Microrrelatos frente a los Tiranos


Escribe un microrrelato con un máximo de 420 caracteres (un estado de Facebook) y añádelo en los comentarios, formarás parte de esta antología de microrrelatos frente a la tiranía, porque estamos haros de dictadores ¿y tú? Pues eso, dales todo lo fuerte que puedas. Los iremos subiendo todos a la entrada.


Javier Fernández Jiménez El Tirano sofocó las rebeliones, mató a sus opositores, destrozó su país para mantenerse en su trono... y sentado delante del desierto inhabitado en el que se había tornado su nación se preguntó a quién le iba a gornernar ahora que se había quedado solo...

Víctor Pintado El dictador murió, ahora gobernaba de nuevo un rey. De noche, el monarca mira sus cuadernos del colegio; sigue sintiendo sobre sus dedos el tacto de las manos férreas del antiguo tirano, enseñándole a escribir como se debe, a pensar como se debe, a continuar con el sistema establecido.

Marcos Dk Tenía frente a sí, expectante, el pueblo que había exprimido durante todos estos años. Se lo había quitado todo; cuando se empieza es difícil parar. Quizás les quitó demasiado, pues les acabó quitando el miedo que le tenían; o quizás aún pudo quitarles más, como la soga de la que ahora pendía su cuerpo.

Karol Scandiu Observando las miradas y estomagos vacíos del pueblo que le debía todo lo que tenía, se dejó llevar por aquella sensación tan conocída de placer y euforia, la que le invadía cuando su voz se elevaba sobre los demás, cuando sus ordenes se hacían cumplir a sangre y fuego.

Francisco Jose Palacios Gomez Sección de contactos: "Dictador cariñoso, moreno, de metro y medio de altura, busca bigote fácil de peinar que dé aspecto de mala leche. Pueden contactar antes del desayuno, ya que después estaré ocupado firmando sentencias de muerte de mis opositores."

Esther Es Él, el todopoderoso que heredamos de nuestros padres, al que se lo debemos todo y al que un día veneraron, pero yo no puedo dejar esta herencia a mis hijos, me rebelo, la libertad de mis hijos en un precio que no me puede exigir, y si es necesario, MUERO

Guillermo Escribano La octava letra del alfabeto griego inició la revuelta contra el Dictador Pantetista. Todas las tetas de su vida se confabularon, la izquierda, la derecha, las perdidas del Amazonas; se unieron al motín. Tras derrocarlo, iniciaron un gobierno de coalición con las entrepiernas, los cuellos, las orejas y los pies.

Adelfa Martín Él es él, el Supremo, el que tuvo las agallas de limpiar su mundo. ¿Hay cadáveres?, claro, ¿qué esperaban?, son los daños colaterales que deben asumir los incomprendidos mesías que recibieron directamente de Dios la encomienda de conducir su país, deshaciéndose de la canalla que con panfletos, internet o radios clandestinas, osaron dudar de su sagrada misión. Algún día, los malagradecidos que aun sobreviven en sus madrigueras, se darán cuenta que solo lo guía el bienestar de los que tanto ama.
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7 comentarios:

  1. El autor ha eliminado esta entrada.

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  2. Muchas gracias por incluir el mío:D
    Me uno al blog, y por aquí me tendrás dando guerra:D

    Kisses y feliz noche...

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  3. Es Él, el todopoderoso que heredamos de nuestros padres, al que se lo debemos todo y al que un día veneraron, pero yo no puedo dejar esta herencia a mis hijos, me rebelo, la libertad de mis hijos en un precio que no me puede exigir, y si es necesario, MUERO

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  4. La octava letra del alfabeto griego inició la revuelta contra el Dictador Pantetista. Todas las tetas de su vida se confabularon, la izquierda, la derecha, las perdidas del Amazonas; se unieron al motín. Tras derrocarlo, iniciaron un gobierno de coalición con las entrepiernas, los cuellos, las orejas y los pies.

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  5. El es el, el Supremo, el que tuvo las agallas de limpiar su mundo.
    ¿Hay cadáveres?, claro, ¿qué esperaban?, son los daños colaterales que deben asumir los incomprendidos mesías que recibieron directamente de Dios la encomienda de conducir su país, deshaciéndose de la canalla que con panfletos, internet o radios clandestinas, osaron dudar de su sagrada misión. Algún día, los malagradecidos que aun sobreviven en sus madrigueras, se darán cuenta que solo lo guía el bienestar de los que tanto ama.

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