Dos Cartas de Amor para Castillos en el Aire


Jamás te conté

Cómo me arrepiento. Jamás te conté la verdad y ahora es demasiado tarde. Te susurré cuánto te amaba, te escribí cómo te necesitaba, te demostré de qué manera te echaba de menos... Pero te mentí. Te mentí con mi silencio, con mi lejanía, con mi cobardía. Todo lo que dije se me antoja ahora escaso, y todo lo que callé parece ahora inmenso. No eras parte de mi vida, sino las letras que forman su nombre; no eras la persona que amaba, sino la parte de mí que necesitaba para sentirme completo. Cuando te decía “te quiero”, te mentía. Mucho. Esas dos palabras ni siquiera podían pretender acercarse a la explicación de lo que eras para mí. A milímetros de ti me sentía lejos, al tocarte con mis manos me sentía manco, inválido. Soñaba tenerte para siempre, y cada segundo que pasaba sin ti rompía ese sueño en pedazos. El tiempo elegía su ritmo en función de tu presencia: siempre corría entre tus besos, deslizándose con velocidad en cada bocanada de aire, mientras que decidía hacerse interminable en la añoranza. Eras mi consuelo, mi calma, mi paz. No importaba mi estado de infelicidad, fuese cual fuese la causa: pronto tu calidez, tus ojos y tu sonrisa confabulaban para acabar con ella, casi sin darme cuenta, casi sin esfuerzo, casi mágico.

Hoy, el día de tu muerte, no te susurro. Te escribo esta carta que jamás pensé escribir y te demuestro con mis lágrimas cómo te echo de menos. Es tarde para proclamar mi verdadero amor, para vivirlo plenamente contigo y disfrutar de tu compañía. Miles de historias de nuestro amor jamás serán contadas, y sólo por el hecho de no haber sucedido. Me niego. Cada día escribiré tus buenos días por la mañana, nuestro beso de despedida, nuestra película compartida acurrucados en el sofá en la noche. Relataré nuestros paseos de la mano, nuestras escapadas románticas a Elda, nuestras noches de ternura y pasión. Será mi manera de pedirte perdón por no haberte dicho la verdad: contar todo lo que nunca sucedió y que pasará cada día en mi imaginación, con el dolor de tu ausencia y el castigo por mi cobardía.

Es mi primera noche sin ti y mi primer relato. Entro en casa contigo de la mano, alegre, feliz. Me cuentas tu proyecto de esa tienda de regalos con la que siempre has soñado. Realmente soy yo el que sueño. Una lágrima recorre mi rostro y se pierde entre las sábanas. Sonrío .Te quiero cariño. No. Te quiero como nunca podrían explicar estas palabras. Buenas noches. Descansa.


Vicente Ponce López


AMAR ES... (Carta a un ausente)

A ti que llevas más de un año regalándome palabras que escribir.

Amar son las ganas de pasar cientos de noches en vela mirando al otro como duerme sin pestañear.

Es disfrutar de cada segundo que estás con esa persona como si fuera el último de tu vida, sin miedo a no despertar mañana y con la satisfacción del que lo ha dejado todo bien hecho en este mundo.

Es cuando sin un motivo aparente y en la cotidianidad te ves pensando en ese ser, en lo que haría justo ahí si estuviera a tu lado...y lo echas de menos, como si su ausencia supusiera que te han quitado un "cacho" de ti.

Amar es buscar tus abrazos en el aire... y a veces también en otros abrazos.

Es creer que en todos los lugares por donde voy hay alguien que me recuerda a ti pero no eres tú.

Amar es tener en la nariz el olor de tu piel y sentirme como en casa.

Amar es emocionarme con tu imagen y pensar en todas esas cosas que todavía no nos hemos dicho y en todas las experiencias que aún no hemos vivido juntos ¡quién sabe si nos las pondrá el destino o se quedarán para siempre en el baúl de los sueños no realizados!

Amar es aceptar límites aunque te cueste y cuando estás pensando que ojalá la otra persona se los saltara todos para estar contigo.

Amar es compartir tu senda pero dejándote espacio para que camines libre.

Amar es saltar al vacío sin más red que amortigüe la posible caída que tus besos.

Algunos hablan de mariposas en el estómago, otros de mareos, vértigo y hasta ganas de vomitar cuando uno se encuentra con el otro, como si “amar” fuera una enfermedad a la que hay que poner síntomas y remedio con urgencia…

Para mí quererte es tener la emoción constante en los ojos y en la voz cuando estás aunque solamente seas fruto del recuerdo... pero sin romper a llorar.

Quererte es echarte de menos a pesar de todo el tiempo que hace que ya no estás a mi lado, y de que me sirves para muchas cosas… menos para amarte.

Es saber que seré la mujer más feliz del mundo con los regalos que la vida me va dando pero a pesar de todos ellos tú seguirás agarrado a mi alma, con tu parcelita en mi corazón hasta el infinito porque fuiste un verdadero regalo del cielo… aunque ya no pueda abrazarte.

Siempre vas conmigo.

María Jesús Juan Meseguer


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Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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