Huyendo del peligro con la lectura de "Depredador - Ruega a los cielos"

John Arcudi
Javier Saltares

El mundo centra dolorosamente su atención en una brutal guerra del tercer mundo, un despiadado conflicto sectario del que no se libran civiles ni soldados; madres ni hijos. Pero en medio del terror y la carnicería, allí donde grandes naciones y poderosos intereses compiten por posicionarse y sacar ventaja, otra batalla sangrienta ruge entre las sombras, una que sobrepasa lo humano, aunque es, sin duda, menos humana. Dos tribus guerreras de las estrellas han elegido los campos de matanza de la Tierra como su zona de caza, habiendo jurado cada clan la exterminación del otro… y de todos aquellos que queden entre medio. Unos son las presas de los otros; unos son los depredadores de los otros.

La temporada de caza se abre en Aleta Ediciones con la vuelta de Depredador a la jungla de la ficción gráfica, gracias al equipo creativo del escritor John Arcudi (Aliens, B.P.R.D, La Patrulla Condenada) y del dibujante Javier Saltares (Aliens vs. Predator, Ghost Rider).


Porque estos alienígenas tan molones
no pueden más que darnos intentas
aventuras y emociones desatadas

Allá por la década de los 80 todos nos sorprendimos con una película protagonizada por uno de los duros que todos los niños seguíamos con pasión desmedida y a quien imitábamos en los recreos del cole o cuando corríamos unos detrás de los otros en la plaza, el exgobernador Arnold Schwarzenegger (que sepáis, que el apellido está copia-pegado de internet, que si no…). En aquella película no solo disfrutamos con la musculatura sobre-hinchada y las barbaridades físicas que podía acometer el bueno de Arnold, sino que a sus hazañas habituales se añadía la presencia inaudita y novedosa de una criatura que, desde entonces, no ha dejado de crecer y ofrecernos historias impresionantes y repletas de armas, acción, muertes violentas y terror descarnado, porque allí, en 1987, todos conocimos al Predator (o depredador, en castellano), un personaje terrible que se divertía cazando a los humanos más duros que se encontraba (bueno, a los humanos y a otras criaturas por todo el universo, como vimos posteriormente). Por aquel entonces apenas lo sospechábamos, pero estábamos ante el nacimiento de un icono alienígena cuya cultura y maneras no han dejado de darnos nuevos estímulos visuales y emocionales.


Los amantes de la película de los 80 tienen que leer esta historia, que habría sido una magnífica segunda parte cinematográfica, ya que respeta muchísimo la idea del original, actualizándola y otorgando matices originales y muy divertidos

No voy a escribir una disertación sobre el Depredador ni sobre esa raza que pensábamos que estaba compuesta por un único miembro, pero que pronto vimos que era mucho más. Pero sí estaba bien contaros este pequeño recordatorio, porque es probable que algunos de vosotros no sepáis quién (es raro, lo sé, pero lo mismo…) o qué es un Depredador. Lo que quiero es recomendaros adentraros en su cultura y en sus otras aventuras, que han crecido enormemente, especialmente, en el mundo del cómic. En los tebeos, los Depredadores se han enfrentado con otros clásicos extraterrestres como los Aliens o con personajes comiqueros de todo tipo, lo que nos lleva al cómic que quería recomendaros desde el principio y con el que me lo he pasado muy, muy bien, “Ruega a los cielos”.

Tanto el guión de Arcudi como el dibujo de Saltares me han dejado con  muy buen sabor de boca y es que estamos ante una historia que se asemeja mucho al Depredador original pero con varios matices que la habrían podido convertir en una segunda parte excepcional de aquella película mítica (mucho más que la segunda parte original, que estando bien… pues eso). Nos encontramos con un grupo de soldados duros a más no poder y armados hasta los dientes, en un marco hostil tan crudo como una ciudad del tercer mundo inmersa en un conflicto civil y una bestia con ansias de sangre y del placer de la caza.

Con esto tendríamos un argumento más o menos divertido que nos haría vibrar ante las explosiones, las carreras, las muertes y la acción desenfrenada, ¿verdad? Pues este cómic va algo más allá, porque nos presenta dos facciones de Depredadores enfrentadas entre sí, lo que hace que en algunos momentos lleguemos a tomar partido por alguna de esas criaturas cuya vida es la caza y la muerte de las víctimas elegidas.

A mí el guión me ha gustado muchísimo, me ha dejado con ganas de más, pero con la sensación de haber visto cumplidas todas las expectativas puestas al iniciar la lectura (e incluso superadas). Mucha acción y combates, pero también diálogos ingeniosos, momentos sorprendentes, giros de guión originales y el miedo en soldados que parecen carecer de él en ocasiones. Combinando emociones y tensión, combates frenéticos y aparente calma, las viñetas se suceden impetuosas hasta el clímax, en el que disfrutamos en grande, como aquella vez en la que el Mayor Alan "Dutch" Schaeffer se impregnaba de barro, decidido a destruir a la bestia que había cazado a su grupo poco a poco. Y lo que me ha enganchado del todo al cómic (y desde el principio) es el dibujo de Javier Saltares, detallista y minucioso, pero repleto de movimiento, de acción y de crudeza, hay momentos en el que la sangre parece escurrirse de las páginas y caer a tus pies o instantes en los que crees que tú serás la siguiente presa del depredador.

Un cómic para estrenarme con los amigos de Aleta Ediciones que, como os decía antes, me ha dejado con ganas de mucho más, pero que me ha colmado con creces.

Si os gustó la peli de marras y os llama la atención esta criatura no os lo podéis perder.



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