Microrrelatos para supervivientes...


Supervivencia


Miércoles 3. Escasean los víveres y el agua. Un virus ha erradicado la tierra. Solo quedamos seis supervivientes y estamos encerrados en un sótano. Apenas hay luz y hace mucho calor.

Domingo 7. Orlando se ha erigido en el líder del grupo. No podemos abrir la puerta porque podríamos contagiarnos. Estamos racionando al máximo las seis latas, la barra de turrón y las pipas. La fetidez de las heces se mezcla con el hedor corporal.

Jueves 11. Ginés se encarga de vigilar. Las instrucciones son dormir el mayor número de horas. Hay que conservar las energías intactas. El aire se está volviendo irrespirable.

Lunes 15. María se acaba de comer la última porción de atún. José ha perdido los nervios y se ha puesto a despotricar. A veces me dan ganas de levantarme y huir.

Viernes 19. Mateo acaba de cazar una rata bien gorda, pero no la ha querido compartir. Apenas me levanto de la colchoneta. Tengo que consumir el menor número de calorías posibles. María se pasa las noches llorando.

Martes 22. Como soy el más obeso, desde ayer Ginés me mira de una forma extraña. Creo que estoy empezando a perder la cabeza.

Miércoles 24. Llaman a la puerta...

—Somos de Telemarte, ¿alguien ha pedido una pizza barbacoa con pollo, bacon y doble de ternera?

Rubén Gozalo
Salamanca


El último

Hace ya seis meses de la gran catástrofe y empezaba a acostumbrarme a ser el único superviviente. Ayudaba, claro, tener a mi disposición un búnker completamente equipado al que no le falta de nada y que me ha hecho la vida más cómoda. Ni entretenimiento me faltaba. Además, siempre me ha gustado estar solo, y pasar medio año sin ningún imbécil molestándome ha sido como el paraíso.

Pero hoy tenían que aparecer esos niñatos, muertos de hambre y cubiertos por una capa de suciedad gruesa y asquerosa. No sólo han entrado en mi búnker como perro por su casa, sino que para colmo han hecho uso de mis provisiones y han decidido que los seres humanos tienen que estar unidos y reconstruir la sociedad... y que es mejor hacerlo desde mi casa.

Pues bien, por ahí sí que no paso. Me gustaba ser el último y sigo prefiriendo estar solo. Si hubieran decidido pasar de largo, quizás no me hubiera importado saber que comparto el mundo con ellos, pero que se apalanquen en mi pequeño paraíso es más de lo que estoy dispuesto a soportar. Así que, aprovechando que han salido a tomar el aire (tampoco quiero estropear la moqueta con su sangre) cojo la pistola y me acerco lentamente a ellos mientras considero la posibilidad de cortarles la cabeza a sus cadáveres y clavarla en los alrededores, a modo de advertencia, por si otros supervivientes deciden pasar por aquí cerca.
 
Déborah F. Muñoz
Madrid



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Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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1 comentarios:

  1. Me han gustado! Feliz día del libro!
    Te sigo, nos leemos! :)

    Javier Del Álamo

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