Las Redes Sociales en 11 estupendos Microrrelatos


Hoy vas a morir

El motivo deberías saberlo ya, pero no me importa recordártelo: antes de que aparecieras, yo tenía una vida. Una familia. Amigos. Gente que me quería. Pero llegaste tú y acabaste con todo.

Al principio me diste muchas alegrías, es cierto, pero pronto empezaste a requerir más y más atención, y al final yo ya sólo estaba pendiente de ti y de tus necesidades. De alimentarte, de cuidarte, de tenerte siempre cerca.

Pero ahora lo voy a remediar. Me propongo ser feliz y eso solo ocurrirá cuando tú hayas desaparecido. No te preocupes, será rápido. Y, por favor, deja de poner esa carita que a mí... a mí ya no me engañas....Carita sonriente, otra vez... Corazón, beso... Nada de esto te servirá. Está decidido, tienes que irte... Rayo, calavera, mierda con ojos... Típico de ti. Se acabó. Desinstalo el Whatsapp.

Antonio Ávila Calmaestra
Castellón


Comprometido

Llegó a su casa feliz. Por primera vez en muchísimo tiempo se sentía segura, protegida y sobre todo querida. Mario era un tío bueno y dulce, aunque un pelín crédulo y bastante tímido, que le confesó haber estado un mes acopiando coraje para pedirle que saliera con él. Pero la adoraba y eso era lo importante.

Abrió su portátil para ver el correo y en cuanto revisó su Facebook se puso frenética. Cogió desesperada el móvil y buscó temblando el número de Mario. Tras varios angustiosos segundos de espera, él atendió:

– Dime cariño.
– Por favor Mario, cambia inmediatamente tu estado del Face.
– ¿Qué me dices?
– Te digo que me hagas caso, que lo quites, que saques mi nombre de tu estado y pongas soltero, hazlo ya antes de que lo vea mi ex.
– Silvia querida, tú estás paranoica. Tu ex ya lo vio y me llamó hace un rato para tomar un café y charlar de “temas en común” me dijo irónico. Me gustó el chaval, es educado y simpático. No tienes de que preocuparte. Mira, suena el timbre, tengo que dejarte, debe ser él que llega.
– ¡¡¡¡¡MARIO NO ME CORTES!!!!
– Estoy aquí, voy a atender, espera.
– Mario? Mario!!!! MARIOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!

Sandra Monteverde Ghuisolfi
Cartagena - Murcia


De conversaciones por chat y encuentros cara a cara

Nuestras conversaciones son siempre iguales: un día yo hola, vos visto; otro yo cómo estás, vos visto; y así.

La próxima vez que te vea por la calle, te voy a arrancar los ojos.

Leonardo Dolengiewich



El Muro

Querida @tu, 

Creamos este evento porque los dos sabíamos el día tan especial que teníamos ante nosotros. Motivo por el que llevo la misma corbata de la foto que subí y al segundo notificaste que te gustaba. Hoy no tienes ninguna intención de decirme nada acerca de ella, cuando me la he puesto únicamente para ti, con un nudo Windsor cuidadosamente elaborado. Tampoco veo en tus labios esa sonrisa que envías al desearme buenas noches, mientras nos dan las tantas de la madrugada. Tiempo que asimismo aprovechas para publicar tu yo más profundo, y en este momento ni si quiera te atreves a compartir conmigo el más mínimo detalle sobre quién eres en verdad. Incluso me bastaría que me lo dijeras en 140 caracteres. Aunque la realidad es que siempre hemos sido desconocidos y yo soy el único culpable de caer en tu red. Lugar donde te convertiste en mi tendencia favorita. Por todo eso y más, contemplo el muro que has levantado llegando a la conclusión que fue un error suscribirse a ti. En cambio ahora, es un acierto dejar de seguirte. 

Con cariño, @yo.

Carles Xavier Vilás Berdié
Barcelona


Enredados

Susana apareció dos veces en mi vida.

La primera hará cosa de unas semanas, con una solicitud de amistad en la red social del momento. Sin infancia, ni estudios, ni experiencia laboral, ni amistades en común, Susana, la perfecta desconocida, habría quedado ahí. Pero sabía, porque me lo dijeron, que entre un hombre y una mujer no puede haber sólo amistad, así que, por si acaso, le di al “aceptar”. Quién sabe.

La segunda vez que Susana apareció en mi vida fue hace unos minutos. Ha sonado el timbre de la puerta, y allí, al otro lado: Susana, con un niño en cada mano y una ristra de maletas tras ella.

-He pillado a Carlos con otra, en casa –me ha dicho apenas he abierto la puerta, con inusitada confianza-. Nosotros no podemos seguir allí, así que vamos a quedarnos una temporada contigo mientras encontramos algo mejor. Que para algo somos amigos, ¿verdad?

Mateo Alonso Ferrera


Facebook

Leo tenía 123.456 amigos en el Facebook. Los clasificaba por el número de “me gustas” o “no me gustas” y los comentarios que hacían a sus posts. A los que no movían un dedo, los etiquetaba como “amigos non gratos”. Cierto día se dio cuenta de que solo tenía 123.455 y no paró hasta averiguar quién había sido el desertor. Tres meses tardó, de tantos como eran. 

Resultó ser su vecino, el del tercero derecha, así que una mañana se lo echó en cara en el ascensor. El vecino, que había dejado de creer en el Facebook, arguyó que había hecho lo mismo con todos. De los 45.379 que tenía, ya solo quedaban 2. Pero Leo, desconfiado por naturaleza, no se lo creyó y le hizo imposible la vida a partir de aquel momento. Llamaba a su piso de madrugada, usaba el torno los domingos muy temprano y propagaba que tenía deudas. El vecino, cansado de aquellas acometidas, cedió a las pretensiones de Leo. Cuando este vio que se había unido al Facebook de nuevo, sonrió y lo etiquetó dentro de los “amigos non gratos”.



Incomunicación

Te pasas el día actualizando tu perfil en Facebook, Tuenti, LinkedIn, Myspace y Google+. Cuelgas un par de entradas en tu blog, dejas comentarios en otras bitácoras, subes fotos a Flickr, navegas durante horas por la red y accedes a Twitter. El hashtag #mujer infiel es trending topic y, atraído por la curiosidad, pinchas en un enlace que te lleva directamente a un vídeo colgado en YouTube. Observas que cuenta con más de cinco millones de visitas y subiendo. Le das al play y, para tu sorpresa, descubres a tu esposa montándoselo con el vecino del quinto. A estas horas ya debe de haberse enterado todo el barrio, sino lo sabían ya, claro. Permaneces en silencio. Una palidez mortal se adueña de tu rostro y tu pecho late veloz. Lo cierto es que ahora mismo ya no podrías vivir sin Iphone, ya no eres nadie sin Ipad y qué sería de ti en caso de que perdieras el móvil, la conexión wifi, el 3G o te quedases sin WhatsApp. Te castañean los dientes y notas escalofríos, solo con pensar que en cuanto llegue tu pareja a casa tendrás que hablar con ella, cara a cara.

Rubén Gozalo 
Salamanca


Intimidades… perdidas

(@tunegrita) Te he dicho que no hay nada entre Martín y yo. ¡Pero no entiendes, chico! 
(@cubanitosabrosón) ¡Dime entonces por qué te llama tanto!
(@tunegrita) Es mi jefe y las llamadas entre nosotros son de orden técnico…
(@cubanitosabrosón) ¿Y por qué te lleva al trabajo a diario?
(@tunegrita) Vive cerca, por eso pasa a buscarme todas las mañanas. Son apenas 45 km; por autopista, en su carro importado, no es nada.
(@tressonmultitud) Disculpa que me entrometa (@cubanito sabrosón) pero creo que (@tunegrita) te está metiendo guampas con el anglosajón ese.
(@tunegrita) ¡Vete ya de mi twitter, desgraciado bueno para nada! ¿Y sabes qué? Cuando trabajamos hasta la madrugada, mi jefe no permite que vuelva sola y (@cubanitosabrosón) ni se lo ha agradecido nunca.
(@tressonmultitud)  Entérate (@cubanitosabrosón) ¡Seguro que ya le ha hecho regalos! 
(@tunegrita) El anillito es regalo del día del amigo ¡Basta de meterte en donde no te llaman (@tressonmultitud)!  Y tú (@cubanitosabrosón) eres muy celoso y escuchas a cualquiera; óyeme bien: que nuestro Martincito sea un bebé rubio de ojos verdes, sin siquiera un rasgo nuestro, sus padres afroamericanos, no es motivo para que estés pensando tonteras cada día, ¡es sólo un capricho de la madre naturaleza!

Susana Toscano
Buenos Aires
Microrrelato Ganador del Concurso


Mentirijillas

Se hacen los perfiles sin poner una gota de verdad en ellos. Cuelgan fotos suyas de hace veinte años. Se encuentran en la red social. Coquetean y, cuando creen que tienen al otro enamoradísimo, deciden verse en persona. Se ven. Se decepcionan. Pero no tienen derecho a quejarse porque ambos han mentido y, de perdida la tarde.... Se ponen a hablar, se sinceran y se dan cuenta de que son tal para cual. Al final, lo de mentir en sus perfiles les ha salido redondo.

Déborah F. Muñoz
Madrid


Redecillas 

Lissandro persona no muy agraciada, común y corriente como cualquier otra, pero maltratada, no querido, ni mucho menos aceptado en la escuela por sus compañeros, ni en círculos sociales exteriores, tímido, callado, sin amigos, ni nada más que solo mamá y papá que le rodeaban en ese su pequeño mundo, camina en la calle triste, cabizbajo, sin nada que pensar, sin nada que mirar y un día sin más ni menos a un lugar llega, crea un perfil, perfecto a su manera pues solo a través de eso se sentía feliz solo así podía encajar, solo así se sentía aceptado, y se sentía poderoso pues era el centro de atención, ¿Porque al fin y al cabo no es el ser aceptado lo que busca el ser humano? Y sucedió que miles y miles de seguidores y personas le enviaban solicitudes de amistad de todos lados del mundo. De haber sabido que era tan fácil que con solo una imagen de mujer bien proporcionada y un nombre de usuario atractivo podría sentirse tan felizmente bien. Hoy despertó pero esta vez no fue a la escuela como siempre, esta vez había algo nuevo en su mirar un brillo que nadie podía explicar.

Lupi´s (Sagitarius soñadore) 


Ventana Climatizada

Pero si soy una mujer madura, madre, independiente y ¿qué me pueden aportar las redes sociales?, o yo ¿ qué puedo compartir con alguien que puede que ni conozca ?, ….bueno, un momento, por otro lado siempre, siempre he creído en la escritura como medio de comunicación creo que las palabras cuando están escritas tienen un valor añadido a la comunicación oral y ese valor es que siempre puedes leerlo, mientras que las palabras habladas se las lleva  muchas veces el tiempo. Esto hizo que mi curiosidad fuera en aumento, al asomarme a esa gran ventana abierta pude oxigenarme con consejos frescos ,aportar un rayito de luz a aquel amigo que necesita un aliento a veces cuando siento frío puedo proveerme de abrigos y cuando el calor me asfixia he de despojarme de ropa, para mí un abrigo es aquel amigo/a que en una mala jornada te manda un mensaje de apoyo aún sin conocerte físicamente, otras ocurre que es tal el calor que siento que tengo la necesidad imperiosa de despojarme de algunas prendas ,bien sean personas que me hacen daño ,pensamientos o ideas que me duelen….

“La ventana climatizada que bien utilizada siempre
te mantendrá tu temperatura adecuada.. “

Olga Zazo
Valladolid

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Castillos en el Aire

Castillos en el Aire es el programa de libros y escritores de Radio 21. Cada temporada hemos procurado crecer y mejorar. Ahora tenemos literatura, pero también música, fotografía, pintura... ¿ya nos has visitado?
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2 comentarios:

  1. Muchas gracias por incluir mi cuento entre los finalistas. ¡Un saludo! :-)

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  2. Muchas gracias por incluir mi cuento entre los finalistas. ¡Un saludo! :-)

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