Concurso de Microrrelatos Indignados


El hombre que malgastaba el papel


Era un hombre joven, que aún no rozaba los 40, tan maniático y cuadriculado de mente que asustaba. Encabezaba la lista de sus muchas malas costumbres su gasto absurdo de papel y mi batalla personal por educarle al respecto. Pero en mi guerra me estampaba una y otra vez contra un muro. Un intento tan inútil como atrapar un puñado de niebla entre las manos. Habría que inventar una enfermedad particularizada en semejante individuo, si es que aún no existe, y el consiguiente tratamiento para aquella convulsión. Llegué a la conclusión de que reciclar papel ya utilizado para tomar notas en sucio le generaba hipocondrías y alergias insufribles. Adoraba sacar folios limpios de la impresora, escribir cuatro palabras y a continuación tirarlos a la basura. O imprimirse un correo, escanearlo para guardarlo en su ordenador y deshacerse del folio que había impreso. Mala… me ponía mala y es poco para definir el estado de irritación al que me sometía. Jamás he tenido mayores broncas en el trabajo con un compañero por otro motivo que por éste… No quiero ni pensar si hubiese topado con una activista ecologista concienciada con el medio ambiente… ¡Ríos de sangre hubiesen corrido!

Ana María Rubio Esteban
Microrrelato ganador del concurso

Réquiem por un Dictador


Morirás, maldito. Y una legión de Pegasos alados patearán tu tumba, miles de cuervos surcarán los cielos acusándote con sus graznidos; un tropel de libélulas negras verterán su hiel sobre tu cadáver.

Acabará el hechizo que te convirtió en héroe y el espíritu de tus víctimas silenciará la voz de aquéllos que te disculpen; roerán las ratas tus encías y los murciélagos vaciarán sus vientres sobre tu efigie dorada.

Y cuando seas nada, aún se oirá el grito de la historia despreciándote.

Teresa Hernández

"La Puerta de los Muchos Soles"


La madrileña Puerta del Sol continuaba llena de manifestantes acampados. Exigían una democracia real. Yo, al igual que miles de personas que cada día pasan justo al lado de la famosa plaza, me limité a pasar de largo. Sé que esta democracia es un mero espejismo; podría haberme unido a la causa perfectamente. Podría haberles apoyado aunque fuera solamente con dinero. Y, como miles de personas que cada día pasan justo al lado, no me detuve en ninguna ocasión. Miré a la cara de los mandatarios y pasé por debajo de sus piernas. Ellos no son los culpables, no son aquellos a quienes juzgar. El más despreciable soy yo, el inconsciente que jamás paró a tan siquiera conversar con uno de los manifestantes.

Víctor Pintado

Jugando a las cartas...


Jugando a las cartas con mis amigos me fijé en la sota de oro… aquella carta a la que llaman ``señorita`` o de otras formas políticamente incorrectas de escribir… en fin, fijándome en esa carta me acordé del oro. Me acordé del oro y de la pasta que nos falta por culpa de nuestros benditos y amados políticos. De hecho lo son, son muy amados por nosotros y muy benditos, porque nos gusta votarles y además, como muestra de agradecimiento, les pagamos impuestos.

Me acordé viendo el as de espadas de las revoluciones. Esas que tanto nos cuentan en historia… siempre la misma historia… parece que nunca cambia, pero sigo pensando que chillar por las calles: ¡Arriba la Tercera República! No es una revolución, es más bien… llamar la atención, aunque no sé con qué fin.

Una revolución real, en mi opinión es cuando alguien perdona a su enemigo de muerte (en este caso, yo sería una revolucionaria si perdonara a los políticos… pero como no lo soy no tengo cargo de conciencia) o cuando una persona recoge a otras desfavorecidas de la calle en Nochebuena y los invita a cenar… eso sí que es una revolución, sí señor.

Mientras miraba estas dos cartas, mis amigos me decían: ¿en qué piensas? Y yo les dije: en que tengo ganas de estrangular a alguien…

Luz Costa Vílchez
Share on Google Plus

Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
    Blogger Comment
    Facebook Comment

2 comentarios:

  1. El hombre que malgastaba el papel, ese me ha gustado mucho, ese "final sanguinolento es muy tronchante", y esta frase no creo que la pueda decir muchas veces O.o, jajajaja El resto tambien estan bien. Besos Javier, a la proxima participo, prometido, jajajaja

    ResponderEliminar
  2. Yo también me quedo con el hombre que malgastaba papel. Jugando a las cartas me ha parecido muy bueno , pero se ha excedido mucho de las 200 palabras y creo que ese límite es una de las "gracias" más importantes de estos concursos.

    ResponderEliminar

Bienvenido Radiolector. Estamos encantados de recibir tu mensaje. Solo te pedimos que no publiques spam raro de ese y que seas respetuoso con todo el mundo. Saludos desde las Almenas.