Acto IX



¿Quiénes eran esos hombres que se acercaban? ¿Tendrían las respuestas que buscaban? Y lo más importante, ¿les ayudarían a salir de allí? Tanto Javier como Silvia sentían un rayo de esperanza, rayo que pronto se apagaría.

JAVIER: ¿Quiénes sois? ¿Qué hacemos aquí?

SILVIA: (gritando) ¡Queremos volver a nuestras vidas!

Tres hombres y una mujer eran el blanco de las desesperadas preguntas de nuestros protagonistas. La mujer y uno de los hombres lucían una amplia capucha, ocultando sus rostros entre sombras. El hombre se adelantó y levantó las manos en petición de tranquilidad.

HOMBRE: Tranquilos, tranquilos, no corréis peligro aquí, pero todavía no podéis iros.

JAVIER: ¿¿Cómo??

SILVIA: ¡Esto es un secuestro!

HOMBRE: Quizás lo sea, pero es por vuestro bien.

SILVIA: ¿Por nuestro bien? ¡Un perro casi nos mata y hemos visto a un hombre descuartizado!

HOMBRE: El hombre descuartizado es la razón por la que estáis aquí, y el perro no os hubiera hecho daño alguno...¡Pukky!

A la llamada de aquel hombre el perro apareció corriendo, ante el susto evidente de Silvia y Javier. Se acercó cariñoso a aquel grupo, manso, dejando confusos a aquellos que se habían sentido amenazados por él.

JAVIER: ¿Ese hombre la razón? ¡Está muerto! ¿Acaso se nos acusa de ello?

HOMBRE: Es más difícil de explicar, y no sé si todavía es el momento...

JAVIER: ¿Momento? ¡Ni que esto fuera un juego! O quizás sí, y estéis jugando con nosotros... no recordamos cosas, ni siquiera estamos convencidos de si nos conocemos. Nos hemos inyectado algo que Silvia creía bueno para nosotros...

HOMBRE: Correcto. Y no te olvides de la caja negra Javier.

JAVIER: ¿Te ríes de mí?

HOMBRE: Para nada. No recordáis lo que tú dijiste en su momento que debíais olvidar, lo que os habéis inyectado es necesario para que estéis preparados físicamente para los viajes. Y la caja negra es vuestra ancla...no la perdáis...

SILVIA: ¿Viajes? ¿De qué hablas?

JAVIER: ¿Que yo dije qué?

HOMBRE: Bueno, realmente no lo has dicho aún, lo dirás. Y estás son las dos indicaciones que necesitas: las puertas cambiarán su nomenclatura para ayudaros y todo concluirá cuando la vista de la claraboya cambie.

SILVIA: ¡No entiendo nada de lo que estás diciendo! ¿De qué demonios habla Javier?

JAVIER: Imagino que habla de viajes en el tiempo, pero no llegó a entender con claridad esto que está sucediendo.

SILVIA: ¡¡Estamos aquí por tu culpa!!

Silvia perdió los nervios y se echó a llorar mientras golpeaba el pecho de Javier sin fuerza alguna. Javier creyó ver cómo la mujer de la capucha se estremecía. Las lágrimas de Silvia parecieron centrar a Javier, que con una inusitada tranquilidad se dirigió de nuevo a aquel hombre.

JAVIER: Vale, tenemos que hacer algo, pero no nos dirás qué. Vamos a viajar en el tiempo aunque mi investigación diga que no sea factible en la actualidad. Sólo una cosa más... ¿el hombre descuartizado?

HOMBRE: Como ya te he dicho, es la causa de todo esto. Creo que es el momento de que me presente.

El hombre se descubrió el rostro lentamente. Las caras de asombro de Silvia y Javier definían la situación a la perfección.

HOMBRE: Me llamo Javier, y ese hombre...somos nosotros.


Un acto de Vicente Ponce López
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3 comentarios:

  1. Pero ¡qué bueno es este acto! ¡DIOS! Me encanta, me encanta, me encanta... mil gracias Vicente, de verdad que me encanta, qué gran capítulo.

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