Acto VII


Después de aquèlla demostración de pasiòn, àmbos se quedaron profundamente dormidos. Tiempo después, Silvia se sentò en el suelo, flexiónò las piernas apoyando su cabeza entre las manos, y se quedò callada. Javier, respetando ese momento de introspección, tampoco dijo una sola palabra.

Silvia: No se a qué se debe el que nos sucedan estas cosas, ni por qué hemos tenido estos arrebatos exagerados viviendo una situación tan particular. Sin embargo, y a pesar que recuerdo perfectamente lo sucedido y lo que hablamos, he tenido un sueño tan vívido y real… Conducía mi descapotable por una maravillosa carretera, rumbo a un lugar predeterminado para tomarme unas vacaciones. Mirando por el espejo retrovisor, alcancé a ver en el asiento trasero, una pequeña maleta y un bolso que hacían juego, lo que supuse era mi equipaje. Estaba alegre, contenta, pues recuerdo que tarareaba una canción que escuchaba por la radio.

A mi derecha un mar azul, tranquilo y pacífico, y a mi izquierda montañas muy verdes, con algunas flores que salpicaban el paisaje de vez en cuando. En mi alma ni un asomo de angustia o recuerdo de lo que hemos vivido aquí.

Estoy confundida Javier, porque eso es algo que acaba de suceder, que lo he vivido. Todavía puedo sentir el aire rozando mi rostro, y especialmente, esa sensación de despreocupada alegría… No pudo ser un sueño, aunque de momento no me sea posible dar otra explicación lógica y razonable.

VOZ EN OFF… Javier se habìa mantenido en absoluto silencio mientras Silvia relataba su extraño sueño, pensando si sería prudente que él contara el suyo…

Javier: No quería decírtelo porque tal vez creerías que estoy loco, pero a mí me ha sucedido algo similar. Me vi en las escaleras que me conducían a una espléndida construcción, y por las cuales yo ascendía despreocupadamente, y también con esa sensación de alegría en el alma. Al finalizar la subida y ya en la amplísima entrada, creo recordar haber leído, en letras enormes: "Antropología", algo que me ha confundido mucho, pues pienso que era un museo y me pregunto, si soy ingeniero, como me has llamado desde que comenzó esta odisea... ¿que podrìa estar haciendo yo en un museo de antropología si no es a modo de visita?, el lugar no me resultaba conocido. Claro, también pudo tratarse de una universidad…

Silvia: Mira, ya no hemos sentido los olores a éter (ni ningún ruido tampoco, por cierto), lo que significa que si por momentos estuvimos intoxicados, ya no lo estamos. Aquí nos encontramos tranquilos por ahora, y creo que debemos dar importancia a esta experiencia que sentimos tan real, tomándonos un tiempo para reflexionar profundamente en todo esto, comenzando desde el instante mismo que despertamos y tuvimos conciencia de lo que nos estaba sucediendo.

Javier: Tienes razón. Somos personas inteligentes, preparadas, dejemos de lado angustias y miedos y reflexionemos. Sea lo que sea, estoy seguro que daremos con el fundamento de nuestra presencia en este lugar.

Voz en OFF: Javier tomó asiento en el suelo, al lado de Silvia, y haciendo un esfuerzo, comenzaron a hilvanar todo lo sucedido hora tras hora, desmenuzando no solo los hechos, sino aromas, sonidos, imágenes…


Acto escrito por Adelfa Martín (Mexico)
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1 comentarios:

  1. ¡wow!, veremos a ver a donde conduce esto...Por cierto, si le hicieron algùn cambio, me refiero a algùna expresiòn, no se donde fue...

    mis abrazos

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