe 7
    9. Hay cosas que nunca cambian 6
    10. La invasión zombi 5
    11. Me acabo de comer a mi madre 8
    12. Son zombis, son zombis 10
    13. Sangre de tu sangre 6
    14. Urge ayuda 9
    15. Zombieland 8
    16. Zombis 6

    El 10 se lo doy a “Son zombis, son zombis”, por creer desde mi punto de vista que es el más labrado en el argumento: lo presenta, lo cuenta, y te sorprende. Y aunque me ha dado risa al final, si lo leo de nuevo, me da mucho miedo.

    Por cierto, nadie baja del 5, porque ninguno está para suspender.

    Alto nivel en estas dieciséis apariciones nada aparentes.

    Un saludo.



    Agustín de las Heras Martínez.

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  13. El día que me comí su brazo...10
    (Me ha encantado ese final con toque romántico y humor negro)

    El enterrador.................9
    (ingeniosa idea y muy bien planteado)

    Zombis........................8
    (genial la "sinfonía de sollozos" bien escrito y original idea)

    Carne sacrificada.............7
    (Otra idea muy original, me ha gustado mucho)

    Son zombies son zombies.......6
    (Muy divertido y con final abierto.)

    El Zombi......................5
    (Por darme a conocer el Bokor, lugar que desconocía. Típico micro Monterrosino, pero la imagen que crea después de ver fotos del lugar es terrorífica)

    El último.....................4
    (Me encanta la ciencia ficción, la última frase creo que se podía haber elaborado más, pero puntua por su crítica social)

    Hasta que la muerte los sep...3
    (buena idea, con buenas imágenes, pero sin sorpresas)

    Urge ayuda....................2
    (Por ese final)

    Me acabo de comer a mi madre..1
    (la primera mitad y el estilo me convencían bastante, el final no tanto)

    Esta es mi puntuación de 10 a 1 (sin votarme a mi mismo y sintiéndolo mucho por los que no entran en el ranking, saludos)

    Gotzon.

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  14. Votaré del 10 al 1 como Gotzon, aludiendo con una frase o adjetivo a cada uno de los texto, obviamente desde el respeto como participante que soy (sin votarme ¡of course!)

    CARNE SACRIFICADA con 10 por divino.

    EL ENTERRADOR con 9 por trilero.

    EXTERMINIO ZOMBIE con 8 por reflexivo.

    ZOMBIELAND con 7 por original.

    SON ZOMBIES, SON ZOMBIES con 6 por desternillante.

    LA INVASION ZOMBIE con 5 por homenaje (a mi juicio) a Zombie´s Party.

    EL ULTIMO con 4 por su ciencia ficción.

    HAY COSAS QUE NUNCA CAMBIAN con 3 por homenaje a Locke en Perdidos (a mi juicio)

    HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE con 2 por gore.

    ME ACABO DE COMER A MI MADRE con 1 por simpático.



    Suerte a todos.

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  15. Ahí van mis puntuaciones:

    1. Amigas hasta en la comida 6. No me termina de agradar la manera de puntuar el texto que ha tenido el/la autor@ de cara al ritmo, pero en el fondo no está mal desarrollado.

    2. Carne sacrificada 8. Como dicen por ahí, salvo el punto del monaguillo atiborrado de anabolizantes, no está nada mal :D.

    3. El día que me comí su brazo 7. Algo previsible, pero bien desarrollado y fluído.

    4. El enterrador 4. Está bien escrito, pero el objetivo del enterrador (o lo que creo haber entendido), no me parece llamativo.

    5. El último 3. Excesivamente predecible.

    6. El zombi 1. Sencillamente: Monterroso.

    7. Exterminio zombi 7. Me ha agradado bastante el giro final.

    8. Hasta que la muerte lo separe 5. Aunque no sorprende demasiado, tiene mi aprobado por lo grotesco de la situación. Aparte de que consigue crear una buena imagen mental del contexto que rodea a la acción.

    9. Hay cosas que nunca cambian 3. Buena idea, pero me resulta excesivamente plano.

    10. La invasión zombi 1. Ocupa mas del doble de las +/- 200 palabras que se pedían, no me parece que sea un microrrelato.

    11. Me acabo de comer a mi madre 2. Impone bien el pensamiento del@ afectad@, pero el final me resulta algo flojo.

    12. Son zombis, son zombis 3. Decente en su inicio y posterior desarrollo, pero lo cierto es que aunque sea original, no me agrada para nada el final.

    13. Sangre de tu sangre. Es mi micro, así que no pienso puntuarlo :P.

    14. Urge ayuda 4. No está mal, pero me resulta demasiado plano.

    15. Zombieland 5. Aunque el final me parece flojillo, lo cierto es que tras releerlo, me ha parecido interesante la representación no-tan-apocalíptica del mundo. Un aprobadillo.

    16. Zombis 5. Iba a ponerle un 4, pero la última frase me ha sacado una sonrisilla y es por ella que se ha llevado el aprobado.


    Suerte, gente.

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  16. . Amigas hasta en la comida: 6
    2. Carne sacrificada: 8
    3. El día que me comí su brazo...: 9
    4. El enterrador: 6
    5. El último: 5
    6. El zombi: 5
    7. Exterminio zombi: 6
    8. Hasta que la muerte lo separe: 6
    9. Hay cosas que nunca cambian: 5
    10. La invasión zombi: 6
    11. Me acabo de comer a mi madre: 5
    12. Son zombis, son zombis: 5
    13. Sangre de tu sangre: 7
    14. Urge ayuda: 7
    15. Zombieland: 7
    16. Zombis :6

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  17. La suerte está echada, esta tarde daremos el nombre del ganador...

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