II Concurso Microrrelatos de Terror


A través del ventanal

Los niños observan a través del ventanal. Se preparan para entrar un día de estos. Lo sé porque durante un rato muy largo, veo sus trémulas sombras proyectándose en la pared. Me escondo bajo la ventana, inmóvil hasta que la última sombra se va. Se mueven lentamente para que crea que no intentan espiarme. Pero siento el calor de sus manos posándose sobre el cristal; el vaho de sus alientos, que impiden que pueda reconocer sus rostros desde aquí. Y sus risas incoherentes, más de hombre o bestia que de niño. Los adultos nunca se quedan mirando por el ventanal. Apenas ven las vigas desnudas, desvían su interés. Si puedo vivir con tranquilidad la mayor parte del tiempo, es porque todos ven esto como una casa vacía y abandonada. Pero eso es precisamente lo que atrae a esa jauría de chavales.

—¿Por qué huiste, gallina? ¡Si dentro no hay nada!
—Entonces, ¿por qué entramos? ¿Y por qué los demás aún no han salido?

Me juzgan mal. No me gusta asustar a la gente. Nada más lejos. Pero si entran en mi casa, que sea para hacerme un poco de compañía. Hasta que se desvanezcan en la nada, bajo el polvo de mis zapatos.

Víctor Pintado

En la sombra

María salió de noche del trabajo. Caminó hasta la plaza y al poco tiempo se dio cuenta de que alguien la seguía. Giró la cabeza y vio a un hombre. Hacía semanas que un agresor sexual tenía atemorizada a la ciudad. En ese tiempo, abusó de ocho mujeres y perpetró tres violaciones. La policía incrementó la vigilancia. Aun así, todavía no habían dado con su paradero. De él poco se sabía, excepto que era alto y se cubría el rostro con un pasamontañas. De inmediato pensó en gritar y pedir ayuda. Sin embargo, la calle se encontraba desierta. Instintivamente, se llevó la mano al bolso y buscó el móvil. Al no encontrarlo, se puso a correr. Atravesó la calle Varillas, pero no logró zafarse del desconocido. Al llegar a la Plaza de la Libertad, vio luz en una casa. Llamó y un joven le abrió la puerta. Le explicó que el violador la perseguía.

—¡Pase, por favor! ¡Enseguida llamo a la policía! —le dijo.

María tomó asiento en el sofá y, accidentalmente, tiró al suelo un cojín.

Debajo, descubrió un pasamontañas.

...

Mientras Pepe, sigue buscando a la mujer. Él solo quiere entregarle el móvil que se le ha caído.

Rubén Gozalo


Error

Jamás la Iglesia de San Román estuvo abarrotada como aquel día, aunque a nadie le extrañase.
Anselmo había sido la persona más querida por el pueblo desde que se tenía memoria. Entregado en cuerpo y alma a los demás, nadie conoció una bondad mayor que la suya.

Ferviente católico, muchos se preguntaron cómo no había seguido el camino eclesiástico, pues fácilmente podría haber llegado a obispo, o quién sabe si a cardenal. Pudiese haber sido, si de joven no se hubiese enamorado perdidamente de la que hoy, en su funeral, lloraba amargamente su pérdida, arropada por cientos de personas que compartían su dolor.
Por eso  Anselmo no podía entender por qué veía  ante él los eternos fuegos del infierno.
—Pero, pero… —el azufre se incrustaba en su garganta, arrebatándole el habla— ¿Por qué? ¡Jamás hice nada malvado! ¡Recibí la extremaunción! ¡Siempre serví al Señor ante todas las cosas!
—Por eso mismo —el demonio bramó, haciendo una mueca y echando su aliento ardiente a pocos centímetros.
Restalló un latigazo que le cortó la espalda, dejando perlas de lava fundiéndose en su piel. Entre gritos de angustia, el demonio le explicó:
—Veamos si te suena por qué: “No adorarás a falsos ídolos”
Ángel Villán



El último de una estirpe

Antes de que encienda la hoguera, Puedes decir tus últimas palabras_ dijo el inquisidor.

Mi nombre es Juan de Mena grande de las Españas, soldado de los temidos tercios españoles en Flandes y las indias.

Hoy soy ejecutado no por los delitos cometidos en tiempo de guerra donde asesine a niños y mujeres. Hay me gane el respeto de la corona y de la madre iglesia.

Seré quemado por una simple sospecha, soy un no humano, me alimento de vuestra sangre no por placer si no por necesidad mortal.

El ultimo de una estirpe que tuvo que dominar el mundo. Pero que fue engañada vilmente por los humanos, ese fue nuestro fracaso como especie dominante  os subestimamos ese fue nuestro gran error.

No supimos medir la gran maldad que corre por vuestras venas, os infravaloramos.

En mi caso mi único error fue enamorarme de una noble, y amarla con toda la pasión hasta darla muerte, después de haberla absorbido  toda la sangre de su cuerpo, mi muerte no se la devolverá honorable enrique de cimas, tampoco me arrodillare ante usted.

Mátenme  lo mejor que sepan.

Si no volveré para vengarme hasta el fin de los tiempos.
David Bernal López


El sueño

Mientras duermo, mi mano se desprende del brazo y avanza entre sombras hacia una luz que titita, allá en el fondo del pasillo.

Una vez allí, trepa hasta la mesa repleta de hojas en blanco y comienza a escribir.

Escribe rápidamente todo aquello que se le antoja.

Devora sin pausa todos los espacios en blanco, arrojando miles de palabras aparentemente sin sentido alguno.

Cuando ya no quedan hojas, sigue escribiendo sobre las paredes, en el suelo, en el techo...

Multitud de palabras pueblan toda la estancia.

Finalmente deja de escribir y regresa para unirse de nuevo a mí.

Antes de despertar, logro leer en una de las cuartillas que hay desparramadas en el suelo, la siguiente frase: "... la mano temblorosa empuña el arma, que rápidamente se lleva hasta la sien, y dispara..."
Jaume Busquet


El otro

Se asomó al otro lado del espejo, como si de una ventana se tratara.

De pronto, sintió el contacto de unas manos sobre su espalda, y sin tiempo a reaccionar, fue arrojado con fuerza hacia las profundidades.

Mientras se precipitaba, pudo ver con horror a su propia imagen, observándole desde arriba, con una sarcástica sonrisa en los labios.
Jaume Busquet


Halloween

La lluvia había estropeado a muchos niños las posibilidades de salir a por caramelos. Otros, no les importaba mojar sus trajes si al final podrían conseguir toda una cabeza de calabaza llena de dulces. Por ello, el pequeño Thomas, salió con su paraguas rojo bajo la lluvia llamando de puerta en puerta.
—¿Truco o trato? —decía en cuanto le abrían la puerta enseñando su dentadura de vampiro.
Todos se asombraban que con esa lluvia un niño tan pequeño saliera y mucho menos sin estar acompañado.     Así que le daban más chocolatinas, cuando comprobaban lo casi vacía que tenía su calabaza; otros le dejaban pasar a su casa y le preparaban un chocolate caliente, como la anciana Sra. Peabody. Thomas con su sonrisa de niño bueno, esperaba sentado en el sillón. En cuanto asomó con la taza caliente, el “niño” se abalanzó sobre la vieja clavándole los dientes…

Al salir saludando al dulce inquilino, Thomas se limpió la boca con la manga de la camisa, y cerró la puerta, tirando los dulces entre las retamas del jardín.

—Será sin lugar a dudas una provechosa noche —y salió riendo del porche en dirección a la siguiente casa.

William E. Fleming


Miedo

No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento. Fuera se escuchaban pasos y el sonido de unas llaves. El miedo se apoderó de él. Eran ellos, habían regresado. El pomo giró y aquellos hombres entraron. Sin embargo allí dentro no vieron a nadie. El fantasma, aterrado, se había metido debajo de la cama.

Francesc Barberá Pascual


Mejor malo conocido

Tuve que morirme para darme cuenta de que los muertos solo saben una cosa: es mejor estar vivo, pues mi amigo Forlán que murió primero y fue enterrado como Dios manda, se me aparecía por todos lados, me decía que la tumba no estaba mal pero que conmigo se estaba mejor. Si tomaba café, allí estaba él con su putrefacción a cuestas pidiéndole un manchado al camarero, como si aquel mengano fuera a oírle. Si iba al fútbol, flotaba encima del de al lado, incluso le increpaba porque no veía si el otro se ponía de pie. Incluso vi su figura transparentada en mi trabajo, decía que me ayudaba, que cogería el teléfono si yo salía. Pero lo peor fue cuando un día, haciendo el amor a mi mujer lo vi allí, sentado en el regazo de la cama, relamiéndose mientras se le salía un ojo y rodaba por el suelo.

Un día me dio un infarto y pensé, ¡bien! Podremos estar juntos todo el tiempo, pero entonces mi mujer se hizo conmigo un diamante.
Javier Trescuadras


Nuevos amigos

El monstruo se escondía de la niña entre las sombras del sótano.

—Es mejor que no me veas; te asustarás.
—Quiero ayudarte. No me asustaré.

La pequeña acarició la espalda de la criatura sintiendo bajo su tacto infinidad de cicatrices. ¿Cuánto tiempo hacía que nadie se había acercado tanto a él? Estaba solo y, aunque nadie se planteara tal posibilidad, le asustaba su propia compañía. Quería recibir el calor de la niña; necesitaba un poco de compasión. Giró la cabeza para contemplar a su nueva amiga.

Aquella aberración de la naturaleza no podía ser la cara de un ser vivo. Las deformidades se agolpaban una sobre otra convirtiendo lo grotesco en desquicio. Demasiado incluso para el cándido corazón de la muchachita, que comenzó a gritar presa de la locura.

La frustración segó la esperanza de la bestia con la misma rapidez con que sus garras decapitaron a la criatura en un intento de silenciar sus alaridos. Sin perder un instante, hundió su orificio bucal en el sangrante cuello de la niña y sorbió con ansia.

“Al menos comeré esta noche”, se dijo mientras arrastraba el cuerpo de la pequeña hacia la oscuridad.

Marcos DK

Punto de inflexión

Nuestra relación iba de mal en peor. Tú te pasabas el día en el bar con tus amigos y yo ya no podía soportarlo. Hasta que un día te puse las cosas bien claras. Desde entonces eres una persona totalmente diferente. Ahora prefieres quedarte en casa conmigo a salir con tus amigos. Los vecinos han dejado de quejarse del ruido porque ya no discutimos. Aunque no todo es de color de rosa. Te cuesta más madrugar, siempre tengo que levantarte de la cama. Además yo te visto, te lavo y te doy de comer. Pero no me importa porque ahora estás, día y noche, a mi lado. En definitiva, todo es más fácil desde que estás muerto.

Francesc Barberá Pascual


El aroma de mis padres

Otra vez ese olor… me encanta levantarme por la mañana y notar el aroma de la colonia de mi padre. Después de ducharme y desayunar, salí de casa para acudir al trabajo. Me dirigí al garaje a coger el coche, pero no estaba… seguro que mi padre se había dormido y para no llegar tarde se lo habría llevado. Anoche se fueron al teatro para celebrar su aniversario y debieron volver de madrugada.

Salí a la calle en busca de cobertura y telefoneé a mi madre, pero el móvil estaba apagado, con toda seguridad aún seguía dormida.

Pensé en coger el autobús, pero recordé que no había cogido ese dichoso informe que terminé anoche, así que tu ve que volver a casa. Fui a la habitación y allí estaba, sobre el escritorio, así que lo cogí y me quedé desconcertada… ¡la cama estaba hecha! ¡Me encantaba que mi madre me hiciese la cama! Por más que lo intentaba yo era incapaz de darle ese indiscutible toque suyo a la faena. Dormía mucho mejor cuando era ella y no yo la que hacía la cama. Fui a la cocina para agradecérselo a mi madre, pero no estaba allí, ni en su habitación, ni en el baño… ¡qué extraño! –Pensé.

Comencé a llamarla, pero no obtuve respuesta alguna… mmm, aún se notaba el aroma a esa colonia… cerré la puerta y me fui a la parada del autobús, ya llegaba tarde al trabajo. Entonces sonó mi teléfono. Número privado. ¿Quién será a estas horas?

-Buenos días, llamamos del Hospital Provincial, ¿Es usted Mary Ann? Sus padres tuvieron un accidente anoche, fallecieron a eso de las 22.00…

Cristina Martín Delgado
Microrrelato ganador del concurso

¿Dónde estoy?

Desnuda, mareada, con frío. Me rodean cánticos de pájaros y la brisa de una pradera decadente que produce escalofríos. Grotescas nubes me sirven de techumbre. Siento la humedad del musgo bajo mi cuerpo, cala hondo hasta mis huesos, el desasosiego y nerviosismo es insoportable. No sé dónde estoy, qué es este lugar en apariencia inocente.

Un tacto gomoso toca mis rodillas, las separa, extraño ya que no estoy acompañada. Olor a tabaco y vodka cerca de mi rostro es inapropiada esencia dentro del paisaje.

De pronto algo incursiona e invade mi sexo, bruscamente, sin tiento. Duele. Escuece.

Convulsiono violentamente, me zarandean y embisten con saña. Me desespero buscando al culpable de tal aberración, pero solo veo ramas viejas cubiertas de hojas secas. Con rudeza arden mis entrañas, algo tortura mi cuerpo punzando con ímpetu dentro; mis pechos se encienden tras lo que parece el mordisco de un perro rabioso, pero sigo sin ver mas allá del panorama otoñal que me rodea enmudecido.

—  ¿Ya despertaste? Esta vez duraste poco, casi no término cariño. Descansa, me quedé con ganas. Otra dosis y volveré a follarte como la puta que eres. Soy bueno contigo, ni siquiera sientes lo que te hago.

Las paredes del psiquiátrico serán testigos de nuevo, y rezo por que esta vez funcione la droga y no sienta nada.


Irene Comendador
 
No es buena idea

-No me gusta la idea, Rebeca. Los niños no deberían jugar a esas cosas.
-Tonterías, María. Si apenas saben escribir las letras, y han hecho el tablero de ouija con una página arrancada del cuaderno y monedas de chocolate.
-Es noche de muertos y no está bien. Si vas a dejarles, me voy y me llevo a Pablito.
-¿Y dejarme sola cuidando a todos estos mocosos?
-De entrada, yo no quería venir. Te tocó a ti cuidarles ¿recuerdas?
-Vale, vale. Pues vete con tu hijo y deja a los otros disfrutar de la fiesta.

María se marchó con su niño y el resto, aunque apenados por la marcha de su amigo, se comieron todas las monedas de chocolate menos una y empezaron su sesión de espiritismo infantil bajo la divertida mirada de Rebeca. No obstante, su diversión se acabó rápidamente, ya que todos, de pronto, quedaron en silencio. Algo preocupada, por si el empacho de dulces les había sentado mal, fue a buscar su móvil y marcó el número de María, que, enfadada, colgó al oír la bromita de su amiga, que afirmaba que un ejército de niños poseídos se acercaba a ella con los cuchillos de cocina en alto.

Déborah F. Muñoz
Ayuda

Esta mañana me he despertado y todo sigue igual. La televisión no da señal, en la radio solo hay ruido y los periódicos no se han editado. Cuando comenzó la terrible epidemia nadie supuso que llegaría tan lejos. Las ciudades han dejado de tener gobiernos y en las calles reina el caos. Yo todavía no me he contagiado, pero cada día que pasa temo despertar con algún síntoma. Primero la fiebre, después las llagas y tras esto una horrible muerte. Y con la muerte la resurrección.

La comida empieza a escasear y tendré que salir tarde o temprano de mi refugio. No tengo armas, no tengo con qué defenderme, pero tendré que hacerlo si no quiero morir de inanición.

Ya han pasado cincuenta días desde el primer brote y no sé cuánto más podré aguantar. Si alguien me escucha, por favor enviar ayuda urgente.

Sandra Antúnez Abad


Pesadilla en la noche

Bajo el coche no podrían verla, y si no hacía ruido, apresarla. Había visto como asesinaban a su hermano pequeñito, mientras ella dormía en la otra cama, cobijada por el miedo y las sábanas. Cuando entraron en la habitación los dos estaban dormidos; fue cuando esas cosas le mataron. Se despertó horrorizada y aunque no gritó mientras corría fuera de la casa, ya que abrió rápidamente la ventana y escapó, notó cómo tenía el pijama mojado. Desde esa posición escondida, veía cómo otras dos personas se acercaban lentamente al jardín, andaban muy despacio. La Luna entre las nubes a veces dejaba ver mejor su carne caída, sus sonidos sin palabras siempre quejándose… Sabía lo que eran, su primo mayor jugaba a dispararles… eran muertos vivientes.   

Su miedo se fue cuando desde la casa salieron su papá y su mamá, casi corre fuera de su escondite llorando, con una sonrisa de alegría en busca de auxilio, pero la luna dejó de ocultarse y vio a sus padres convertidos en esos monstruos.

Oculta, no tuvo tiempo de gritar, al sentir cómo una manita la cogía del pie. Echando la vista hacia atrás, descubrió que su hermano, con los ojos en blanco y un mordisco en la mejilla, la arrastraba fuera.

William E. Fleming


Relato de Terror

Por la noche, el niño la oía gritar al otro lado de la pared. Eran chillidos desesperados que centelleaban en su cabeza como el redoble de un tambor. A veces, podía escuchar con nitidez cómo él la golpeaba sin ni siquiera inmutarse. Entonces se metía debajo de las sábanas y se tapaba los oídos para que cesaran los gritos. Por la mañana, la solía ver en la cocina, poniéndole el desayuno con los ojos llorosos, el labio roto y el cuerpo plagado de moratones. Después cruzaban sus miradas, pero ninguno de los dos articulaba ningún vocablo. Se quedaban en silencio como si la casa se hubiese transformado en un cementerio. En ocasiones, reparaba en su cara, un trozo de masa sanguinolenta como la de uno de esos freaks de La parada de los monstruos.
Un día, el crío reunió el valor necesario y se acercó  a su padre:
—¿Por qué pegas a mamá? —le preguntó.
—Porque tu madre está poseída, hijo.

Rubén Gozalo

Tradiciones ancestrales

Haré un montón de fotos para colgarlas en Facebook y Mónica se morirá de envidia cuando vea todo esto. El director nos dejó escoger entre sostenibilidad o cooperación, pero como sostenibilidad no sabía lo que era, pues escogí cooperación. Y además, así estoy bien lejos de Luís, que es un plomo y en realidad no me gusta, aunque se lo haya hecho creer, más que nada para fastidiar a Mónica. Total, que ha valido la pena aunque sólo sea para poder hacer el viaje a Vatúa, la isla donde hacemos las prácticas.

Los del grupo no están mal, a Óscar ya le he hecho sufrir un poco, pero a mí el que me gusta es Toni. Las chicas me envidian, claro, porque estoy súper buena. Hoy hemos ido de excursión, estoy hasta el culo de andar y nos han llevado a ver una ceremonia de los antepasados o algo así. Llevan adornos en la cabeza y en las orejas, se han pintado de blanco y se han puesto a tocar los tambores y a bailar. Van casi desnudos y otros han encendido una hoguera. Ahora vienen para aquí y gritan algo que no entiendo. Mis compañeros me señalan a mí. Deben de haber escogido a la reina de la fiesta o algo así. Naturalmente, a mí. Ahora me miran todos. Ya sé que estoy buena pero éstos me miran raro. No sé, como si tuvieran mucha hambre.

Carles Cartañá

Atrapado

"Estaba cansado, muy cansado. Me quedé dormido frente al televisor, mientras intentaba seguir el desenlace final de uno de los capítulos, en blanco y negro, de la dimensión desconocida.

Me quedé dormido, profundamente dormido...

Cuando desperté, pasaban escasos minutos de las tres de la madrugada; entonces, descubrí con horror que estaba atrapado en un mundo de sombras y laberintos, entre relojes blandos y extrañas criaturas, llegadas de otros mundos inimaginables.

Comencé a golpear con los puños una superficie de cristal que había ante mí, pero fue del todo inútil.

Observé un momento a través de ella, y vi mi propio sofá y la mesita de madera,
con los restos de la cena que no llegué a terminarme.

Seguí golpeando como un loco, hasta que, finalmente, exhausto y vencido,
volví a quedarme profundamente dormido. "

Jaume Busquet

¿Truco o trato?

Los niños se acercaron a la casa y llamaron a la puerta.

-¿Truco o trato? -Corearon al unísono.
-¡Truco! -Respondió la oscuridad.

Y los niños desaparecieron para siempre.

Javier Fernández 


Champú Aracnicida

Anoche estaba en la cama leyendo tan tranquilo, cuando una araña se descolgó sobre mi almohada. La aplasté, pero esta mañana me picaba la cabeza. Imagino entre mis cabellos a millones de larvas boqueando como peces que se ahogaran. El champú habrá arrastrado a la mayoría, pero quedarán los ejemplares más fuertes. Puede que alguno o varios de ellos se resguarden en huecos dejados por pelos muertos. Allí esperan pacientemente, alimentándose con lo que sale de las glándulas sebáceas. ¿Y si a través de uno de esos conductos encuentran una vía hacia mi cerebro? Los cráneos tienen grietas precisamente para no quebrarse. Cualquier día podría ir por la calle y caerme muerto al instante: cientos de minúsculas y raquíticas arañas saldrían por las cuencas de mis ojos, por mis oídos...

Pero ¿qué digo? Si eso sucediera, no podría escribir esto. Se me comerían los sesos. Serían... ¡arañas zombis! Nada más ridículo que eso. Mira, voy a enviar el texto ya, porque usar dos teclados a la vez me hace escribir tonterías.


Víctor Pintado

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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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15 comentarios:

  1. Está difícil quedarse con uno solo, pero yo votaría por "El aroma de mis padres", me gusta porque con un aroma, o una cama recién hecha, evoca el recuerdo de sus padres y el final, porque, ¿hay algo más terrorífico?

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  2. errata: soy Déborah F. Muñoz, no Déborah Muñoz ^^

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  3. yo voto por el aroma de mis padres, con muy pocas palabras te lleva al mundo de los espiritus, pero tambien al de los recuerdos y la vida

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  4. TRAS EXAMINAR TODOS LOS RELATOS, SI CIERRO LOS OJOS Y ME LOS IMAGINO SE ME PONE LA PIEL DE GALLINA CON EL AROMA DE MIS PADRES.
    SANDRA ORTEGA

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  5. Voto a “El sueño” de Jaume Busquet, porque las prótesis me parecen muy vistosas y la literatura compulsiva también.

    ***

    Igualmente, he querido dedicar unas breves líneas a los micros más reseñables para mí. Si alguien echa en falta alguno en la lista, una de dos: o era de los míos, o no me atrajo. No es nada personal, a veces te enamoras y otras no.


    En la sombra - Rubén Gozalo
    Empieza normalito, pero dosificando bien la información. Como la prota se llama María, literalmente podemos imaginarla como todas las mujeres del mundo. No es el único arquetipo que usa: Plaza de la Libertad. Es todo como muy simbólico, pero sin surrealismos gratuitos. El final sería gracioso de no ser porque antes del remate ya vemos la resolución. Por eso es más desolador que el final de una peli de Balagueró.

    Error - Ángel Villán
    Me gusta mucho porque trata un vacío legal religioso del que nunca se habla. Sin embargo, creo que la originalidad no va de la mano de una forma de contarlo con tanto gancho.
    
El sueño - Jaume Busquet
    Excepto por el manido recurso de la pistola en la sien (pocas muertes hay tan espectaculares, pero ya es un tópico), me parece que este cuento puede ser de antología. No es lo que cuenta, ni cómo se cuenta, sino lo que me toca por dentro.

    El otro - Jaume Busquet
    Es llamativo y toca un tema clásico. Eché en falta más reflexión... quizá no había espacio para el potencial del tema de los espejos.
    Preséntate a los próximos concursos, quiero averiguar si lo que me gusta es cómo escribes o cómo visualizo tus escritos.

    Halloween - William E. Fleming
    Muy bien relatado e impredecible. El nombre Peabody me suena a la típica viejecilla inofensiva que... vale, ya sé por qué la llamaste así.

    Miedo - Francesc Barberá Pascual
    Con razón, no me extraña. Es otra vuelta más de tuerca, me deja queriendo saber más de la vida de este fantasmilla. Aunque no es terrorífico, tiene su puntito.

    Mejor malo conocido - Javier Trescuadras
    Iba a decir, «es de humor», pero puestos a etiquetar, el mío de “Champú Aracnicida” también.

    Nuevos amigos - Marcos DK
    La Bella y la... ¡la p*ta criatura demente! ¡Qué shock!
    Que la decapite para callarla, me lo creo, a mí también se me ocurriría. Pero el mero hecho de que no pierda un solo instante en succionarle el hueco de la garganta me parece un matiz perturbador a más no poder. Es como esa gente sin corazón que quema vagabundos. Ya más que terror, es horror de los densos. Me pilló desprevenido, se sale del nivel de horripilancia.

    Punto de inflexión - Francesc Barberá Pascual
    Final predecible.

    Ayuda - Sandra Antúnez Abad
    Como prólogo de novela vale, pero como microrrelato le falta resolución de conflicto.

    Pesadilla en la noche - William E. Fleming
    Es de terror, se pasa mal, ¡y a la vez es divertido de leer!
    Si no lo voté para ganador fue porque al ser tan abierto el final, me imagino cosas espantosas que hacen que el relato parezca un poco peor en comparación. Digamos, que está estupendo mientras lo lees, pero después, o lo prosigues en tu imaginación y pasas a un nivel superior de horror, o te pones a hacer otra cosa y ya no te acuerdas del cuento.

    Relato de Terror - Rubén Gozalo
    Se puede contar en la mitad de palabras y seguir siendo “social”.

    ¿Truco o trato? - Javier Fernández
    Sentí un deja-vu. ¿No es del año pasado?

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  6. Los que más me han gustado: "El Sueño", "¿Dónde estoy" y "¿Truco o trato?"

    "El aroma de mis padres" tiene 274 palabras... creo que es un margen excesivamente abusivo contra los que nos ceñimos a los límites establecidos. Cualquiera de los demás autores podría haber contado muchas más cosas con esas 74 palabras de más...

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  7. Estoy de acuerdo con que "El aroma de mis padres" se excede demasiado en longitud. No hubiera dicho nada, pero me escaman mucho esos dos votos anónimos (uno en MAYÚSCULAS pero firmado para que parezca normal, y otro sin firmar pero en minúsculas para que también parezca normal), además publicados con un minuto de diferencia.

    Por estos sutiles detalles, sumados y puestos juntos, ese cuento merece estar fuera de concurso.

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  8. yo voto" el aroma de mis padre"

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  9. PARA VUESTRA INFORMACION SON DOS PERSONAS DISTINTAS UNA ES SANDRA Y LA OTRA ES CARMEN, SINO SABEIS PERDER NO OS APUNTEIS.

    P.D: ME ENCANTA EL AROMA DE MIS PADRES Y SOY OTRA PERSONA DISTINTA. TAMARA

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  10. querido Victor no soy responsable de lo que la gente exprese por aqui. En cuanto a Marcos, siento haberte defraudado, no me dedico a esto y ha sido mi primera vez. Si me excedi de las 200 palabras fue porque en antena se dijo que se podia tambien.
    De todas formas, si te vas al muro de la radio, la persona "anónima" pregunta si se vota asi o no, asi que no quieras oscurecer mi participacion porque no tienes ninguna razon.

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  11. Tamara, estarás muy orgullosa de que tu amiga ganara el concurso pasándose las normas por el arco de triunfo. Ese relato no era para este concurso, por muy bien que esté escrito. Ni le tenían que haber dejado participar ni, mucho menos, darle el premio.

    Esto ha sido una falta de respeto hacia los demás participantes que hemos tratado de ceñirnos a las bases.

    Y firmar con un nombre que no va ligado a un enlace que lo identifique es tan anónimo como no poner nombre.

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  12. PUES VETE A LA PAGINA DE LA RADIO QUE ESTAMOS PREGUNTANDO COMO SE TIENE QUE VOTAR¡¡¡¡ Y SI ESTOY MUY ORGULLOSA DE MI AMIGA, POR ESTO Y MUCHO MAS. SI EL RELATO ESTA AHI ME IMAGINO QUE ES POR QUE PUEDA SINO NO LO HUBIERAN PUBLICADO.

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  13. mensaje para victor

    soy el anonimo de minusculas, me llamo carmen mendoza y si no puse el nombre es porque no sabia como votar, de echo le pregunte a javier como se hacia pues no estaba segura de que mi voto hubiera valido, me alegro mucho porque cristina haya ganado ya que participaba.

    a los jueces .-" hay que contar las palabras antes para que nadie las tenga que recontar después"

    un saludo

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  14. jo marcos!!!! como te pones!!! hay que saber perder para que cuando ganes lo aprecies muchos mas

    vuelvo a ser la mismsa tonta que no sabia como votar y solo se le ocurrio poner anonimo, que ademas da la opcion la pagina no me lo invente

    encantada de hablar contigo
    besos

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