Fallo de la III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Fundación César Egido - Museo de la Palabra


119 países y 22.571 escritos participantes

La Fundación César Egido acaba de comunicar el Fallo de su Concurso Internacional de Microrrelatos, que desde su nacimiento acumula miles de participantes de casi todos los países del mundo. Este concurso es una de las iniciativas que la Fundación realiza para fomentar la palabra como herramienta de convivencia entre culturas y religiones distintas, enfrentándose así a la violencia, con unos resultados espectaculares, como demuestra la participación de 22.571 microrrelatos participantes en esta tercera edición y una acogida que ha llevado el concurso hasta 119 países.

Los microrrelatos se han admitido en Castellano, Inglés, Árabe y Hebreo, induciendo con ello, un espíritu de Concordia Internacional entre culturas.

El ganador del Primer Premio, dotado con 20.000 Dólares, ha sido Armando Macchia por “el Francotirador” de Argentina.

Los Accésit en otros idiomas diferentes al ganador han sido:

En lengua inglesa, dotado con 2.000 Dólares, otorgado a Daniel Moreau por “El Viejo Paciente” de Chicago, Estados Unidos.

En lengua árabe, dotado con 2.000 Dólares, otorgado a Tarek Emam, por “Un Ojo”, de El Cairo, Egipto.

En lengua hebrea, dotado con 2.000 Dólares, otorgado a Yinon Tal, por “La Libertad” de Israel.

Como cada año, La FundacióN César Egido editará un libro con los 300 finalistas.


Los microrrelatos como "regalo" de la Fundación para todos los aficionados a la literatura


EL FRANCOTIRADOR

Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.

Relato ganador del concurso
Armando Macchia - ARGENTINA


El viejo paciente

El viejo paciente me dijo que nunca abriese el armario. "Hay un tigre allí y si lo haces nos devorará a los dos", dijo. Como celador, parte de mi trabajo es seguir la corriente a nuestros pacientes, así que acaté los deseos del anciano. Cuando murió, meses más tarde, metí en una bolsa sus escasas posesiones. El armario, sin embargo, lo dejé. Yo también había imaginado las rayas del tigre, los dientes como cuchillas, los bigotes como alambres y los ojos luminiscentes. Me lo imaginé paseándose hacia adelante y hacia atrás dentro del armario esperando a abalanzarse sobre la primera persona lo suficientemente tonta como para abrirlo.

Accesit en Inglés (traducido al español)
Daniel Moreau - Chicago, Estados Unidos


Un ojo

Una vez, encontré un ojo tirado en una de las calles, uno real. Incluso cuando me incliné y lo cogí suavemente toqué sus lágrimas. Todavía era capaz de ver un ojo ciertamente diferente de los ojos sinceros esparcidos por las aceras de El Cairo. Continué llevándolo con cuidado para no reventarlo, buscando a alguien para regalárselo. Le estaba mirando de reojo, y lo vi contemplando la ciudad derrotada, sin rostro que mira con él, sin un vecino que le acompaña para ver junto a él. Al final- se me cansó la palma atenta y cargada con él – lo apreté violentamente, hasta que sentí que el mundo se oscureció ante él. En este día en especial, conocí a mucha gente que lo perdieron todo, excepto sus ojos, y sólo en casa, me acordé de que un día, perdí un ojo.

Accesit en Árabe (traducido al español)
Tarek Emam - El Cairo, Egipto


La libertad

La libertad, pregunté y no percibí respuesta.
Abandoné la casa y salí a navegar.
Pregunté dirigiéndome a los peces:
—¿Qué es la libertad?— Y se mantuvo el silencio.

Atravesé continentes, peiné bosques intrincados, intentando obtenerlo de todas las criaturas inteligentes. Consideré, pregunté… Tratando de hallar la información pero fracasé, se equivocaron los bosques, paso en falso en la misión. Entré a las cuevas del desierto, pregunté a mamíferos, aves e insectos. Interrogué a bichos y reptiles-insectos alimañas “a toda clase de alimentos prohibidos.” Afirmaban que esta era una pregunta difícil. Pasé por Reinos grandiosos y lejanos. Pregunté a Reyes y a Plebeyos a Afligidos y Danzarines a Salteadores y a Honestos.

Ninguno me dio una respuesta. Al cruzar el umbral de acceso, al llegar a mi casa llegue a una reflexión en mi paradigma: La libertad se inicia cuando se renuncia a preguntar por ella y finaliza cuando ensanchamos la pregunta.

Accesit en Hebreo (traducido al español)
Yinon Tal - Israel
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8 comentarios:

  1. Aquí les dejo el viejo chiste latinoamericano que ganó el prestigioso concurso del Museo de la Palabra: "Este era un muchacho que pasaba todos los dias por un manicomio en una
    bicicleta, desde la ventana de arriba del manicomio un loco le disparaba con
    la mano, hasta que el muchacho se harto.
    El dia siguiente cuando pasaba por el manicomio, el loco le hacia pum, pum,
    pum, y el muchacho desde abajo le grita:
    !Pam!
    El loco se dejo caer gritando:
    !Yo nunca te tire a dar!" Lo pueden encontrar en cualquier página de internet. Ganó un vil plagio escolar. Felicito al ganador, pero descalifico al jurado calificador.

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    1. Buenos días, si el chiste es así en realidad... podrías denunciarlo escribiendo al jurado. Un saludo y muchas gracias por la información.

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    2. Fallo Fallido: III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra
      7 DE OCTUBRE DE 2013
      En días pasados se dio el fallo de la “III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra” de la Fundación César Egidio Serrano. El primer premio, dotado con 20 000 dólares, fue para “El francotirador”, de Armando Macchia, escritor argentino. El accésit en lengua inglesa fue para Daniel Moreau (USA), por “El Viejo Paciente”; en lengua árabe, para Tarek Emam (Egipto), por “Un ojo”; y en lengua hebrea, para Yinon Tal (Israel), por “Libertad”.
      Desde la Internacional Microcuentista no queremos dejar pasar la ocasión y levantamos la voz —como hicimos en la edición anterior— y manifestamos nuestra decepción ante el fallo fallido de un concurso con participación de 119 países y la nada despreciable cantidad de 22571 microrrelatos. Decepcionados y sorprendidos. ¿De entre todos ellos no hubo un texto con mejor anécdota, desarrollo, sintaxis... que “El francotirador”? ¿Se trataba acaso de premiar un mal chiste? Para ser sinceros, no debería sorprendernos — hay antecedentes— cuando los encargados de sancionar el concurso no son precisamente especialistas del género (que los hay de muy buen nivel dentro y fuera de España, y en los cuales la fundación debiera apoyarse). Y por si lo dicho hasta no fuera suficiente, el fantasma del plagio ronda esta vez el Museo de la Palabra. Veamos el microrrelato ganador:
      EL FRANCOTIRADOR por Armando Macchia
      Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.
      Ahora un chiste:
      Chiste Número 127308*
      Todos los días pasaba por una casa un repartidor de periódicos, el cual siempre que entraba al patio delantero a dejar el periódico, encontraba a un niño que lo esperaba, y con la mano y el dedo apuntándole, le hacía: -
      ¡Pum, pum, pum! –Simulando disparos contra el repartidor-.
      Esto era cosa de todos los días, todos los días. Pero un día el repartidor dijo:
      -Ah no, hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado que todos los días me dispare, aunque sea de mentiras.
      Entonces, llega al otro día, entra al patio, y observa que el niño está en el techo, entonces el repartidor le apunta con el dedo y dice:
      -¡Pum, pum, pum, y pum!
      Cae el niño al suelo desde el techo, y entonces el repartidor asustado corre hacia él, y le dice:
      -Niño, niño, ¿Estás bien?
      El niño le responde medio inconsciente:
      -¡Yo nunca te tiré a matar!
      *Chiste tomado de Chistes.com, lo mejor para su salud. Enviado por Marvin Sance (Guatemala), recibido 26 febrero 2003, publicado 14 mayo 2003.
      Después de leer ambos textos, cabe preguntarse: ¿cuáles son los límites entre el plagio literario y la reescritura? Entre el microrrelato ganador y el chiste se aprecia que el primero utiliza un lenguaje —obviamente— más depurado, pero... ¿Hay algo más de qué hablar? ¿Qué sigue?

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  2. Tengo entendido que son muchos los que se han dirigido ya al Museo de la Palabra, bien a través de las redes o por medio de algún escrito, tal como atestiguan estos enlaces que adjunto. Clama al cielo que se trata de un plagio. Ni hay reformulación de la vieja historia ni esta se enriquece. De momento, silencio absoluto por parte del Museo de la Palabra. Da la casualidad que esta misma semana ha ocurrido lo mismo con el microcuento ganador del concurso La Risa de Bilbao, que resultó ser plagio de un chiste, pero el jurado con diligencia ha rectificado;



    http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.es/2013/10/fallo-fallido-iii-edicion-del-concurso.html?showComment=1381224941014

    http://www.infonews.com/2013/10/08/sociedad-102126-un-mendocino-envio-un-cuento-popular-a-un-concurso-y-gano-20-mil-dolares.php

    http://www.losandes.com.ar/notas/2013/10/9/acusan-plagio-ganador-dolares-microrelato-743091.asp

    http://www.soyperiodista.com/noticias/nota-22889-un-chiste-de-us20000-nada-mas-un-plagio

    http://4.bp.blogspot.com/-4dWCUiVWJtQ/UlcNuwdPJMI/AAAAAAAAC5g/uxWFfnycLSw/s1600/IMG_20131010_172507.jpg

    http://www.premiosliterarios.com/litonl/foro/foro_especifico.asp?ID=40919&idForo=25


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    Respuestas
    1. Pues vaya... espero que pongan alguna solución y que rectifiquen si es necesario. Muchas gracias por la información.

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  3. 2 emails y 1 llamada a la fundación y mutismo absoluto a día de hoy

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  4. Erase una vez un concurso literario que premiaba plagios para que luego le devolviesen el dinero del premio. Cuando despertó, las deducciones fiscales todavía estaban allí.

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  5. Crítica publicada en una revista especializada en Microrrelatos:

    Fallo Fallido: III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra
    7 DE OCTUBRE DE 2013
    En días pasados se dio el fallo de la “III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra” de la Fundación César Egidio Serrano. El primer premio, dotado con 20 000 dólares, fue para “El francotirador”, de Armando Macchia, escritor argentino. El accésit en lengua inglesa fue para Daniel Moreau (USA), por “El Viejo Paciente”; en lengua árabe, para Tarek Emam (Egipto), por “Un ojo”; y en lengua hebrea, para Yinon Tal (Israel), por “Libertad”.
    Desde la Internacional Microcuentista no queremos dejar pasar la ocasión y levantamos la voz —como hicimos en la edición anterior— y manifestamos nuestra decepción ante el fallo fallido de un concurso con participación de 119 países y la nada despreciable cantidad de 22571 microrrelatos. Decepcionados y sorprendidos. ¿De entre todos ellos no hubo un texto con mejor anécdota, desarrollo, sintaxis... que “El francotirador”? ¿Se trataba acaso de premiar un mal chiste? Para ser sinceros, no debería sorprendernos — hay antecedentes— cuando los encargados de sancionar el concurso no son precisamente especialistas del género (que los hay de muy buen nivel dentro y fuera de España, y en los cuales la fundación debiera apoyarse). Y por si lo dicho hasta no fuera suficiente, el fantasma del plagio ronda esta vez el Museo de la Palabra. Veamos el microrrelato ganador:
    EL FRANCOTIRADOR por Armando Macchia
    Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.
    Ahora un chiste:
    Chiste Número 127308*
    Todos los días pasaba por una casa un repartidor de periódicos, el cual siempre que entraba al patio delantero a dejar el periódico, encontraba a un niño que lo esperaba, y con la mano y el dedo apuntándole, le hacía: -
    ¡Pum, pum, pum! –Simulando disparos contra el repartidor-.
    Esto era cosa de todos los días, todos los días. Pero un día el repartidor dijo:
    -Ah no, hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado que todos los días me dispare, aunque sea de mentiras.
    Entonces, llega al otro día, entra al patio, y observa que el niño está en el techo, entonces el repartidor le apunta con el dedo y dice:
    -¡Pum, pum, pum, y pum!
    Cae el niño al suelo desde el techo, y entonces el repartidor asustado corre hacia él, y le dice:
    -Niño, niño, ¿Estás bien?
    El niño le responde medio inconsciente:
    -¡Yo nunca te tiré a matar!
    *Chiste tomado de Chistes.com, lo mejor para su salud. Enviado por Marvin Sance (Guatemala), recibido 26 febrero 2003, publicado 14 mayo 2003.
    Después de leer ambos textos, cabe preguntarse: ¿cuáles son los límites entre el plagio literario y la reescritura? Entre el microrrelato ganador y el chiste se aprecia que el primero utiliza un lenguaje —obviamente— más depurado, pero... ¿Hay algo más de qué hablar? ¿Qué sigue?

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