El Mago de Oz

L. Frank Baum

Arrancada de su hogar en Kansas por un tornado, la pequeña Dorothy aterriza en un lugar desconocido junto a su perro Toto. La única persona capaz de devolverla a casa es el Mago de Oz, que vive en la Ciudad Esmeralda. Así empieza la travesía de Dorothy por un país maravilloso, una aventura plagada de obstáculos y peligros en la que contará con inestimables aliados: un espantapájaros sin cerebro, un león sin coraje y un hombre de hojalata sin corazón. Ciento once años después de su publicación original, y al medio siglo de su primera edición de bolsillo, restauramos el esplendor de El Mago de Oz con un prólogo iluminador y las ilustraciones que la han acompañado desde sus inicios.



Porque los clásicos lo son
después de ganárselo y 
“El Mago de Oz” se lo ha ganado
a pulso tras más de un siglo
de historia

Poco o nada podré decir yo de “El Mago de Oz”, un libro con más de un siglo de existencia del que se ha dicho de todo y que ha sido llevado al cine, al teatro y a la televisión más veces de las que una sola persona sería capaz de ver e imaginar. El viaje de Dorothy a la lejana y turbulenta tierra de Oz es una de esas historias que han calado en la sociedad actual y que han impregnado para siempre de su fantasía el imaginario colectivo de varias generaciones. Sería difícil encontrar a alguien –al menos en la sociedad occidental- que no fuese capaz de describir al Espantapájaros, al Hombre de Hojalata, al León Cobarde, a Dorothy o incluso al pequeño Toto… las aventuras y desventuras de la pequeña vecina de Kansas (quizá al nivel de famoseo que otro de sus habitantes más aclamados, como puede ser Clark Kent) las conocemos al dedillo y somos muchos desde 1900 los que hemos crecido imaginando a los monos voladores, los zapatos de plata de la Bruja del Este y, sobre todo, esa casa sobrevolando Kansas a lomos de un tornado.

No es de extrañar que este libro sea un clásico y se haya quedado pegado a nuestro imaginario, dispone de todos los ingredientes para quedarse con nosotros para siempre

Frank Baum afirmaba en el prólogo del libro (que, por cierto, en la versión de DeBolsillo, la edición que yo he leído, ha tenido el acierto de incluir, además del de James Thurber en la primera edición de bolsillo de 1960) que había pretendido emular a los Hermanos Grimm o a Hans Christian Andersen, creando un universo mitológico y folclórico propio de Estados Unidos, pero sin tanto terror y sin tanta oscuridad… y si bien es cierto que “El Mago de Oz” es una historia repleta de luz y de color, de sonrisas y de aventuras que rozan la ternura, también tiene momentos que, según quién los lea, pueden llegar a ser realmente aterradores… imaginar al Hombre de Hojalata cortando uno a uno sus miembros o su cabeza cuando aún era humano no es que parezca muy tierno… y el egoísmo y desprendimiento que demuestra Oz cuando envía a Dorothy y a sus amigos a una misión suicida tampoco resulta muy luminoso que digamos… no obstante, creo que este cuento infantil tiene todos los ingredientes para entusiasmar a los más pequeños y demuestra una imaginación y una fantasía desbordantes, que hacen de esta lectura un viaje a través de la magia de los cuentos.

Sería complicado encontrar a alguien que no conociese a Dorothy, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata, el León Cobarde o a Toto, con eso sabemos ya en qué nivel de cuento estamos

Es una grandísima lectura y si aún no lo has leído, deberías hacerlo, en una versión que se acerque al clásico todo lo posible. Además, si has visto el clásico del cine “El Mago de Oz” y te acercas a las páginas del libro, descubrirás que aquella es una de las mejores adaptaciones que se han realizado de un libro y que ver la película en blanco y negro (o coloreada) es prácticamente como estar leyendo el libro, casi de manera literal.

Una buena historia para todas las edades, que hará disfrutar a los pequeños por unas cosas y a los mayores por otras. Leyendo “El Mago de Oz”, uno tiene la sensación de estar recuperando algo perdido y que se han recordado con nostalgia y con cariño. Si no lo habéis leído, no lo dudéis, os va a hacer recordar quiénes fuisteis y quiénes quisisteis ser.

Un clásico que tenéis que leer, aunque os sepáis la historia de memoria, aunque lo ideal es leerlo de pequeños.

Por cierto, la versión de bolsillo que he tenido para leer el libro me ha gustado mucho, porque incluye los grabados e ilustraciones del cuento clásico, por los dos prólogos y por mantener esas páginas intermedias con los títulos de cada capítulo, algo que habrá engrosado las páginas y habrá encarecido la edición, pero que ofrece la sensación de estar leyendo una versión más clásica y más real que otras. Una estupenda edición para un gran cuento.



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