La Cola del Paro en Castillos en el Aire, porque como no nos lo tomemos con buen humor... lo llevamos crudo



En, en, en… en el paro estoy

Mi cita: 12:15. La hora: 12:05. Llego pronto, por si acaso. Iluso de mí, no entraré hasta las 13:47. Me doy una vuelta por las instalaciones y hago el perceptivo inventario: el anciano que guarda la cola al nieto; la madre con dos niños pequeños, (¡niños! ¡estaros quietos!); el deshEREdado, (la primera vez que estoy en paro en mis 46 años de trabajo); el grupo de jóvenes de 16 años recién cumplidos (¡jo, tío!); la que luce palmito (todos, todos me miran); el Segurata (soy seguridad, no información); el del turnomatic, apretando todos  los apartados (¿cuál vale?); el que observa  el ordenador de citas como si estuviera contemplando un extraterrestre, me acerco por si puedo serle de ayuda. Entre los dos no somos capaces de conseguir la cita. Ya que estoy, pregunto por los cursos, (850 horas, Manejo de ganado equino). Vuelvo a mi sala de espera. Los niños, saltando por encima de las mesas, su madre haciéndose la sueca. El anciano ha rejuvenecido. Sólo me quedan 7 por delante. Alguien, con cara de despistado, pregunta por Ofertas. Investigamos un poco y descubrimos que busca trabajadores, le hacemos la ola. ¡Huy, mi turno!

Fran Colomé
Las Ventas de Retamosa - Toledo


Fauna Salvaje 

El Homo sin curris es una especie autóctona de la península ibérica. Se trata de un depredador voraz que amenaza con destruir el ecosistema de nuestro estado del bienestar. Se reproduce a una velocidad asombrosa: los empresarios sin escrúpulos, la escasez de trabajo, los expedientes de regulación de empleo y los despidos posibilitan que esta especie se haya multiplicado en los últimos años de forma exponencial. El Homo sin curris habita los bancos de los parques, las oficinas del INEM, se pasa los lunes al sol con las manos en los bolsillos y deambula de un lugar a otro dejando currículums y cartas de presentación. Se alimenta principalmente de la prestación por desempleo, del subsidio, de los 425 euros destinados a los cursos de formación, de lo que puede gorronear a los amigos y familiares y, por supuesto, de la pensión del abuelo. Es un animal muy observador que dedica sus días al arte contemplativo. Además, posee mucho tiempo libre, se toma las cosas con calma y descansa las 24 horas, tanto de día como de noche porque no le llaman de ningún puto curro.

Rubén Gozalo
Salamanca


Cuando la pobreza entra por la ventana

Sobre la cama,  los recuerdos de una vida en común. Poca cosa, reflexiona Pablo, que no está de humor para hacer versos sobre su propia desdicha. 

Elisa se ha marchado muy temprano. Ojos que no ven, corazón que no siente. 

El pequeño piso se transformó en una jaula dorada hace ya mucho tiempo. Ahora no hay nada que relacione su vida con aquellas paredes desnudas. Parece mentira que hubiera un tiempo pasado; un tiempo en que aquella jaula fuera el impulso común que les impelía a moverse al unísono. Cuanto despilfarro de sentimientos. 

Guarda sus pertenencias en una mochila y se dispone a marcharse. Cuando echa la llave no mira atrás. El chasquido es como un adiós retumbando en su cabeza. 

En la cafetería toma un café rápido que le quema los labios.

Dobla la esquina del recuerdo y se topa con una plaza atestada de gente. Sobre las cabezas distingue el cartel de la oficina del paro. 

-El último. 
-Tienes que coger número. –Pablo mira; en el plano inclinado de sus ojos se topa con una mirada verde y acuosa. 

A lo mejor resulta que el día no se presenta tan mal. 


Dedicatoria: En medio del estrépito de manifestaciones, huelgas, recortes, quitas de pagas extras y demás desconcierto general, no se nos debe olvidar que el verdadero recorte es el que sufren en sus vidas los que tienen por trabajo…buscar trabajo.

Diego Castro Sánchez.
Algeciras - Cádiz


La lista de Anita

Ya me gustaría saber –pensaba yo-, qué hacía Anita, la concejala de urbanismo, con un ticket y cara de pocos amigos, esperando como cualquiera en la cola del paro su turno para ser atendida. Tuve suerte, nuestras letras y números coincidieron en el tiempo y mesas contiguas. Cómo me pude reír, y aún me rio solo al recordar a la chica Z-67 decirle: Lo siento mucho Anita, el jefe dice que si el Ayuntamiento necesita desempleados tendrá que ajustarse al protocolo establecido. También me ha pedido que le devuelva la lista que le envió por correo. 

No hay muchas razones para tener esperanza, pero estos pequeños gestos se agradecen,  al menos ha sacado una sonrisa a toda la gente a la que desde entonces se lo he contado. ¿A toda? No, la verdad es que a toda la gente no, a los de la lista de Anita no les ha hecho ninguna gracia.

Jose Luis García Romero
Alhama de Murcia


La situación mejora

Es lunes. Toca madrugar, y,  situarse de nuevo en la abarrotada cola del INEM. Somos algo más que un número, víctimas de una crisis que no pedimos, ni mucho menos generamos, historias de personas que afrontan cada día el difícil reto de sobrevivir, dramas diarios sin visos de mejora. Pero…. Hoy, la mirada de una bella mujer ha dado paso a una conversación entre ambos. Una nota de color para un futuro gris, una sonrisa que me alegrado notablemente el día, un flechazo en toda regla ha hecho acto de presencia. Por primera vez durante casi dos años,  me siento con fuerzas. Haciendo uso de la célebre frase del  film Casablanca: “Creo que este es el comienzo de una bella amistad”.

Rafael Bailón Ruiz
Granada


La tarjeta

Hoy toca sellar.

Al fondo aparece un niño de unos cinco años que no duda en corretear en zigzag por la cola en mi dirección. A su izquierda hombre gris, a su derecha chica lista, a su izquierda jaqueca, a su derecha esperanza, a su izquierda lamparones de café, a su derecha patas de gallo.

Se acerca rápido. Empiezo a distinguir su cara. Tiene colmillos largos, ojos completamente negros. Se fija en mí. Acelera. Izquierda, título de ingeniero, derecha, pechos de silicona, izquierda, resoplidos, derecha, risas tontas.

Se ha vuelto más grande. No deja de mirarme. Izquierda de derechas, derecha, promesas incumplidas.

En su carrera, roza a un hombre con sombrero ridículo. Éste se tambalea rígido y cae contra la chica de delante bajo un gran estruendo de cerámica rota. La chica también cae y se rompe contra el siguiente iluso. Es como un dominó, todos se rompen, todos gritan en silencio, todos se marchan a casa de vacío.

Ya no es un niño. Se para frente a mí. Me saca dos cabezas de altura. Saca un cuchillo teñido de rojo y me sonríe. Me meo encima. ¡Joder! ¡Otra vez sábanas nuevas!

Abel Ballesteros Bito
Toledo - España


Secretos compartidos

El padre permanece estático en la cola de la oficina de empleo para tramitar el paro. De la cazadora saca los papeles arrugados que ha de entregar. Cabizbajo, se deja llevar por todas las preocupaciones que le atosigan desde que dejó a su amante. Entonces comienza a recordar la falta de sinceridad que tuvo con su mujer cuando le preguntó si le había engañado y el porqué le habían echado del trabajo si eran cuatro y la empresa funcionaba. Su hijo no deja de mirarle, sin perder la sonrisa de su cara, le estira del pantalón queriendo jugar. Le enseña el coche con el que juega a partir del día que pilló a su padre besándose con otra. Aquellos días sin medir la gravedad el padre apurado le dijo: “le he dado un beso a Maite, mi jefa, porque me ha ayudado a cargar el coche”, e intentó comprar su silencio con el juguete. La cola avanza un paso, mientras le suena el móvil pone el altavoz. Es su mujer dándole una mala noticia, “Juan, me acaban de despedir”. El hijo la escucha, sin perder la sonrisa dice en voz alta, “Maite puede ayudarnos”. El padre se queda sin respiración.

Francisco Manuel Marcos Roldán
Sabadell - Barcelona


La fábrica de sueños

Como cada día mi padre se levanta para ir al trabajo bien temprano, hoy voy con él. Nadie puede quedarse conmigo y dice que de paso aprendo el oficio. Yo le digo que todavía falta mucho para eso pero se ve que le hace ilusión. Tampoco es que ponga resistencia, tenía ganas de conocer la famosa fábrica de sueños, así la llaman en casa. Yo no paro de presumir en el cole de ello y hoy por fin la veré de cerca. Lo cierto, es que hace tiempo que mi padre ya no viene tan contento, algo de perder la Esperanza, pobre niña, ojalá la encuentren pronto. 

Al llegar, no veo nada de lo que me había imaginado, ni alfombras rojas, ni puertas de oro; tan solo una cola enorme de empleados que aguardaban su turno para fichar. Tiene que ser un trabajo muy selectivo y peligroso pues solo pasan de uno en uno. Tras hora y media de espera decido que de mayor quiero ser bombero, mi padre se ríe y dice que siga soñando. Mientras él va al mostrador, yo me acerco a una mesa:

-Señorita ¿Es aquí donde tengo qué pedir mi deseo?

Erika González Leandro
Santa Cruz de Tenerife


Surrealismo Sanador

El pálido anfitrión estaba seguro de que la paz le duraría menos que una lágrima bajo la lluvia. Los vio llegar en tropel; entraban por la izquierda y se amontonaban como podían. Esta vez, intentaría una nueva estrategia.

-Por favor, tranquilidad; si nos organizamos, habrá lugar para todos.
-Nunca nos organizamos ¿Por qué deberíamos hacerlo hoy?
-Alguna vez había que empezar. Voy a repartirles etiquetas: para los diez primeros de la hilera,  pétalos de rosas colombianas;  para los siguientes mil, volutas de humo.
-¡Las volutas de humo se esfumarán en menos que canta un gallo!
-¡Sería una pena desperdiciar etiquetas de pétalos de rosas colombianas en una causa perdida! No está el horno para bollos.
-¿Y qué se supone que debemos etiquetar?
- Por orden de importancia, todo lo que está suelto y en peligro de perderse: carné del club de fútbol favorito, cantidad de lunares y pecas de la espalda, raza y alimento preferido de su mascota y, opcionales,  títulos y antecedentes laborales. 
-¡Ah, no! Imposible ¿Esa baba del diablo que pasa, también? ¡Chau, baba del diablo, no te vamos a etiquetar!  
-¿Se dan cuenta?  ¡Así, con poca voluntad y menos colaboración, nunca van a conseguir empleo!

Susana Toscano
Buenos Aires - Argentina

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Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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2 comentarios:

  1. Hola amigos del Castillo:

    sorprendida gratamente por estos relatos de la cola del paro y más, cuando en tema coinciden con un post de ayer en nuestro blog: http://antonioydaniela.blogspot.com/2013/02/confesiones-no-dichas-en-la-cola-del.html
    Gracias por comapartirlos un abrazo.

    daniela

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  2. Nosotros también seguimos gratamente sorprendidos de estas coincidencias literarias y de teneros siempre con un comentario gratificante que dedicarnos.

    Besos.

    Por cierto Daniela, estupendo poema.

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