Microrrelatos sobre Castillos en el Aire



"Aquí estaré"

Enciendo la radio: mi compañera cada lunes a las 18.05h. Como una semilla que germina o agua que bulle, las imágenes invaden mi mente.

Un antiguo locutor sabe cómo se sienten los conductores de "Castillos en el aire". Así, puedo ver ese dedo levantado indicando la entrada o recordar lo difícil que resulta hacer al radio-lector partícipe de los contenidos, sin que la monotonía haga acto de presencia.

Nervios y emociones al cincuenta por ciento, invitados que entran y salen, preguntas que derivan en respuestas, sintonías que rescatan almas solitarias...

Y viene la despedida: "Hasta la semana que viene mis queridísimos amigos".

De manera involuntaria, quizás preso de la magia de las ondas (como un acto reflejo) , mis labios pronuncian un escueto mensaje: "Como siempre, aquí estaré".

Rafael Bailón


Castillo en mentes

Fui invitado al programa Castillos en el Aire de Radio 21. El google maps me despistó diciéndome bien la calle, pero no el número, así que tardé un poco en dar con el estudio. El dueño del chalet del 56 me vio por el portero automático y no me quiso ni responder. Menos mal que recordé el número verdadero y pregunté a una vecina que volvía de la compra.

Varios meses antes, en una de mis exploraciones aventureras por la zona, ya había visto la casa. Por eso al llegar al número 16 y reconocer la inmensa antena, todo cuadró. “Las ondas que desprenda esto deben ser cancerígenas por lo menos. ¡Quien viva aquí debe estar loco!” Eso pensé en su día. Y eso pensé tras acabar el programa; que me alegraba de que la demencia de mis locutores favoritos les viniera de nacimiento, y no por radiaciones. Al final me parece que el más desequilibrado mentalmente debía ser el dueño del número 56. Seguro que ha desarrollado un estado paranoide: “¿Quiénes son estas personas que llaman al telefonillo cada lunes por la tarde?”, susurrará mesándose los cabellos. ¡Si supiera que es por culpa del google maps!

Víctor Pintado
Microrrelato ganador del concurso


En una nube

Me encontraba caminando de vuelta a casa, envuelto en mis sueños, pero también en un velo de niebla tan denso que apenas me permitía ver los adoquines de la calzada con cuatro o cinco pasos de antelación. Tal vez soñaba por eso… siempre me ha parecido que al andar por entre la niebla todo cobra una apariencia onírica. El aire estaba insonorizado. A ambos lados de la calle, las casas iban surgiendo difusas a mi paso y parecían desvanecerse si alzaba la mirada a la altura del segundo piso. Las personas que se cruzaban en mi camino se presentaban fantasmagóricas unos instantes después de escucharse el ruido amortiguado de sus pisadas, como figuras espectrales que surgían desde la nada blanca. Realmente no se veía a tres en un burro.

Al llegar a mi casa, situada en la parte más arriba del pueblo, la niebla desapareció repentinamente y, sin saber por qué, giré mi vista hacia el valle. Entonces lo vi. No es que la niebla se hubiera disipado; es que la había dejado atrás. La niebla solo es niebla si estás inmerso en ella, pero si asciendes hasta salirte, lo que ves es una nube. Es una cuestión de perspectiva. Una perezosa nube se había posado plácidamente sobre mi pueblo y lo escondía todo bajo un espeso manto algodonado. Todo excepto una cosa; erguido en lo alto de la colina de enfrente, resplandeciendo bajo el sol, el viejo castillo quedaba justo al ras de la nube embalsada y parecía hundir en ella sus cimientos. Se le veía flotando en un estanque blanco, mecerse suavemente... Aquella fue la única vez que he visto un castillo en una nube. ¿O acaso estaba soñando?

Mario Wenceslao


Castillos en el Aire

En efecto, Moxter3Alfa, puso industrias al servicio del programa “Castillos en el Aire”, en previsión del peligro espacial. En el fondo, quiso programar una sociedad exenta de caos, es decir; tomó de pretexto el asteroide, para redimir a los humanos. En el siglo XXI, promoviendo a los fantásticos, radio 21 y su programa “Castillos en el Aire”, motivaron serios eventos que despertaron inteligencias dormidas. Las sociedades futuristas pusieron en práctica, la propuesta de uno de los cuentos. Así nació el plan terrestre de rescate “Castillos en el Aire”, cuya clave significaba la construcción de verdaderos castillos flotantes, capaces de orbitar.

_ Las fieras escondían fantasmas de peligrosos delincuentes _dijo Rax Beta.
_ Cierto y aún así promovieron su reproducción _contestó Maurius.
_Sin embargo el sistema “Castillos en el Aire”, ha controlado su reproducción _dijo Elvina.

Los restaurantes, abandonaban los procedimientos criminales, gracias al descubrimiento regenerador planetario. La nueva industria de alimentos, y la medicina cósmica, tenían solucionados los arduos problemas ocurridos antes del éxodo espacial. Desde la comodidad de
los nuevos “Castillos en el Aire”, los elegidos observaron el planeta, con ansias de volver. Muy lejos, en el área fantasma de NegatorOmega, los devoradores quedaron prisioneros.

Miquer Alberto Rivera Santiváñez

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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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1 comentarios:

  1. Pues felicitaciones al ganador..Inexplicablemente ni me enterè, porque de lo contrario hubiese participado...

    Me hubiera gustado decir lo agradable que resulta, lo que reconforta el alma y enorgullece el espìritu, escuchar desde casi el otro lado del mundo, la propia voz en una grabaciòn, o la de los amigos leyendo uno de esos poemas que a veces le salen a una sabe Dios de donde, y que con tanta gentileza leen y dan a conocer...

    Mis afectuosos abrazos

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