Boris

Jaap Ter Haar

Sitio de Leningrado. El hambre apremia y Boris y su amiga Nadia emprenden un peligroso viaje adentrándose en las líneas alemanas para conseguir comida cuando, de repente, son sorprendidos por un soldado enemigo. ¿Lograrán Boris y Nadia salir con vida de este encuentro? ¿O serán otras dos víctimas más de la guerra?


“Un libro sobre la brutalidad de la guerra, vista desde la perspectiva de los más pequeños.”



Humanidad frente a brutalidad
en un libro impresionante

Este libro cayó en mis manos de forma casual, gracias a la recomendación de una escritora y aunque no lo había leído nunca, entre su propuesta y la atractiva cubierta de la Editorial Noguer, decidí hacerme con un ejemplar y ver el porqué de la recomendación… y me acabé sorprendiendo por no haberlo leído antes, por no haber siquiera sospechado lo que había en su interior y por no haberlo disfrutado (y sufrido) hasta ahora, porque este es uno de esos libros que uno guarda en su corazón para siempre y cuya historia encierra varias lecturas y varias degustaciones posteriores.

No es la primera historia que leo sobre el terrible Sitio de Leningrado durante la II Guerra Mundial, puede que uno de los escenarios más claustrofóbicos y escalofriantes de aquella terrible guerra que conformó nuestro mundo tal y como lo conocemos hoy. Puede que parte de las historias sobre zombis que ahora están tan de moda, tengan su punto de partida en un lugar en el que la muerte rondaba las calles y los vivos tenían que alimentarse incluso de sus muertos para sobrevivir… y en medio de todo aquel siniestro paraje había niños, tantos como habían podido soportar los bombardeos, la escasez de suministros, el terror… niños que seguían viviendo a duras penas, que tenían que ayudar a sus familias, que tenían que crecer sabiendo que cualquier mañana podía ser la última y que, a pesar de todo, seguían siendo niños…

Jaap Ter Har fue soldado, también fue guionista de radio y después, escritor… y todo ese bagaje se puede encontrar en el libro que hoy os recomiendo a voz en grito, porque “Boris” es un libro que resulta impresionante por muchos motivos, entre los que puede destacar, por ejemplo, la descripción de toda una ciudad a través de pequeños retazos de la vida cotidiana, de los sentimientos de los protagonistas, del pesar y la necesidad que nos encontramos en sus páginas, la incertidumbre de lo que deparará el minuto siguiente… y sobre todo de ese contraste entre la humanidad más extrema y la barbarie de la que somos capaces los humanos.

Porque ese es el juego y el mensaje que nos ofrece “Boris”, las personas podemos ser odiosas, terribles, bárbaras… sobre todo cuando actuamos como masa, cuando representamos a un colectivo. Pero cuando somos individuos, cuando actuamos bajo nuestros principios, cuando somos nosotros mismos, es entonces cuando demostramos realmente la grandeza de nuestra raza. En “Boris”, incluso los soldados enemigos pueden ser los humanos más buenos que podamos encontrar, los que realmente nos hagan tener esperanza en nosotros mismos.

La pérdida es eterna en “Boris”, la esperanza parece desquiciada y un sentimiento de pesar nos acompaña a través de toda la lectura, pero este es uno de esos libros que hay que leer, al menos una vez, porque es enternecedor y demoledor a partes iguales, porque es una pequeña gran joya de la literatura. Y sí, viene con la etiqueta de literatura juvenil, pero ya sabéis qué opinamos de esa etiqueta y qué verdad es esa premisa que copiamos a alguien que dice “la literatura infantil y juvenil es aquella que también pueden leer los niños y los jóvenes”.

Y todo nos lo cuenta Boris, un niño pequeño que no es capaz de comprender qué hay a su alrededor, que lo ve, lo sufre, lo vive... y que nos hace sentirnos aún más desasosegados ante todo lo que ocurre. Este libro no habría sabido igual con un protagonista diferente

Muy, muy, muy recomendable “Boris”, es un libro que se lee en una sentada y que duele profundamente, que nos deja acongojados y con una extraña sensación de pérdida en nosotros mismos, pero que al mismo tiempo nos redime con nuestra propia especie.

Un libro imprescindible y muy, muy grande (aunque apenas tenga 140 páginas).



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2 comentarios:

  1. Éste es un libro que debería ser de lectura obligatoria en todas las escuelas y todos los colegios del país.

    En casa tenemos un ejemplar de principios de los años '80 y ahí seguirá, siempre presente.

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  2. Estoy contigo Javier, es uno de esos libros que todos deberíamos leer, por lo menos, una vez en la vida.

    Gracias por tu comentario.

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