II Concurso de Microrrelatos Románticos de Castillos en el Aire


Un montón de microrrelatos Romanticosos


A cuatro bandas


Veinte años de traiciones y disputas no han conseguido acabar con su matrimonio. Cuando ella amenaza con marcharse, él encuentra el regalo preciso que la reconquista; si es él quien decide abandonarla, ella lo enternece con nuevas e inspiradas caricias; si rompen de común acuerdo, un reencuentro casual reaviva la pasión. Y es que sus respectivos ángeles de la guarda son capaces de urdir cualquier estratagema con tal de permanecer juntos. Nunca se vio en el cielo un amor más constante.


Fantasía japonesa


De la unión de Amaterasu, diosa del sol, y del rey Yamatumi nació un varón al que pusieron por nombre Kijuro. Deseosa de que su hijo alcanzara la inmortalidad, Amaterasu tenía decidido desposarlo con una diosa; pero Kijuro, antes de cumplir quince años, se enamoró una damita de la corte llamada Isako, a la que, temeroso de despertar los recelos de su madre, regaló un pai pai redondo, de seda blanca y mango de marfil, indicándole que lo utilizase durante el día para esconder su rostro y así pasar desapercibida. Durante veintiocho noches, aprovechando el descanso de Amaterasu, Kijuro e Isako gozaron de su amor, hasta que la número veintinueve, como se acercaba ya la primavera, la diosa adelantó su despertar y sorprendió a Isako mientras abandonaba el aposento de su hijo. Amaterasu, enfurecida, expulsó a la muchacha del reino y la condenó a vivir eternamente en la oscura bóveda del cielo. Desde entonces Isako, en su soledad, juega con su pay pay y lo abre y cierra lentamente, empleando en ello veintinueve días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos, el tiempo exacto que duró su felicidad.


Elisa de Armas


Amarte sin Mitades

Hubiera dado media vida por tener dos vidas, y en una de ellas haber podido amarte la mitad de lo que no pude amarte en ésta.

Aunque mi condena hubiera sido pasar una vida sin tu amor, y en tan sólo media entregarte un amor en dos mitades.

Y eso no hubiera sabido hacerlo.


Encuentros en verso

Hoy, pintaré mi noche en tu ventana.Treparé por el muro que une nuestras diferencias, cosidas a destajo por la hiedra de nuestros caminos encontrados.

Dáme sólo una letra donde asirme, esta vez no resbalará mi voz, ni caerá mi asombro en el error de clavarme sus espinas.

Hoy, volveremos a encontrarnos, más allá de las ácidas lágrimas del recuerdo, allí donde al olvido le da por bostezar, allí donde al recuerdo le da por trasnochar.

Lugar incierto, pero a la vez, seguro.


Ángeles Sánchez P.



Aniversario de plata

Me desperté con los rayos del sol que se colaban por la ventana iluminando mi rostro hoy es una fecha importante, me di vuelta en la cama con una sonrisa en el rostro para despertar a mi amante, pero no estaba, en su lugar había una carta con mi nombre en el dorso, inmediatamente la abrí con la curiosidad a mil y comencé a leer:

Ángel de mi vida,

Hoy quiero decirte que TE AMO con cada célula de mi cuerpo, el amor que alguna vez sentí por ti se ha multiplicado en el paso del tiempo y se ha hecho verdaderamente indescriptible, se que hemos tenido momentos malos y peores que hemos sabido superar los dos juntos, siempre juntos; pero no se comparan en nada con cada segundo que paso a tu lado. Recuerdo que un día como hoy me hiciste dichosamente feliz diciéndome ese SI QUIERO.Y es que desde el día en que te conocí le diste sentido a mi vida. Quiero agradecerte por todos estos años de dicha y amor, por ser la mujer excepcional que eres, que me enamora a diario tan solo verte sonreír. ¡Feliz Aniversario de Plata Querida!

PD: baja a desayunar, el día apenas comienza y esta es la primera sorpresa (el desayuno).


Grennis Borrego
Microrrelato ganador del concurso


Confusión

María es así, como la canción...un susurro dulce que se coló en mi corazón hace mucho, mucho tiempo... demasiado como para pretender volver atrás. La vida es así a veces, como el acero retorcido de una broca; entra dentro ti arrancando jirones de alma a su paso, abriendo un agujero infectado de dolor que ya jamás podrá sanar.

Así me siento: como un enano cojo encima del cable de un trapecista, confundido.

Es domingo, hace sol, quizás para tranquilizar mi espíritu debería salir a pasear, pero estoy seguro que el aire fresco de este invierno retardado no hará más que recordarme el pasado. Un pasado contra el que ninguno de los dos pudo hacer nada, que nos venció entonces y que también lo hará ahora, porque ya no podemos hacer nada por suturar la herida, a través de la cual se nos escapó toda una vida. Nuestra vida. La vida que tenemos es de otros, son otras personas. Nosotros perduramos cada uno en el corazón del otro, sin saberlo... hasta ahora.


Diego Castro Sánchez


67556...


Ella posa su mirada sobre mí. Yo le respondo con una sonrisa y no tardo en decirle hola para preguntarle después por su nombre. Ella me contesta y sin dudarlo, me pregunta también por el mío. A continuación, me dice que vive por aquí y que está en el último año de carrera. Yo le digo que trabajo en una multinacional y siguiendo el protocolo, le pregunto si tiene novio. Ella me contesta que no. Ha sido un flechazo, pienso mientras la miro fijamente. Enseguida, convencido, le pido su número. Pero, inoportunamente y para mi desgracia, su semáforo decide cambiar de color.


Qué sería yo sin mi mujer...

Lucía se coloca encima mía, justo sobre mis rodillas. Me coge por el cuello, me acerca a su boca y empieza a hacerlo cómo a mi me gusta: primero, me la pone tiesa, con delicadeza, poniéndola a punto para lo que viene después. Entonces, con habilidad, la mueve de un lado a otro, por aquí, por allá, hacia abajo, hacia arriba, siempre sin perderme de vista… y por fin, sonriente y complacida –igual que yo-, remata su preciso ejercicio con un último y certero movimiento. Aliviado –qué sería yo sin mi mujer-, me voy a trabajar. El nudo ha quedado perfecto.


Distancia

Son exactamente 37.945 los kilómetros que les separan. En avión se tarda casi un día en llegar y un billete de ida cuesta una mensualidad. Además, el cambio de horarios provoca que apenas tengan tiempo para hablar porque cuando en un lugar es de día, en el otro empieza a anochecer.

Al final, presos del hastío y en un último intento de sacar a flote su relación, ambos han decidido darse un capricho y cometer la mayor locura realizada hasta la fecha. Hoy, esperanzados, los dos van a recorrer el mundo de punta a punta, eso sí, no se puede decir más porque ninguno de los dos sabe nada. Es una sorpresa, por desgracia.


A solas con Lucía

De repente, llego a casa y allí estás, apoyada sobre la mesita de noche, con ganas de hablarme, esperando ya a que te coja para llevarte por fin a la cama. Y es que te enciendes de locura cuando te recorro de arriba abajo hasta encontrarte. Sólo entonces, logras responderme con tu llanto infinito. Después, la noche va perdiéndose lentamente mientras con tu boca, logras paralizar de golpe todo mi cuerpo. Es en ese momento, durante mi sueño, cuando tu susurro se cuela por última vez en mi oído y consigues levantarme:

Buenos días, son las ocho de la mañana, una hora menos en la comunidad canaria.


Daniel Sánchez Bonet


Enamorado de una niña

Comienza el nuevo curso. Sin haberme dado cuenta, han pasado 3 años desde que entré en este instituto. Mi nombre es Pedro, y soy profesor de Matemáticas y tengo un gran problema… me he enamorado de una de mis alumnas.

Ella es Lucía, rubia con ojos dorados. No sé como ha pasado, pero no puedo evitarlo.

La diferencia de edad es abismal, ella sólo tiene 15 años y yo 28….

Una mañana, cuando acabaron las clases, Lucía me esperaba en la puerta, quería hablar conmigo. Sin darme cuenta, la tenía frente a mí, mirándome a los ojos.

Mi corazón palpitaba muy deprisa. Me pidió que cerrara los ojos. Dudé. No quería hacerla daño. No podía.

Me besó dulcemente y yo la devolví el beso ¿Pero qué estoy haciendo? No, no puedo. No debemos.

-No me importa qué digan los demás. Profesor, lo amo. Debemos mantenerlo en secreto-. Me ama… me ama tanto como yo a ella…

Alguien en la clase, se dio cuenta de cómo nos mirábamos y se lo contó al director del instituto. Tuve que confesárselo. Querían expulsarla del instituto. Preferí que me echaran a mi en vez de a Lucía.

Lucía ya no me volvería a ver, debía irme lejos… Su madre quiso denunciarme, pero no lo hizo, ella se lo pidió, le dijo que me amaba.

-Te esperaré -me dijo con lágrimas en los ojos.

Tras años buscándome, me encontró… siempre la amé y siempre la amaré…


Llámame Princesa


Quiero sentirte cerca. Quiero tenerte solo para mi. Quiero ser tuya, física y carnalmente. Quiero amarte hasta mi final. Eres cuanto deseo, todo lo que siempre deseé. Tan solo te pido una cosa, si realmente me quieres, llámame princesa.

Aquella nota la leí miles de veces. No me podía explicar cómo ella, la más perfecta de las mujeres me quisiera… a mi… un “cerebrito” como todos me llaman ¿y si es una trampa y quiere reírse de mi? Tan solo tengo una forma de saberlo.

Me acerco lentamente a ella y le susurro al oído: Princesa…

Ella se vuelve y tras sonreírme, me besa con pasión. Aquel beso desencadenó un amor pasional, algo que jamás podría explicar…

Cuando desperté, ella había desaparecido… ¿había sido un sueño? Me levanté y descubrí una nota con tan solo dos palabras: Llámame princesa.

No había sido un sueño, ella me amaba. Mi princesa…


Laura Morales Tejeda



Fórmula mágica



Me dijo mi papá que murieron cogidos de la mano, el tío Adalberto y la tía Liliana. Dijo el doctor que se fueron al mismo tiempo. Ella estaba ingresada en el hospital desde hacía mas o menos un mes, nunca supieron qué tenía, en realidad no sufría dolores, sólo se sentía débil, pero el tío no se separó de ella nunca. Era la pareja más unida que jamás conocí, nunca dejé de percibir esa magia en sus ojos cuando se miraban y parece que fue así durante los setenta y cuatro años que estuvieron juntos.

No he podido contener la risa al ver la cara de dulce satisfacción del tío Adalberto, metido en el ataúd, porque me vino a la memoria, con extraordinaria lucidez, algo que me dijo cuando yo tenía unos once años, mientras abrazaba con melosería a la tía: Viejo Daniel, te voy a desvelar el secreto de nuestro amor... De tanto en tanto, nos echamos, -Y bajó el tono de su voz hasta el susurro, para continuar como narrando un cuento de hadas- unos polvos mágicos.


David Figueroa


La decisión


Ahora lo sé. Te amo. No hace más de una hora que lo comprendí.

Lo confieso, es verdad, algo imaginaba. Algo intuía cuando, asomado a la ventana de mi cocina, te veía sacar las llaves del bolso y contenía la respiración hasta que desaparecías por la escalera. Algo presentía cuando te encontraba en el mercado y mis piernas comenzaban a temblar. Algo sospechaba cuando se me borraban las ideas cada vez que me saludabas por la calle.

Te amo. Me enteré por casualidad.

Porque fue casualidad que me encontrara con la señora Engracia cuando ella regresaba de la compra. Fue casualidad que se rompiera la rueda de su carrito al cruzarse conmigo en la calle. Fue casualidad que se hubiera estropeado el ascensor y casualidad fue que esta misma mañana hubiera cocinado un enorme bizcocho de chocolate. Si no llega a ser por eso, yo no hubiera estado allí: en el piso segundo de tu portal en el mismo instante en el que llegaste con él.

Te amo. Lo entendí enseguida.

En cuanto te empujó contra la pared y te aprisionó con su cuerpo. En cuanto se abalanzó sobre tu boca y te devoró por completo. En cuanto escuché sus jadeos y atisbé cómo sus manos se metían por debajo de tu jersey.

Y cuando, agazapado en la escalera, descubrí cómo tú respondías a sus caricias, resolví mi objetivo para el año que entra.

Te lo advierto, voy hacer lo imposible para cambiarme por él.


Ana Iturgaiz


La decisión


Hace días que lo espero, el hospital me está consumiendo, es aburrido y deprimente. Sé que hoy es el día del encuentro, estoy nerviosa, mi corazón se acelera cada vez más y más. Mi madre nota la ansiedad y me pide calma, pero no hay forma, pum-pum, pum-pum. De pronto oigo su voz en el pasillo, una enfermera le ha parado para pedirle el pase, asegurándose de que no se cuela, no hay problema y sigue adelante; sus andares me despiertan, mis pupilas se hacen inmensas. Al verlo se me escapa una lágrima, es de puro amor.

-¿Cómo estás?- me pregunta, hay pasión en sus ojos.

-Ahora mucho mejor, me faltaba la medicina de tus labios- le robo un beso, un beso que me devuelve a nuestro primer encuentro.

No hay palabras para ese instante, estamos embelesados el uno con el otro.

De pronto va hacia la chaqueta y saca una cajita de madera muy bella.

-¿Qué es eso que escondes?- le digo nerviosa.

-Yo…verás…quiero pedirte delante de tu madre que…- se suelta el nudo de la corbata, está muy nervioso.

-...Continua-le incito.

-¡Qué te cases conmigo!

Abro la cajita y hay un corazón en dos mitades, una mitad es para mí, otra para él. Mi madre no tiene palabras, se ha emocionado y lo abraza.

-Tienes mi bendición hija, es un hombre maravilloso.

-Sí… ¡Sí quiero!


Silvia Ochoa Ayensa


Sueños de una chica enamorada


-Sabes Katheryn, el problema de la vida real, es que no tiene música de fondo como en las películas, que anticipen lo que esta próximo a suceder

-no te entiendo...

-pues fácil, el problema es que tu no sabrías que haría esto

-¿Que cosa?-dijo antes de sentir como el se acercaba a ella hasta estar separado solo por unos centímetros de distancia que se volvieron nada en cuando sintió los labios del chico contra los suyos, eran suave y dulce y sin poder evitarlo cerró los ojos y se dejo embriagar por su aliento….el beso duro tan solo unos pocos segundo pero fueron tan importantes como toda una vida.

-Te amo Katheryn - escucho que decía en un suave susurro lejano

Esta abrió los ojos para darse cuenta que unos ojos color café la miraban desde el otro lado de la cafetería con una sonrisa, Katheryn se sonrojo pero no aparto la mirada, tal vez lo anterior hubiese sido su imaginación, pero ella haría que se volviera realidad y con ese pensamiento en mente camino hacia el chico, esperando que los sueños de una chica enamorada se hicieran realidad.


Katiuska Pino


Te Amo


Confieso queridos lectores que el amor me ha cautivado: ese visitante que en nuestro interior pide ser alojado. Se viste de mujer, con tacones de aguja, cuerpo blanco y delgado de infarto, esmalte en las uñas, rostro pícaro a la par que aniñado…

Melisa es su nombre y requiere saber pronunciarlo. Sin prisas, con pasión y dulzura, creando música cuando juntes los labios.

Ella es quien me tiene atrapado. Única entre todas, con sus letras pudiera bailar un tango.

Melisa, la luz que me guía: criatura escogida por tus numerosos encantos. Eres mi diosa, ninfa o musa, inspiradora de mis relatos.

El día que te conocí, quedé inmóvil, clavado. Bebimos, bailamos, hablamos…

Me diste la vida, cuando tus labios y los míos juntamos.

Media hora después del beso, me senté mientras tú, al fondo, encendías un cigarro.

Hoy, cumplidos seis meses, encanto, recuerdo cada palabra tuya, cada beso, caricia o llanto, nuestros cuerpos desnudos: cómplices del sabor, el olor y el tacto. Deseo vivir una noche de amor, mi bella Afrodita, y, probar tus apetecibles labios. Quiero sentirte entre mis brazos para decirte “Eu te amo”, “Volim te” o “ Je t'aime”, es decir : “TE AMO”.


Rafael Ruiz


Le conocí y le odie


Sus padres le pidieron que me acompañara. Tenía que haberme esperado o llevarme con él, pero no lo hizo; así que le odié. Era como un picor incómodo, ese que no consigues rascarte.

Un día me sonrió y anhelé sus sonrisas. Me resistí, yo le odiaba; pero le buscaba entre la gente. Sin darme cuenta aprendí a distinguir su silueta, sus gestos, hasta su perfume; era lógico, no podía confundirme, era el más odioso de los hombres.

Una noche me besó y sucumbí. Le amaba. Le amaba tanto que me pasé muchas noches sin dormir, esperando sus besos. Esos que no llegaban. Hasta que llegaron, acompañados de promesas y pasión. Me volví adicta a sus caricias.

Han pasado cincuenta años, sigo siendo adicta a sus caricias, sigo esperando sus besos, sigo anhelando sus sonrisas; pero ya no está. Tendría que haberme esperado o llevarme con él; pero no lo hizo.

Por eso le odio.


Victoria Hyde
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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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1 comentarios:

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