Música traidora



No sé por qué cuando suena la música y comienza a llover sólo vienen a mi mente momentos a tu lado. No sé por qué las estrellas parecen tener menos brillo cuando te echo tanto de menos que duele sentir el fluir del aire en mi cuerpo. Pero no hay respuestas en tus ojos, ni en tus labios. El papel sigue en blanco y por duro que sea vivir la vida, al final solo es eso… seguir viviendo.

He borrado de mis ojos cada imagen a tu lado, o eso intento. He cogido cada uno de tus recuerdos y los he encerrado bajo llave en una caja de cartón encadenada por el viento. Es como un sentimiento con notas de masoquismo que me hace mirar dubitativa y querer abrirla cada vez que siento lejos.

Aún no se por qué sigo esperando que se abra esa puerta, o por qué aún quedan esperanzas dentro de mí que me hacen seguir mirando cada día la bandeja de entrada esperando una respuesta, un hola… o al menos un simple adiós. Pero debe ser la condena de un “para siempre”, de dos palabra que me hacen seguir creyendo que sigues ahí. Que tu mirada aunque oscura, sigue siendo la misma que un día brilló frente a la mía con la mayor fuerza que nunca creí tener. Debe ser que pese a ver en ti a una persona cuyas palabras y acciones no reconozco, aún puedo cerrar los ojos, y creer en quien sigues siendo.

Será verdad que sólo una canción es a veces suficiente para tocarte el alma y desmontar tus defensas, esas a las que te aferras y a las que dices una y otra vez “aguanta, el tiempo lo hará más fácil”. Pero en el fondo sólo te mientes a ti mismo, sabes que por muchos días, meses, años o vidas que dejes pasar, siempre habrá un momento que te haga volver de nuevo, siempre habrá un instante, una palabra, o un simple olor, que hará que estas murallas dejen de seguir en guardia.

Ojalá pudiera apagar cada uno de los sonidos que me hacen devolverte a mi mente, ojalá pudiera borrar cada una de las caras, de los gestos, de los recuerdos que me devuelven una y otra vez a entonces, ojalá pudiera volver a sentirte otra vez, ojalá el resto lo entendiera y ojalá dejaran de decir que lo entienden… porque honestamente no lo hacen, no lo harán, nunca lo hicieron. Ojalá pudiera cerrar los ojos, y hacer que tu recuerdo dejara de escaparse, que dejara de ser tan débil a cada día que pasa, porque aunque haga que duela, no quiero, ni voy a olvidarte.

Juro que hay noches en las que no te pienso, puedo decir en voz alta tu nombre e intentar que no exista el resentimiento, la ira, el dolor, ni el miedo. El resentimiento de no tener respuestas, la ira de no comprenderlo, el dolor de resultar inútil cada uno de mis intentos, y el miedo de seguir creyendo que cada día, todo esto es más cierto.

He dejado de buscar palabras que te hagan presente, he dejado de intentar acciones que te hicieran volver, no sólo a mí, sino también al resto; pero es que me resisto a pensar que esto es el final de un entonces, y el principio de un comienzo.


Silvia Lozano González
Share on Google Plus

Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
    Blogger Comment
    Facebook Comment

2 comentarios:

  1. Yo no sé a los demás, pero a mí este texto me ENCANTA!!!

    ResponderEliminar
  2. A pesar del dolor, recordar que somos humanos y no simples máquinas es lo que nos mantiene vivos ;)

    ResponderEliminar

Bienvenido Radiolector. Estamos encantados de recibir tu mensaje. Solo te pedimos que no publiques spam raro de ese y que seas respetuoso con todo el mundo. Saludos desde las Almenas.