¿Vacaciones?


Como en casa en ninguna parte

El jueves se conocerá el ganador del concurso de microrrelatos con el que despedimos nuestra cuarta temporada, en los que os pedíamos que nos hablaseis de vuestras vacaciones... pero, de momento, os dejamos los microrrelatos, para que podáis degustarlos y nos contéis cuál es el que más os ha gustado a vosotros.




Vacaciones

Eran mis primeras vacaciones después de veinte años y un día. Cuando uno está tanto tiempo a la sombra lo que más le apetece es sol. Así que por internet (el cursillo entre rejas para algo me ha valido) alquilé una habitación en Benidorm. Ya en la playa me di cuenta que mi bañador “meyba” ya no estaba muy a la moda. A veinte pasos de mi toalla recuerdo de chirona estaba el ansiado mar, con el que había soñado tantas noches. Caminé con firmeza pero a la vez temeroso ante la inmensidad del gran azul. Lo iba a conseguir. Pero me detuve en el último instante. Los ex convictos tenemos un sexto sentido para adivinar el peligro. Y no me refiero a coger el jabón del suelo en las duchas. Miré a ambos lados y nada que temer salvo un pelotazo de los domingueros de las palas. Metí mi pie izquierdo y sentí la frescura de la salada espuma ,maravillosa sensación. Con los dos pies ya dentro del agua avancé cual rey Neptuno, cerrando los ojos y sintiendo la libertad con mayúsculas. Los abrí y cual sirena con bigotes, nadaba mi viejo “enemigo” el Guardia Civil Ramírez. ¡Vaya plan!

Sergi López Vidal
Rojales - Alicante


Víctima de la insensatez

Nos disponemos a salir a tierras del norte, mochila al hombro, tienda de campaña, mapa en mano como a la antigua usanza y toda la ilusión de vivir un día estival a la aventura entre bosques y montañas, caminando entre laderas y crestas, y los prismáticos colgando para avistar toda clase de aves y porqué no, animales de otras clases. La Naturaleza en estado salvaje. El tiempo acompaña, respiramos aire puro, comemos tortilla de patatas a mitad del camino, contemplamos buitres planenando en busca de presas, incluso nos bañamos en una poza que no parece tener fondo, a pesar del agua gélida. Pero lo que parecía iba a ser un día especial, se torna drama. El regreso hacia el  hotel nos sumerge en la cruda realidad y toda nuestra alegría se disipó en un segundo. Está allí plantado en la cuneta como esperando algo o a alguien, tan pequeño, tan solo, tan necesitado. Nos bajamos inmediatamente del coche y nos dirigimos a él. Es peludo y cariñoso y nos lame como si nos reclamara toda nuestra atención. Parece que tiene buen aspecto, pero al mirarle por todo su blando cuerpo, horrorizados contemplamos las marcas. Nos miramos entre nosotros y pronto comprendemos: otra víctima más de la insensatez humana.

Raúl Sánchez


Un día de vacaciones en 200 palabras

Jacinto pasó la noche en vela, seguramente por las vacaciones que empezaban mañana, aunque no lo entendía, ya que llevaba 3 años en paro y vivía a 100 metros de la playa.

Sombrilla en mano, neverita de cerveza fresca, tortillón de patatas y una sonrisa de oreja a oreja.

Miró a lo largo y ancho de la playa buscando un buen sitio donde clavar la sombrilla, después de un buen rato por fin se decidió y dejó los bártulos cerca de la orilla, pero duró poco y se puso mas atrás y con las misma se cambio tres veces mas de sitio. Pero no por tener asiento de mal agüero, si no por el puñetero tractor que a las 7,30 aún no había acabado de limpiar la arena.

Cuando por fin cogió sitio “por cierto el mejor de toda la playa” se dio su buen baño y tumbado el la toalla sacó una libreta y se puso a relatar su día de vacaciones.

400 palabras, se pasó, borró la comida, lo de la rubia y la morena.

300 palabras, borró lo del perro y la gorda corriendo.

150 palabras, justo para describir la puesta de sol.

Salvador Leiva                           

Uno, no más

Nada más llegar a la oficina, organizaré una reunión express para tratar el tema de la reforma laboral. Después, coordinar con los de marketing la salida al mercado del nuevo producto. Al mediodía, un café de máquina, marca el calcetín sigue aquí y llamada a Berlín para dar cuenta de los resultados económicos del primer semestre.

Por la tarde, y sin comer, dos reuniones. Una con los sindicados de la empresa e, inmediatamente después, otra con los directivos. Juntos es imposible, siempre acabamos a hostias. Y para acabar mi día de vacaciones, dejar preparadas un par de demandas judiciales contra nuestra competencia… los cabritos lo hacen mejor y más barato.

Son las 23h y llego a casa. Mi mujer duerme y mis hijos están con mis padres y demás familiares. Me pongo el pijama raído, me meto en la cama 90x180cm y la beso en la frente. Hace seis años que no encuentro trabajo estable, sólo alguna que otra suplencia. Tras tanto tiempo, ya considero estar parado como mi profesión. Cierro los ojos y pierdo de vista el cuchitril alquilado. El día de hoy, mis vacaciones de este año, permite que siga soñando con encontrar trabajo.
  
Sergi Orea Vilàs
Barcelona



Sin elección

En mi vida pocas cosas han sido premeditadas y, desde luego, que mis padres se enteraran de aquella manera, no fue una de ellas. No elegí venir al mundo con un cuerpo de varón, como tampoco escogí nacer homosexual. Ni siquiera quería estudiar Derecho, sino que, de una u otra manera, me descubrí matriculándome en la carrera que mis padres habían elegido por mí. Dentro de mis planes vitales tampoco entraba enamorarme de un hombre diez años mayor que yo. No fui yo el que eligió que mis padres se enteraran de mi condición sexual a través de la televisión, sino que fue fruto del más puro azar que aquella cámara de televisión local nos enfocara justo en el instante en el que Marc y yo nos besábamos desaforadamente, inmersos como estábamos entre la multitud, en aquel festival al que, esta vez sí, habíamos decidido acudir en busca de diversión en nuestro primer día de vacaciones.

Rakel Ugarriza Lacalle
Lardero - La Rioja


Salpicando guaraches y huipil 

En ese afán de encontrarme conmigo misma, al cabo de un ejercicio de retrospección, yo, Ingrid Velandia, me liberé de cosmogonía y teología occidentales para abrazar mi esencia metamorfoseándome en Mactzil, hija dilecta de Kukulcán. Con el propósito de recibir comunión y confirmación, pedí vacaciones en la oficina y vestida con huipil, rebozo y guaraches, viajé a México a presenciar el día del equinoccio primaveral, el descenso del dios de la pirámide de Chichén Itzá. 

Y mi guía, que aproveche la estancia para conocer Coyoacán, Garibaldi, Xochimilco y Tepeyac, y yo que nones, me basta y me sobra con la pirámide… «Órale. Entonces, para redondear la experiencia, métale muela, doña, a mole, gordita, taquito, enchilada y chilaquiles». «Órale, don, con tantito chipotle, habanero y jalapeño». 

Tronó Kukulcán avisando su descenso, y mi panza, por cuenta de los joputas chiles que me zampé, tronó notificando mares de diarrea… «Señorita Mactzil, es hora de emprender el peregrinaje», chilló el guía. «Qué no daría yo… Pero esta bendita mierda no me deja»… 

Demás está decir que no hubo comunión ni confirmación. El día del equinoccio primaveral transcurrió para mí sentada en el baño del hotel cagando y salpicando guaraches y huipil.

José Aristóbulo 
Bogotá - Colombia


Nuestras primeras vacaciones

Si hay unas vacaciones que recordaré con mucho cariño, esas fueron las primeras en familia, con mi marido y mi hijo, en especial el primer día de playa.

El peque tenía 3 añitos y serían también sus primeras vacaciones en las que disfrutaría con el sol, el mar y haría sus primeros castillos de arena.

Meter las maletas en el coche, era recordar cómo jugar al Tetris, las maletas, el ventilador, los macutos de la playa, el paravientos del niño, las barras para la cama …

Tras un viaje en el que solo se oía al niño decir “Hemos llegado ya”, llegamos a nuestro destino. 

Corriendo dejamos las cosas y nos fuimos directos a la playa, nos pegamos el primer baño y nos sentamos en la toalla a secarnos. Fue entonces cuando ocurrió algo que jamás olvidaremos, mi marido se había quedado durmiendo boca arriba en su toalla, mientras el peque y yo jugábamos con la arena y antes de poder decir nada, nuestro peque ya había tirado un palazo de arena a  la boca de su padre y este escupía arena a la vez que preguntaba porque no le había avisado y yo sin poder contener la risa… (continuará) 

Rosi Requena


No sé si será feliz en vacaciones

Había cumplido su sueño, no sé si era feliz en vacaciones, pero sabía que el mundo terminaba en la otra casa, todos los recovecos de la siesta me daban su cobijo y sus fantasmas.

Mi padre era tan sabio como un libro, mi madre era el auxilio de mis manos, mi almohada era mi amante y mi enemigo, en las confusas noches del verano.

No sé si era feliz en vacaciones, pero bastaba un pedazo de azul en la mañana, una promesa a cambio de una nota o fugarse a través de la ventana.

 No sé si era feliz en vacaciones, pero qué lejos... No sé si era feliz, pero qué lástima.      

Josep Manuel Segarra Bellés 
Quart de Poblet - Valencia


Frente a mar

- Cariño, prepárate, nos vamos a la playa.
- Si apenas tenemos dinero….
- Lo sé,  pero necesitamos relajarnos. No te apures, verás como todo se soluciona. 

Precisamos olvidarnos durante unos momentos de la situación, de que tenemos que volver a empezar. Allí, tú y yo, decidiremos cómo enfrentarnos a la nueva realidad.

Cogieron,  comida,  ropa y poco más y en su viejo coche se dirigieron a la playa más cercana, comerían bocatas de tortilla y filetes empanados o chacina, ¡qué más daba!

La ruleta había hecho que el crupier ganara la partida y cuando volviesen tendrían que vender todo lo que habían conseguido a lo largo de los últimos años.

Por fin se encontraban mirando el mar. Una paz les invadía mientras escuchaban las olas romper junto a las rocas. Un hombre se les acerco y con  sus palabras sintieron como si una nueva puerta se les abriera al mañana:

-Bonito lugar, yo vengo aquí cada día, vendí todo lo que tenía y  compré un velero, desde entonces vivo de lo que el mar me regala, duermo mecido por las olas y acompañado por una sirena que es mi esposa.

Cristina Cardoso de Armenta
Sevilla


Fin de vacaciones

Las bases de aquel certamen de microrrelatos exigen describir las vacaciones en diez palabras, así que, en principio he escrito el siguiente texto: “Atascos, averías, multas, insolaciones, agobios, gastos, insomnio…” Ya sé, sólo hay siete palabras y todas negativas. Ahora añado las tres positivas: “vuelta a casa”.

Jerónimo  García Jorquera
Mazarrón – Murcia



Paco, Manuela y viceversa

- Descongela el chorizo Paco.
-¿Cómo? ¿Has dicho chorizo? ¿Has metido el chorizo en el  congelador? 
- Pues claro. Mira tú este. Aquí no se tira nada. Antes  soy  capaz de hacer un puchero con todo ello. 
- Manuela,  por favor, ¿qué te ocurre? ¿Desde cuándo te viene esta vena ahorrativa? Si con lo que tú comes,  no te da tiempo a que se te estropee ni un potaje para diez comensales.
-Exagerado. Además forma parte de mi dieta. Lo leí en una revista. Hay que meter en el congelador toda aquella comida que te pueda provocar una tentación. Y porque no puedo meter a ese morenazo…si no…
- Ya quisieras tú cambiar de aires. Yo por mi, a gusto me tumbaría junto a esa escultura, pero me tengo que conformar. Decídete, turismo o relax en la playa.
- Venga Paco turismo, que el ejercicio es lo ideal.
-¿Para qué? ¿Para volverme loco? Menudas vacaciones me esperan.
-¿Entonces qué haces preguntando? Si sabes que no vas a estar de acuerdo con lo que yo decida…
-Tenía la esperanza de que por esta vez coincidiésemos en una decisión.
- Llevas intentándolo veinte años Paco, ya es hora de que desistas…

Esther Sanz
Irún - Guipúzcoa

Sueños pasados por agua


Ah, las vacaciones… Estoy tumbada en la playa con la cara apoyada en la arena junto a la orilla, dejando que las olas del mar golpeen mi cara… siento el frescor del agua cerca de mi boca y hay un total silencio, a excepción del sonido de mar… qué paz… Qué ganas tenía de estar de vacaciones, ya no podía más…

Una mosca muerta y  un tapón de agua se me meten en la boca…uagg! Me levanto tambaleándome de la arena con la ropa completamente empapada de agua y escupiendo como una loca… Un momento, ¿con la ropa? ¿En la arena? ¡Si estoy en la acera! La cabeza me da  vueltas y me duele la cara. Todo está un poco borroso y oigo voces a mi alrededor… ¿Estás bien chica? Alguien me ayuda a incorporarme y consigo enfocar la vista… ¡Mieeerda! ¡No estoy de vacaciones! ¡Estoy en la entrada de mi trabajo! ¡Me he caído de cabeza a un charco!


Esther Sanz
Irún - Guipúzcoa




Vacaciones con cabeza                        

Braceo sin apenas esfuerzo sobre la inmensa y extensa masa de agua alojada en esta increíble isla…”Menorca”.

Cualquier preocupación alojada en mi mente queda olvidada mientras observo absorta la lejanía del horizonte. Mantengo los ojos cerrados y lo primero que aparece en mi imaginación es una sabrosa caldereta de langosta. No puedo evitar que descienda lentamente de mi comisura, un pequeño hilillo húmedo. Relamo esa zona en concreto y habiendo recogido mis enseres dispuestos ordenadamente sobre la arena,  me dirijo en dirección al hotel. En el interior de la habitación, sobre la cama, tendido con sutileza, hay un vestido de gasa azul. No recuerdo haberlo comprado nunca. Aún así, después de una ducha refrescante, me lo enfundo como si un guante pareciera, y me quedo absorta tras mi visión en el espejo. Qué extraño. Siento que el vestido se empapa. Mi cuerpo. Me ahogo. Por dios. Abro los ojos y braceo con fuerza hacia  el exterior  de esos brazos húmedos y atrayentes. Es que no se puede soñar despierta. Que susto…una vez en el exterior, me tumbo boca arriba sobre la arena  y me permito seguir soñando despierta…algo que no se puede hacer en cualquier parte…seguiré disfrutando de mis vacaciones…



Esther Sanz
Irún - Guipúzcoa



Share on Google Plus

Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
    Blogger Comment
    Facebook Comment

6 comentarios:

  1. Hola,
    Nos teneis a todos en ascuas por saber quien será el ganador de Vacaciones... pero supongo que lo bueno se hace esperar. Buena suerte a todos los participantes.

    ResponderEliminar
  2. ¡Ostras! Perdona, pensaba que ya lo había respondido el otro día... deberías haber escuchado el programa del jueves para saberlo y escuchar el nombre de los DOS ganadores, sí, decidimos dar dos premios en vez de uno, somos más majos... aquí tienes el enlace, por si te apetece escuchar el programa http://castillosenelaire21.blogspot.com.es/2012/10/castillos-en-el-aire-150-en-el-que-como.html

    De todas formas, para que veas que no te obligo a escucharnos, te cuento que los ganadores del concurso fueron Esther Sanz Ayorga, que nos escribió desde Irún (Guipúzcoa) y Jerónimo García Jorquera, que nos envió su texto desde Mazarrón (Murcia)

    Muchas gracias por haber participado y mucha suerte para próximas convocatorias (de hecho, ya tenemos un nuevo concurso listo http://castillosenelaire21.blogspot.com.es/2012/10/iv-concurso-de-microrrelatos-de-terror.html)

    SAludos desde las ALMENAS

    ResponderEliminar
  3. enhorabuena a los dos ganadores.
    el de Esther Sanz Ayorga, ¿cual de los 3 relatos es el gadador?

    ResponderEliminar
  4. Felicidades a los ganadores, como dice Salvador, me gustaria saber cual de los 3 relatos de Esther ha ganado. Solo por curiosidad. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joer chicos, hacéis cualquier cosa por no escuchar el programa ¿eh? Jejejeje.

      Venga, os lo digo, aunque os recomiendo que nos escuchéis para que podáis participar en más propuestas. El texto con el que ha ganado es "Sueños pasados por agua"

      Pero qué blando soy con vosotros, pero qué blando...

      Un saludo a todos y gracias por participar, os esperamos en la próxima a todos.

      Eliminar

Bienvenido Radiolector. Estamos encantados de recibir tu mensaje. Solo te pedimos que no publiques spam raro de ese y que seas respetuoso con todo el mundo. Saludos desde las Almenas.