La Isla de Bowen

César Mallorquí

1920. Todo comenzó con el asesinato del marinero inglés Jeremiah Perkins en Havoysund, un pequeño puerto noruego situado en el Ártico, y con el misterioso paquete que, antes de morir, Perkins envió a Lady Elisabeth Faraday. O quizá la historia empezara antes, cuando se descubrieron unas extrañas reliquias en el interior de una viejísima cripta medieval, pues fue precisamente una de esas reliquias imposibles la causa de que el malhumorado profesor Ulises Zarco, director de la sociedad geográfi ca SIGMA, se embarcara en una aventura inimaginable a bordo del Saint Michel. Tanto Zarco como su ayudante, Adrián Cairo, han recorrido el mundo enfrentándose a toda clase de peligros, igual que el capitán Verne y su tripulación, o el joven fotógrafo Samuel Durango, e incluso las dos damas inglesas que les han solicitado ayuda; pero ninguno de ellos estaba preparado para afrontar el temible misterio que envuelve a la isla de Bowen, más allá del Círculo Polar Ártico.

Porque, como decía Sherlock Holmes: «Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad».

Premio EDEBÉ juvenil 2012

Una novela de aventuras a lo grande.


Las novelas y películas de aventuras suelen marcar nuestra infancia y adolescencia. No me extraña, ¿Puede haber algo mejor que una buena aventura? ¿Cuántos de vosotros habéis soñado alguna vez recorrer junto al Capitán Nemo esas 20.000 leguas de viaje submarino o acompañar al profesor Lindenbrok al Centro de la Tierra o quizás, ser el grumete que acompaña a Silver a la búsqueda del tesoro? Estoy seguro de que seréis muchos los que respondáis afirmativamente a esa pregunta, sobre todo aquellos que en su juventud leyeron y disfrutaron de las obras de Stevenson, Doyle, Poe, Wells o el incomparable Verne.

Las aventuras siempre son bienvenidas en el mundo de la literatura o el cine, a todos nos gusta que otros recorran para nosotros ríos insondables, tierras extrañas y mares sin cartas de navegación. De la mano de estos personajes intrépidos soñamos que nos atrevemos a viajar al interior de Selvas, desiertos o pozos en lo más profundo de las entrañas de nuestro planeta.

Muchos podrían llegar a pensar que esas novelas de siempre, que ahora rellenan los catálogos de literatura juvenil de casi cualquier editorial y que comenzaron siendo lecturas para lectores adultos, se han quedado anticuadas, que no tienen vigencia a día de hoy, que las aventuras fueron maravillosas, pero ya no están de moda…

Una novela extensa que se queda muy corta. Al acabar de leerla sentiréis el impulso de coger esas novelas que tenéis arrinconadas en la estantería, esas novelas repletas de grandes viajes y personajes intrépidos

Por fortuna tanto el cine como los videojuegos o las series siguen demostrando que el género está en plena forma. Y César Mallorquí lo ha vuelto a demostrar en “La Isla de Bowen”, escribiendo una intensa, emocionante y repleta de aventuras con la que cualquier lector adulto rememorará su lecturas de juventud y los lectores más jóvenes cogerán el gusto y la pasión por la magia de unos personajes capaces de casi cualquier cosa por desentrañar los misterios más extraños de nuestro mundo.

Y lo ha hecho de la mano de un premio importante, el Edebé de literatura juvenil, lo que acercará “La Isla de Bowen” a un buen puñado de lectores que disfrutarán en grande de una novela a lo Verne, una nueva visita a la novela de aventuras de toda la vida, con los elementos de siempre y las novedades necesarias para que cualquier lector disfrute en grande de una novela y unos personajes que se harán muy difíciles de olvidar.

Puede que te asusten sus 500 páginas, pero ese miedo se te quitará en cuanto hayas leído el primer párrafo. No podrás dejar de leerla.

Ambientada en 1920, “La Isla de Bowen” tiene detalles que recuerdan a todas esas lecturas que han llevado a su autor a viajar a bordo del Saint Michel en compañía de una tripulación tan extraña como inolvidable. Ulises Zarco, Elisabeth Faraday, Samuel Durango… una tripulación que recorrerá medio mundo en una misión de búsqueda, a la caza de un santo que decía haberse topado con la Puerta del Infierno. Una novela que tiene de todo. Con recomendaciones, guiños cómplices, aventuras imposibles, criaturas extrañas, ciudades perdidas, malos malísimos pero siempre caballerescos… en fin, una novela para volver a disfrutar en grande de una lectura intensa, cautivadora, mágica.

Creo que tras leer “La Isla de Bowen” muchos volverán a leer “El mundo perdido”, “De la Tierra a la Luna”, “Robinson Crusoe”, “La Isla Misteriosa” y todos esos títulos que todos hemos leído en alguna ocasión. Y os aseguro una cosa, si no los habéis leído, ¡los vais a leer después de acabar la novela de César Mallorquí! Porque vais a estar deseando leer más novelas de aventuras.

La vais a disfrutar en grande. Sus 500 páginas se os van a quedar muy cortas, os lo aseguro.




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