Punk Rock Jesus

Sean Murphy

J2 propone el reality show definitivo: Crear un clon humano con ADN extraído del Santo Sudario, implantarlo en el útero de una madre adolescente virginal y que esta dé a luz en directo a un niño que podría ser el segundo advenimiento de Jesucristo. El niño llamado Chris se convierte al instante en una estrella, y todos sus momentos se graban y se retransmiten a miles de millones de espectadores fieles. Los fanáticos religiosos aman u odian el programa, los políticos enfurecidos debaten su influencia y la comunidad científica teme sus implicaciones. Pero cuando Chris descubre los siniestros secretos que hay tras su creación, se convierte en un rebelde con causa... y con guitarra. Si decide llevar ese mensaje antisistema hasta las masas, ¿podrán las fuerzas combinadas del fundamentalismo religioso y de la avaricia corporativa derrotar al poder del punk?


Un grito frente al totalitarismo
dictado desde las distintas 
religiones monoteístas

La línea Vértigo de DC Cómics siempre nos regala novelas gráficas (porque suelen ser siempre mucho más que simples tebeos o cómics) de gran calidad y que nos hacen pasar momentos muy, pero que muy buenos, por eso, me hice con un ejemplar de este “Punk Rock Jesús” sin leer siquiera la sinopsis o saber de qué iba, me valía que fuese de Vértigo para darle, al menos, una oportunidad. Y cómo me alegro de habérsela dado, porque nada más abrir el tomo y ver la primera viñeta me quedé enganchado a su historia (seguí sin leer la sinopsis hasta el final). Y es que tanto el guión como el dibujo de Sean Murphy es de los que te dejan enganchado desde el comienzo y te llevan en volandas a través de las viñetas, a través de un ritmo frenético y unos dibujos en blanco y negro que se mueven a una velocidad vertiginosa.

La premisa ya es una ocurrencia alentadora (aunque no deja de tirar algo para atrás el concepto, que podría llevarnos a un argumento algo menos apetecible en un primer vistazo), un reality show decide clonar a un humano, pero no a un humano cualquiera no, pretende clonar al mismísimo Jesucristo, lo que desata revueltas y una locura colectiva predecible y que se va extendiendo a medida que el niño va creciendo y teniendo voz propia, una voz que parece estar predestinada a torcerse, a pesar de los intentos de los creadores del show por evitarlo.

Sean Murphy ha creado una historia que no solo nos mantiene pegados a su lectura, sino que nos hace pensar y nos adentra en su juego ideológico y religioso sin ser maniqueo ni pretender convencernos de nada

No os quiero desvelar mucho más de esta trama, solo advertiros que a pesar de lo que pudieseis creer está repleta de acción, que coge todos los tópicos de los programas de tele-realidad y los lleva a un extremo que, desgraciadamente, no parecen tan descabellados como deberíamos tener que pensar y que además de tener varios personajes muy interesantes, entre los que destaca este supuesto clon de Jesucristo (no os digo si lo es o no, para que os lo preguntéis según vais leyendo), tiene un personaje principal que se come al resto y con el que os encariñaréis al poco de abrir el tebeo, Thomas MacKael, no os digo más, pero estoy seguro de que si lo leéis, estaréis de acuerdo conmigo en este aspecto, “Cristos” aparte (con perdón), el Personaje de la trama y el que más os gustará de cuantos hay en el cómic, es este gigante duro como una roca y agitado por dentro como nadie, solo por conocer a este tipo (que podría rivalizar con el Castigador, por ejemplo) merece la pena acercarse a este tebeo.

Un tebeo por otro lado que tiene un mensaje muy claro y que nos deja dicho que lo obligado, lo irracional y lo impuesto no suele funcionar nunca, porque siempre habrá quien lo quiebre, tarde o temprano. No necesita colores para que veamos todo. Sus viñetas son espectaculares y el guión no deja de sorprendernos. Sean Murphy ha realizado un trabajo que recordaré durante mucho tiempo y al que seguro que regresaré más pronto que tarde, porque me ha impactado, emocionado y me ha mantenido en tensión durante sus 200 páginas. Además, es un placer poder leer tan pronto en un único tomo una serie que hace tan poco que se ha publicado en su versión original.

Solo por conocer a Thomas MacKael merece la pena la lectura

Creemos estar muy avanzados, ser muy democráticos y tal, pero cuando nos convertimos en masa y dejamos que otros piensen por nosotros, no somos más avanzados que los humanos de hace quinientos o seiscientos años. Este es uno de los mensajes de un cómic que aprovecha para darle un par de recaditos a los realitys que nos tienen embobados, a nosotros mismos por estarlo, a las religiones y sus dogmas impuestos, al Tea Party, a la Asociación Americana del Rifle, a... vamos, que el autor se despacha a gusto y nos da su punto de vista, pero siempre nos deja una ventanita para que seamos nosotros mismos quienes nos recriminemos lo bobos y borregos que somos... o para que nos reafirmemos en nuestras ideas o, simplemente, para que pensemos.

Si os gusta la acción, las historias originales y trepidantes y no tenéis miedo a pensar o las cuestiones religiosas o a haceros preguntas a vosotros mismos, tenéis que leer “Punk Rock Jesús”, un tebeo de los que no se olvidan. Recomendable cien por cien.



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