Microrrelatos Terror


La verdad es que lo dijimos con muy poco tiempo, pero bueno, hemos recibido tres buenos microrrelatos de terror que os dejamos aquí para que vosotros votéis el que más os guste, esperamos que nadie haga trampas. Sólo tenéis que poner un comentario con vuestro nombre y el título de vuestro micro preferido de los tres, daremos un par de semanas de plazo para que podáis votar. El ganador se llevará un fabulos ejemplar de El asesino de Becker, de Edebé.

Se os permite comentar lo que os apetezca (sin meterse con nadie ¿eh?)


La hora de mi muerte

Algo me perseguía. No lo veía, pero lo sentía.

Corrí todo lo que pude, sin saber cómo, aparecí en el cementerio, aquel al que tanto pánico tenía. Hacía viento y la luna se había escondido entre las nubes.

Estaba muy asustada. Oí un ruido cerca de mí. Grité con todas mis fuerzas, pero ¿quién me oiría con esta tormenta? Nadie.

Un rayo iluminó el cementerio. Entonces le vi, frente a mí. Volví a gritar y él sonrió. Gracias a otro rayo pude ver sus colmillos. Sabía que deseaba beber mi sangre.

Corrí nuevamente. Encontré un mausoleo, creí que era un buen escondite, pero una vez dentro, me arrepentí. Cerré la puerta por dentro, pero él ya estaba allí, detrás de mí. Se acercaba. Estaba aterrada.

Me acarició la mejilla y sin yo poderlo evitar me besó. Poco a poco deslizó sus labios por mi cuello, me gustaba, hasta que lo sentí.

Sentí sus colmillos en mi cuello, y sentí un dolor muy fuerte. Sentía como mi sangre se escapaba de mi cuerpo. Él estaba disfrutando con todo ello.

Lo había conseguido. Dijo que acabaría conmigo y ahora lo estaba consiguiendo…

Segundo tras segundo estaba llegando… la hora de mi muerte…


Laura Morales


Scrappy

Cuando Scrappy me encontró, el miedo me paralizó y cambié para convertirme en una persona diferente. Mejor de lo que era antes.

Todo empezó hace dos meses. Una nueva especie animal fue descubierta a dos kilómetros de profundidad, durante una expedición científica emulando la historia escrita por Julio Verne. De vuelta, trajeron consigo a aquel curioso ser. Mayor que una mariposa y un cuerpo con dos partes diferenciadas, una peluda y azul y otra carnosa y roja. Tenía unos brazos membranosos a modo de murciélago que podían extenderse hasta sextuplicar su tamaño. Durante su presentación, escapó. Doce personas murieron degolladas por aquellas hojas retráctiles y algunas perdieron sus dedos. Yo corrí mejor suerte, se introdujo en mi garganta y se ancló con sus brazos. Noté dos pinchazos y la sensación de dos líquidos, a diferentes temperaturas, invadiendo mi interior antes de quedar inconsciente. Cuando recobré el conocimiento, la gente me miraba asustada. En un espejo vi que era como aquel ser. Abrí la boca para mostrarles mis aguijones y extendí los brazos. En un rápido movimiento circular, cabezas y torsos cayeron al suelo. La gente gritaba horrorizada y los guardias vaciaron sus cargadores. Antes de que pudiesen recargarlos, les absorbí el cerebro y huí.

Ahora, Scrappy y yo somos uno. Ellos vendrán con sus armas pero tengo planes, no me gusta estar solo así que mis líquidos les estarán esperando.


Sergi Orea Vilàs

Inmerecido Castigo

Fantasmas de arena entraron en mi cama llenándome de pesadillas sin fin que hoy, no hiere recordar, tenían armas blancas, y yo presa de miedo corrí escaleras abajo y me puse a llorar como una niñita.

Volaban, se burlaban, y la arena que me arrojaban me impedía ver bien lo que pasaba, esposaron mis manos y me amarraron a una mesa, el teléfono, lejos. Era noche de luna llena, estaba sola… Nadie me visitaría aquella horrible noche.

Sus caras deformes, sus manos cuadradas, sus cuerpos esqueléticos del hambre pasada, fue largo su encierro en el viejo baúl del sótano de casa…

Era tanta su rabia, ganas de venganza.

Mi temblor de piernas, mi angustia, enfrentarme al momento que no deseaba: mi final, sin ley, sin ayuda, sin Dios, sin fe.

Alargar el momento del golpe final y disfrutan contándose cuentos que no escuché jamás, de arañas rosadas, cucarachas, moscas, serpientes hambrientas que entraban por la boca de maltratados seres humanos.

Decidían mi muerte levantando una espada. Larga mi agonía que aumentaba su dicha. No hay despertador, no fue pesadilla, pronto moriré devorada por ellos y lo peor, sin poder verlo, ni soñar… contarlo.

Nadie lamentará la muerte de un ángel.


Peregrinaflor
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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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11 comentarios:

  1. Pues mi voto es para "La hora de mi muerte" de Laura Morales.

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  2. "La hora de mi muerte" es el microcuento que me parece mejor escrito de los tres, pero voy a votar a "Scrappy" para hacer más emocionante el recuento de votos, y sobre todo, porque aunque el final sea flojo, me gustan muchísimo los monstruos.
    "Inmerecido Castigo", es que me pareció tan lírico y poético que no me pude meter en la trama.

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  3. mi voto es para "la hora de mi muerte" de Laura Morales, es la mejor de las tres.

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  4. Despues de leerlos me quedo con "La hora de mi muerte". Oscuro y tenebrosamente excitante.

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  5. No voy a votar pues no me parecería justo hacerlo siendo uno de los concursantes pero animo a todos los demás a hacerlo. Tres buenos relatos os ofrecemos sólo a cambio de una frase ;)

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  6. A mi me ha gustado mucho el relato de Scrappy. Mi voto para Sergi.

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  7. Hola!!
    mi voto es para La Hora de mi Muerte de Laura Morales.
    mucha suerte a todos !
    kisses ^ ^

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  8. Hola!
    mi voto va para "La hora de mi muerte" de Laura Morales.

    Beeesos!

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  9. mi voto es para laura morales : la hora de mi muerte, sutil y sugerente...
    carlos.g

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  10. Yo voto para "La hora de mi Muerte" de Laura Morales.
    Suerte :D

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