Microrrelatos sobre Charles Dickens


Genio entre escritores, desafortunado en amores

Aún recuerdo a Charles, sentado dos filas más atrás del lugar en el que se ubicaba mi pupitre. Nuestros padres decidieron enviarnos a la Wellington House Academy (una de las mejores escuelas de la época).

Joven inquieto y de portentosa imaginación, ya comenzaba en las aulas a dar muestras de su talento innato, de esa maestría para dar rienda suelta a esa fábrica onírica en la que se convertía su mente cuando se hallaba inspirado. Eso sí, el que a la postre se convertiría en uno de los grandes genios de la literatura, mostraba también su poca fortuna a la hora de mantener relaciones amorosas duraderas.

Pasaron los años y perdimos el contacto, si bien nos volvimos a encontrar en 1858 (con el escritor inmerso en un divorcio poco amistoso con la que hasta la fecha había sido su esposa). En esta ruptura, tuvo mucho que ver Ellen Ternan (una bella y muy joven actriz con la que tampoco logró ser feliz).

Este fue el resumen de la vida de Dickens: afortunado entre los escritores y no tanto en amores.

Rafael Bailón Ruiz


Te hiero con toda mi arma
(homenaje al Oliver Twist de Dickens)

La recuerdo atusándome mis ensortijados cabellos con la dulzura maternal que mi orfandad me arrebató. 

El aroma de su pecho me envolvía de tal manera, que en aquella calidez, mi hambriento olfato era capaz de obviar el Londres que apestaba a orines,  a hombres podridos y a mugrientos porvenires.

Nancy vestía de rojo, del color de la pasión y el de las sucias rameras que colmaban las calles en cuanto la luna cubría el cielo con su manto blanco. 

Todos sabían que Nancy no era una puta más, lo que desataba los celos y la furia de su chulo, Sikes.

Aquella muchacha de tan sólo 17 años tenía la vida forjada a golpes. Los que le propinaba la pobreza, el infortunio, la incultura y el bastón de su proxeneta. Pero ninguno de esos zarpazos mermaba su belleza sublime,  nada desgarraba su perlada sonrisa ni la sensibilidad, que al menos a mí, me regalaba a cada instante.

-Oliver, tú y yo no merecemos esta vida, hemos de remar en otra dirección, aunque el viento nos azote la cara.

La corriente nos arrastró y su barco naufragó a fuerza de bastón. El mío, siguió navegando a merced de aguas turbias.


Raquel Lozano Calleja



Tele Scrooge

¿Cansado de que el espíritu navideño inunde los hogares? ¿Harto de que los buenos deseos se adueñen de los corazones de los hijos de sus vecinos? Pues bien, eso se va a acabar porque llega Tele Scrooge, nuestro nuevo servicio de abuelos maleducados y cascarrabias a domicilio. Rechace imitaciones. Solo Tele Scrooge le ofrece la mejor manera de arruinar las fiestas y la ilusión de los más pequeños. 

Nosotros secuestramos a Papá Noel, confesamos que los Reyes Magos son los padres y robamos los juguetes a los niños. Deje que la mala leche se apodere de estas fechas. Extienda el odio y los malos presagios entre sus amistades. Llame ahora y consiga gratis dos estupendos kits paparruchas que incluyen un corazón de piedra, un pino chuchurrido y una fantástica estancia para dos personas en un asilo de la época victoriana. Recuerde la navidad es un asco. En estos días sea infeliz, odie a la gente, sea avaro y lea el capítulo diez de Oliver Twist. Tele Scrooge, el secreto no está en la masa no, está en no gastarse ni un puto duro.

Rubén Gozalo
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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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