El asesino hipocondríaco

Juan Jacinto Muñoz Rengel

El señor Y., asesino profesional a sueldo, recibe el encargo de acabar con la vida del escurridizo señor Blaisten. Pero para tener éxito en su misión, deberá vencer dos obstáculos importantes: su galopante hipocondría y su obsesión por los grandes escritores (hipocondríacos) de la literatura.

El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida. En realidad, el enigmático asesino a sueldo que responde a las iniciales M.Y. lleva años muriéndose, desde el mismo momento en que vino a este mundo. Le persiguen tantas enfermedades que cualquiera podría considerarlo un milagro médico. Ahora, por encargo de un cliente misterioso que se mantiene en la sombra, debe matar al escurridizo Eduardo Blaisten antes de que le asalte una apoplejía terminal o una úlcera gangrenosa o un empeoramiento de su Síndrome de Espasmo Profesional. Su incomprensible mala suerte irá frustrando uno tras otro todos sus intentos de homicidio, y estableciendo una mágica conexión entre sus propias penalidades y los grandes males físicos, psicológicos e imaginarios, que torturaron a Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Molière, Kant y al resto de los hipocondríacos ilustres de la historia de la literatura y el pensamiento. Una inteligente y divertidísima novela que aúna intriga, obsesión, asesinato y amor incondicional por la literatura.


Opinión personal


Hay libros que se leen sin saber muy bien de qué son y que, aunque uno se lo esté pasando en grande con su lectura, no termina de definir demasiado nítidamente qué está leyendo. Es el caso, por ejemplo, del libro que tenemos hoy entre las manos, “El asesino hipocondríaco” del escritor malagueño Juan Jacinto Muñoz Rengel, porque al leerlo uno no sabe si se encuentra ante un tratado de medicina general, un amplio listado de medicinas de ambulatorio de día, un pequeño manual de historia y biografías filosófico-literarias, un libro de humor o una novela negra a la vieja usanza… y es que este libro tiene un poco de todo. Humor, ironía, enfermedades, historia… pero, por encima del resto, lo que tiene es todo el talento de un escritor estupendo que consigue atraparte desde las primeras líneas y no te suelta hasta el final.

Juan Jacinto es un escritor de relatos genial, de hecho es profesor de la materia en la escuela de escritura Fuentetaja, en Madrid, además de aconsejar a los escritores todos los viernes en El ojo crítico, el programa cultural que cada día emite RNE a las 19.00 de la tarde. Pero yo creo que con esta novela ha demostrado que es un escritor genial, a secas, sin necesidad de más adjetivos.

Y es que en “El asesino hipocondríaco” estamos ante uno de esos personajes que uno no olvida fácilmente, el Señor Y. Un asesino profesional minucioso y muy bien preparado que tiene que realizar un último encargo antes de morir, matar al Señor Blaisten. Aunque tiene un gran problema, solo le queda un día de vida…

A través de los continuos intentos infructuosos del Señor Y de cumplir el encargo iremos conociendo toda una serie de dolencias congénitas, a cada cual más increíble y extravagante, que, misteriosamente, contagian a nuestro pobre asesino. Cada una de esas enfermedades, patologías y disfunciones variadas son un reflejo de las que sufrieron en su día, o creyeron sufrir, autores y pensadores de la talla de Edgar Allan Poe, Voltaire, Descartes, Jonathan Swift o Lord Byron. Toses, asma, mareos, dolor de huesos, fatiga, hipertrofia… toda una suerte de diferentes patologías que nuestro asesino arrastra con orgullo a través de las doscientas páginas de la novela.

Una historia muy divertida con la que aprenderemos curiosidades y vivencias de muchos grandes autores de la literatura universal y con la que el autor nos llevará a través de un paseo metaliterario con el que lo pasaremos muy bien.

No es que diga yo que “El asesino hipocondríaco”, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, está muy bien, que lo digo, es que además de ser finalista en el Premio Clarín, fue recomendada por José Saramago, Juan Cruz, Pablo de Santis y Rosa Montero, casi nada.

Una novela adictiva, divertida, muy inteligente y con una prosa ideada para no permitirnos dejar de leer hasta el final. Una novela terriblemente estupenda.




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4 comentarios:

  1. Me encanta el título y la temática y la forma en que parece que está tratado, voy a intentar conseguirlo seguro.

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  2. Imposible que la novela pudiera ser recomendada de José Saramago quien, aunque inicialmente formó parte del Jurado del premio Clarín de novela (que ganó, dicho sea de paso, Gustavo Nielsen, y en el cual la novela de la que aquí se habla pasó, junto a diez novelas más, el filtro del jurado de preselección, circunstancia que ha servido para proclamarla “finalista” de dicho concurso), murió siete meses antes de que se fallara, espero que no a causa de la lectura del “Asesino hipocondriaco”, aunque resulta imposible que llegara a leerla puesto que el jurado de preselección terminó su tarea, y la organización hizo pública la lista de finalistas que se someterían a la consideración del jurado definitivo, el 4 de octubre de 2010 y nuestro premio Nobel por desgracia había muerto el 18 de junio de ese mismo año.

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  3. Vaya, pues bueno es saberlo, pero eso es lo que nos dijeron desde la editorial.

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  4. A quien le pueda interesar, una de las muchas notas de prensa publicadas sobre el fallo del premio Clarín -en su edición de 2009, y no de 2010 como el anterior usuario pretende intencionadamente hacer creer- en los diarios nacionales de Argentina:

    http://edant.clarin.com/diario/2009/11/22/sociedad/s-02046203.htm

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