Presentación literaria en la Biblioteca de Villa del Prado


La Biblioteca Municipal Alfonso Ussía de Villa del Prado acogió el pasado lunes 29 de febrero un emotivo acto cultural protagonizado por el poeta de Cenicientos Saturnino Caraballo Díaz que presentaba su poemario “Cenicientos en el corazón y Alcorcón en el costado”.

El evento, que estuvo presentado por el propio autor y por la poeta y pintora Mariana Feride y en el que se pudieron escuchar algunos de los poemas recogidos en el libro contó con la presencia de Belén Rodríguez Palomino, alcaldesa de la localidad pradeña y de Manuel González Ortega, concejal de Cultura.

Además de un comentario sobre el poemario presentado, Mariana, actual presidenta de la Asociación Cultural Las Palabras Escondidas habló también de la dirección tomada por la poesía actual, del camino poético del autor y debatió con el autor y con el público asistente sobre uno de los poemas recogidos en el libro, dedicado a Adolfo Lucas Reguilón, hijo de nuestras tierras y un firme defensor de la Libertad y de la Justicia.

Entre el público asistente destacaba la presencia de un grupo de personas de una Residencia de Mayores de Alcorcón interesados en la creación literaria y editores de una revista cultural que también fue comentada y muy aplaudida.
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41 comentarios:

  1. EL TREN DE ALMOROX

    Trenecín de vía estrecha
    con tu lento galopar
    permitías contemplar
    crecimientos de cosecha.
    Queda lejana la fecha
    en que de un salto bajé
    y de emparrado tomé
    uvas en Villa del Prado,
    y en botijo agua tomado
    y en carrera te alcancé.

    Saturnino Caraballo Díaz

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  2. LA BIBLIOTECA DE VILLA DEL PRADO

    Su origen fue de bestias matadero
    Sancho dijo:probo es e ilustre oficio,
    señor don Quijote en vuestro ejercicio
    de andante y paladín aventurero.

    "Razonas bien mi rústico escudero
    mis armas velaré en este edificio,
    por amor que me impone el sacrificio
    que a mi dama hago a fuer de caballero.

    Sus cuadrúpedos Rucio y Rocinante
    se fueron a Sevilla a por Cervantes,
    que andaba tras Rincón y tras Cortado.

    Don Miguel cabalgó en jamelgo andante,
    su obra recopiló, libros brillantes,
    y biblioteca halló, en Villa del Prado.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  3. LA BIBLIOTECA DE VILLA DEL PRADO

    Su origen fue de bestias matadero
    Sancho dijo:es probo e ilustre oficio,
    señor don Quijote en vuestro ejercicio
    de andante y paladín aventurero,

    "Razonas bien mi rústico escudero.
    Mis armas velaré en este edificio
    por amor que me impone el sacrificio,
    que a mi dama hago a fuer de caballero.

    Sus cuadrúpedos Rucio y Rocinante
    se fueron a Sevilla a por Cervantes,
    que andaba tras Rincón y tras cortado.

    Don Miguel cabalgó en jamelgo andante,
    su obra recopiló, libros brillantes
    y biblioteca halló,en Villa del Prado.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  4. VILLA DEL PRADO PRESENTA AL POETA CORUCHO

    Del Alberche es ribera y de Madrid vega y huerta
    a sus plantas impulsa y su riqueza acrecienta,
    a los versos acoge y al poeta aposenta
    y le recibe y le abre de par en par su puerta.

    Del bardo depende si se equivoca o acierta
    mas el día de hoy, su abrigo, le abriga y calienta
    el del pueblo pradeño, y cubre, arropa y presenta
    al poeta corucho y vuestro interés despierta.

    Hallaréis mis rimas venas plétoras de vida,
    por lo mucho perdido o por lo poco alcanzado,
    con el tiempo que pasa y amortigua la herida

    de aquello no resuelto, de aquello inacabado,
    mas nunca la ilusión hallaréis en mí extinguida,
    que aquí impresa en mi libro, viene a Villa del Prado.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  5. LA IGUALACIÓN DE LA MUERTE

    La igualación de la muerte
    me honrará con su visita,
    y sin anuncio de cita
    ella será quien concierte.
    "Regalo vengo a traerte",
    me dirá con leve soplo.
    "Traigo martillo y escoplo
    para abrirte el ataúd,
    y yo ostento la virtud
    de que a todos os acoplo".

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  6. EL COCHE DEL GATO

    Al aire lanzando gases
    y entre soplos y resoplos
    y como impulsado a soplos
    vivía distintas fases.

    Paraba continuamente
    víctima de cruel ahogo
    y luego con desahogo
    corría divinamente.

    Con pasajeros a pie
    entre gallinas y enseres
    paquetes de mercaderes
    y comiendo un tente en pie.

    De humareda una fogata
    de cigarros apestosos
    con los ojos ojerosos
    que el madrugón amorata.

    Cestas arriba en la baca
    entre amasijos de cuerdas
    gentes finas, gentes lerdas,
    y algún pedo se destaca.

    Puerto de la Caprichosa
    de madrugadas cetrinas
    se movían las encinas
    en la alborada lechosa.

    Con el Alberche dormido
    a su paso bajo el puente
    se arrebujaba la gente
    sobre su abrigo raído.

    Parada en Navalcarnero
    a orinar y comer churros
    entre mulas y entre burros
    en trasiego mañanero,

    Y las luces de Alcorcón
    y en Campamento cuarteles
    y soldados en corceles
    en cerrada formación.

    Cruzar el Puente Segovia
    y del Viaducto su mole
    sin que te abrume y desole
    el suicidio de una novia.

    Y a Madrid por fin llegado
    en periplo interminable
    de autocar inolvidable
    de aquel Gato del pasado.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  7. EL TORO SALIENDO AL RUEDO EN LA PLAZA DE CENICIENTOS

    En tarde sin viento hay lleno en el coso
    en la nueva plaza recién construida,
    y el timbal y el clarín dan la salida
    a un toro cinqueño, astas de coloso.

    Figura imponente emerge del foso
    fiero resuella y la testuz erguida,
    produce asombro la estampa surgida
    belleza fiera del tótem fogoso.

    Un rayo de sol nimba su cabeza
    la impregna de luz riesgo y fortaleza
    de una fiesta única ancestral y mítica.

    La historia mágica armazón de España:
    que sus campos viste, hermosea y baña,
    del toro ausente de torpe política.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  8. A LA MUERTE DE VICTOR BARRIO

    Viendo estaba la corrida
    pegado al televisor
    ráfaga,de aire invasor,
    trajo a la muerte homicida.
    Sangre manó de la herida
    del valeroso torero,
    de rojo tiñó el albero
    y el alma de Victor Barrio
    ya se halla en el escenario
    del ruedo del Dios Ibero.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  9. DE LOS BURILES EL MANGO

    De los buriles el mango
    fue deformando mis dedos,
    y alimentando mis credos
    en ir subiendo de rango.
    Entre las gemas no hay fango,
    pero el mango da durezas
    y aristas con asperezas
    y callos sobre las palmas,
    que van templando las almas
    en busca de las certezas.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  10. EL TESTAMENTO VITAL
    A mis hijos

    En un día de sol de tenue brisa
    mis cenizas se esparcirán al viento.
    Privado ya de voz y movimiento
    con virtudes expuestas en la misa.

    Obviados mis defectos por la prisa
    del funeral que anula el pensamiento,
    en mi familia habrá un abatimiento
    y en el amigo esbozo de sonrisa.

    Mis órganos perpetuarán su vida
    viviendo nueva existencia terrena.
    Y de mí y por mí nadie se conduela,

    pues volveré al inicio de partida
    enlazando de nuevo la cadena,
    mis cenizas jugando en la plazuela.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  11. HAY QUIENES BLASONAN DE UN PADRE HIDALGO

    "Cada cual Sancho, es hijo de sus obras"
    Don Quijote

    Hay quienes blasonan de un padre hidalgo
    criado, y un caserón tétrico y frío,
    y los crucen preferentes el río
    a un coto ajeno a cazar con su galgo.

    Ser como el del Lazarillo hijos de algo
    y no trabajar por falta de brío
    tras canonjías en saco vacío,
    y fue así mi cuna y de ella no salgo.

    No toleran jamás frunciendo el ceño
    si en redor suyo talentos destacan,
    poniendo trabas barreras y empeño

    con su mezquindad que alientan y aplacan,
    prestando su ánimo flaco y pequeño
    si a luz, que brilla, la funden y opacan.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  12. PEALES Y ALBARCAS
    A mi padre y a los jornaleros
    coruchos de su generación.

    Transidos de frío
    peales y albarcas,
    llagadas las marcas
    de pies del rocío.

    Van los jornaleros
    de rostro atezado,
    al hombro abrazado
    los viejos aperos.

    Funde sus alientos
    la cruda mañana,
    del frío que aplana
    nuestro Cenicientos.

    Hay nieve en la cumbre
    cimera en la Peña,
    que hiberna y que sueña
    y encienden la lumbre.

    Tienen el marqueo
    trazado en el suelo
    y aplastan el hielo
    con un traqueteo.

    Están ajustados
    para abrir las hoyas,
    panes de sus ollas
    de desheredados.

    Con los azadones
    y pico a la piedra,
    nada les arredra
    abriendo zanjones.

    Las manos cubiertas
    de grietas y callos,
    cavan como rayos
    las tierras desiertas.

    Tapan los barbados,
    que serán las vides
    cuando en estas lides
    sean injertados.

    Paran un momento
    y echan un cigarro,
    los pies en el barro
    y algún juramento.

    Duros los astiles
    de azadón y pico
    y no magnifico,
    las hoyas a miles.

    Les daban los dueños
    vino en calabaza
    de la misma raza
    que impregna sus sueños.

    Y así la cuadrilla
    de los jornaleros,
    iba con sus fueros
    por toda Castilla.

    La siega en verano,
    la carga de leña
    sin letra pequeña
    lastrando su mano.

    Los hombres de acero,
    de peal y albarca
    fueron remo y barca
    de lo venidero.

    Nosotros sus hijos
    tuvimos abrigo,
    nuestro pan de trigo
    y la escuela fijos.

    Y en el firmamento
    de los jornaleros,
    aquellos braceros
    infunden aliento.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho


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  13. EL SUEÑO DE LOS TESOROS
    A Javier García García

    De niño siempre soñaba
    haber hallado un tesoro:
    pingües monedas de oro
    que en contarlas dilataba.

    Y al despertar la amargura
    acibaraba mi boca,
    frustración de un alma loca
    con ansias de la aventura.

    Con las monedas del sueño
    pensaba que era posible
    desde volverme invisible
    a ser de un imperio dueño.

    Yo por entonces leía
    libros de héroes a cientos
    que poblaban Cenicientos
    y en su biblioteca había.

    Hernán Cortés y Pizarro
    y Colón y los pinzones
    y los bravos marañones
    del Eldorado bizarro.

    Y me veía en Lepanto,
    codo a codo con Cervantes,
    entre españoles gigantes
    venciendo en un mar de espanto.

    Y con el Gran Capitán
    en las campañas de Flandes,
    y con Almagro en los Andes
    y alférez en Aquisgrán.

    Y con Cortés en Otumba,
    y grumete de Orellana,
    y en la nave capitana
    del Austria cuando retumba.

    Cuando el señor de dos mundos
    donde el sol no se ponía,
    al orbe lo dirigía
    desde Escoriales profundos.

    Pero los sueños son sueños:
    y el despertar los deshace,
    al nuevo día que nace
    con su lucha y sus empeños.

    Después mi suerte dispuso
    trabajar entre las gemas
    que adornan cuantas diademas
    mi disposición compuso.

    Y por mis manos pasaron
    los brillantes a millares
    y esmeraldas estelares
    que en silencio se alejaron.

    Los rubíes y zafiros
    destellando fugitivos
    entre mis dedos furtivos
    emprendieron nuevos giros.

    Y el vacío hecho en mis manos
    por ausencia del tesoro
    es aquel oro del moro
    que buscan los hortelanos.

    Y ahora pueblan mis sueños
    mis versos volando etéreos
    y son frágiles y aéreos
    tesoros de mis ensueños.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  14. SINFONÍA DE LAS GEMAS DE COLOR
    A una dama de la joyería Grassy

    LA ESMERALDA

    Al engastarla es temida
    sobre todo en calibrado,
    si lasca en el cincelado
    nos complica bien la vida.
    Mas si queda bien ceñida
    y perfilado el bisel,
    un jardín sera y vergel
    de dama lozana y bella
    convertida en una estrella
    y sus dedos en joyel.


    EL ZAFIRO

    Antiguamente se dijo:
    que dabas inteligencia
    y eras prodigio de ciencia
    y de un Dios terrenal hijo.
    Y como no se desdijo,
    yo te engasto por mi parte,
    y entre el oro aprisionarte,
    afirmado sobre el fuste,
    mientras procedo a tu ajuste,
    inspirado por el Arte.


    EL RUBÍ

    Es alegre y es divino
    con su color rojo intenso,
    y figura entre el incienso
    de la Iglesia, el pan y el vino.
    Y me lo asignó el destino
    que en un cáliz lo engastara,
    y al Vaticano viajara
    mostrándose a Jesús Dios
    y mi alma inmortal en pos
    con él a Roma volara.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  15. LA PLAZA DE TOROS DE LA CORREDERA
    "Debuté en Almorox y al día siguiente toreé en Cenicientos".
    Domingo Ortega

    Maderas, pilares, clavos, martillos,
    ensamblaban a sólidos tablones,
    trasuntos de pasión de unas pasiones
    con la entrada a la plaza en los bolsillos.

    Por allí rotación de coruchillos
    con la importunidad de moscardones,
    mimetizados con los corazones
    de unos innominados torerillos.

    La plaza iba tomando un sesgo en forma,
    que al ruedo le embutía torera horma,
    la corredera acuífero sudoso

    de corucha afición en los tendidos
    viendo a diversos espadas imbuidos
    del toreo de Ortega en aquel coso.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  16. PLAZA DE LA CORREDERA

    Plaza de la corredera
    bajo tablas la banqueta,
    allí la afición muy quieta
    atisbaba tras madera.
    Pilares eran frontera
    y de la plaza era aforo
    de aficionados a coro,
    que se echaban para atrás,
    todos al mismo compás
    al embestirlas el toro.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  17. COLARSE EN LOS TOROS DE LA CORREDERA

    Gran afición por los toros,
    y admiración por toreros,
    abridnos los coladeros
    a coruchillos sin lloros.
    Y sin cobres, platas ni oros
    para pagar una entrada,
    en la tarde afarolada
    de la plaza de madera
    crisol de la Corredera,
    siempre una mano prestada.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  18. LAS BIBLIOTECAS DE ALCORCÓN
    "¡Qué triste es morirme ahora con tantos libros que me quedan por leer!"
    (El maestro Azorín)

    Para cuantos somos lectores empedernidos
    y nuestros libros por paredes techos alcanza,
    sonreímos por comentarios tan repetidos:

    "Dinero en libros desequilibra mi balanza,
    ni medios tengo, ni apetencias para lecturas
    en estos tiempos de zozobra y desesperanza".

    Pero tenemos bibliotecas y sus culturas,
    y un remanso de vida, en paz y recogimiento,
    está en estos templos diverso en literaturas.

    Son gratuitas, son confortables son distraimiento
    sobre escenarios remotos y maravillosos,
    y sus fuentes sacian la sed del conocimiento.

    Hay libros tristes libros, alegres y gozosos,
    los autores son provenientes del vasto mundo,
    y en las manos que los amamos son amorosos.

    Hablan de riqueza y pobreza en otro submundo
    de guerras del pasado y grandes revoluciones,
    y de filósofos del pensamiento profundo.

    Nos cuentan del auge y esplendor de las naciones
    culturas finadas y decadencia de imperios,
    y guerra púnica y cainita entre religiones.

    Su paginar escrito, imparte sus magisterios
    y abre las mentes a la luz del entendimiento,
    despejando la Historia de sombras y misterios.

    La Biblioteca "Centro", entre iglesia y sentimiento
    de Dios, morada de nuestros geniales Migueles,
    Cervantes y Hernández, y un Unamuno irredento.

    En "José Hierro", poetas ungidos de laureles;
    en la "Vilumbrales", Galdós con el Diecinueve;
    y en la del "Parque" Blasco Ibañez de huerta y vergeles.

    En "Ciudad de Nejapa", su variedad me mueve,
    y en su paz aposentada en silencio medito
    en la Biblioteca de Dios que el alma conmueve.

    La "Fuente Cisneros", es la que menos visito,
    aprovisionada de españoles y franceses
    y libros graves de un qué otro famoso erudito.

    La del "Pinar" con rusos, alemanes, e ingleses
    lejos de casa me coge bastante a trasmano,
    pero para mí el libro es una trilla de mieses
    que me produce un pan espiritual en la mano.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  19. EL PEREGRINAJE AL SAN ANTONIO DE EL TIEMBLO

    Emprendemos peregrinos el viaje
    en la apacible noche septembrina,
    envueltos en las sombras del paisaje

    que oscuro zigzaguea y difumina.
    A la espalda dejamos Cenicientos
    y a la izquierda dormida a la colina.

    Sin carga de equipaje y con alientos,
    embebidos en una charla amena
    y guiados por la estrella de los vientos.

    Soldamos anualmente la cadena
    de nuestra herencia corucha herederos,
    pues nunca su tradición nos fue ajena.

    Y vamos hacia El Tiemblo mensajeros
    de impulso que animó a nuestros mayores
    a San Antonio fervientes viajeros.

    Ignoramos qué meta o qué favores
    les llevó a emprender este camino
    de romeros alegres y cantores.

    En carros, o a pie, en mulas o en pollino,
    las familias agrupadas viajaban
    compartiendo sus panes y su vino.

    Caravanas coruchas se formaban
    y entre salmos de las voces amigas
    al beatífico Antonio glosaban.

    ¿Tal vez cortada la uva y las espigas
    y colmadas trojeras y lagares,
    en invierno vivían como hormigas?

    Y antes del frío y nieve en los lugares
    que en El Tiemblo a Antonio da acogida,
    buscaban sus abrazos tutelares.

    Y siendo tradición tan difundida
    implica a nuestro ser y su cultura
    y es parte que ya forma en nuestra vida.

    De jóvenes hacemos la andadura
    entre risas paradas y canciones,
    y en la vejez llama la sepultura.

    Y el Santo al impartir sus bendiciones
    benévolo recibe a su presencia
    a cuantos en él buscan soluciones.

    La moza que de amores sufre ausencia
    amor le pide puro y duradero
    y el pecador alivio de conciencia.

    Y el enfermo, salud y andar ligero,
    y el matrimonio infértil pide un hijo,
    y al porvenir que no sea agorero
    y al año próximo volver de fijo.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  20. LA FIESTA DE LA VENDIMIA

    Peñas salen de la Plaza
    llevando acompañamientos
    de unos festejos con traza
    de la tradición que enlaza
    al corucho Cenicientos.

    De varas llevan el carro
    por mulas encabezado:
    que es reliquia y es bizarro,
    y carro de cuando el barro
    del pueblo era el decorado.

    Cestos de mimbres antiguos
    llenan de uvas maduradas
    de unos racimos ambiguos
    que unos con otras contiguos,
    aguardan a ser pisadas.

    Ya en puertas de la bodega
    la juventud bulliciosa
    gran alegría despliega,
    y nuestra Peña sosiega
    la tarde otoñal ruidosa.

    Marcha el carro con su carga
    por coruchos flanqueado,
    allá por la calle Larga
    donde báquica se alarga
    hasta el lagar del pisado.

    En la Plaza ya de nuevo
    bailan sobre es escenario
    el folclórico renuevo
    de las cinturas de acebo
    de los coruchos muestrario.

    Rebosante y concurrida
    y con ambiente festivo,
    quizá en alguna medida
    también fuera merecida
    un homenaje a su olivo.

    Siempre cepas y olivares,
    hermanados por las manos,
    y arropados por pinares
    y efluvios de tomillares,
    fraternizaron hermanos.

    En Cenicientos nunca hubo
    caciques ni latifundio,
    y un ten con ten se sostuvo
    y en paz siempre se mantuvo
    viña grande y minifundio.

    Pese a ser fiesta reciente
    sin raigambre y sin memoria,
    en su devenir la gente
    tenga el corucho presente
    ser ya parte de su historia.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  21. LA LITURGIA DEL TRAJE DE LUCES

    Bajadas las persianas
    resalta la montera
    sin luz en las ventanas
    y el toro ya a la espera.

    Entra el mozo de espadas
    y al diestro le despierta
    tardes acaloradas
    de afición a la puerta.

    El diestro se levanta
    despereza y se afeita
    y algún temor espanta
    si en triunfo se deleita.

    El mozo en mano tiene
    la estrecha taleguilla
    y una silla sostiene
    flamante chaquetilla.

    Liturgia de la gloria
    al embutir el traje
    que tal vez haga historia
    oculta en su ropaje.

    Las medias son de seda
    y a tono va el fajín
    y al conjunto le queda
    al cuello el corbatín

    Camisa con chorreras
    luz en los alamares
    brillantes las hombreras
    que alejan los pesares.

    Negras las zapatillas
    topacios los tirantes
    huyen las pesadillas
    de toreros triunfantes.

    Colgantes van los machos
    que dicen del valor
    y son yelmo y penachos
    en campos del honor.

    La coletilla puesta
    probada la montera
    ya tiene la respuesta
    y toda duda fuera.

    Ante el altar se inclina
    que tiene improvisado
    la intervención divina.
    nunca la ha desechado.

    Con capotillo en mano
    con el que hará el paseo
    el torero va ufano
    al coso del deseo.

    Los trajes de la terna
    del arte y de la muerte
    viven la pugna eterna
    del Dios reparta suerte.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  22. LA SUERTE SUPREMA

    El torero ante el astado
    que ya le pide la muerte
    le fija, le pone en suerte,
    lengua fuera y aplomado.

    La faena ha terminado,
    monta su espada el torero
    y fulge el brillante acero
    y con decisión lo entierra
    y el toro rodando en tierra
    vuela al prado de un lucero.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho


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  23. LA SUERTE DE RECIBIR
    A Lázaro Carmona

    Lázaro un toro brindó
    al gran Sebastián Palomo,
    grandes cuernos y ancho lomo
    que en las Ventas toreó.
    Con pureza ejecutó
    la suerte de recibir,
    y al toro logró abatir
    sin golpes de verduguillo,
    y paseó en el anillo
    una oreja al bien herir.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  24. CADALSO DE LOS VIDRIOS Y EL SINO DE DON ÁLVARO DE LUNA

    Nos cuenta la leyenda, antesala de la historia
    de un destino funesto en don Álvaro de Luna
    cuando de su lealtad, no había duda alguna
    que traición no probada, enlodara ejecutoria.

    Nos dejó el Condestable, en la piedra su memoria
    cuando brilla espectral en la noche fría y bruna
    de los giros y el vaivén, esquivos de fortuna
    y lo engañosa y mortal, que puede ser la gloria.

    No habitó, ni puso el pie en Cadalso en su palacio,
    conjuró una predicción, distante de su espacio,
    y jamás quiso tentar, al hado de la suerte.

    Y aquel noble y por su rey ennoblecido adalid
    el sino se le cumplió, al fin en Valladolid
    y en un cadalso degollado afrontó a la muerte.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El poeta Corucho

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  25. CADALSO DE LOS VIDRIOS

    Es un pueblo con gran carga de historia
    y rodeado de bellos parajes
    y monumentos que tienen anclajes,
    salvaguarda en tradición y en memoria.

    Es pueblo detentador de la gloria
    de brindar históricos hospedajes
    a Isabel I y a santa de los viajes,
    fundadora prolífica de euforia.

    Famoso en España por sus canteras,
    su vino y belleza de sus mujeres,
    su iglesia que fulge de sacros cirios

    y su hidalguía en las finas maneras
    corteses, de aceptar los pareceres
    del viajero en Cadalso de los Vidrios.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  26. TOROS Y TOREROS

    -Juan,a ti solo te falta morir en la plaza.
    -Todo se andará don Ramón, todo se andará.
    (Diálogo entre el genial Valle-Inclán y el genial Belmonte)

    Iberia es tierra de toros
    desde los tiempos remotos,
    con turbión y terremotos
    y la invasión de los moros.

    Árabes con sus corceles,
    caballos de finas patas,
    ya daban sus serenatas
    a damas en redondeles.

    Los caballeros cristianos
    se auxiliaban de peones,
    y hacían evoluciones
    sin las riendas en las manos.

    Torero fue el rey Planeta
    y Juan de Villamediana
    el de vida cortesana,
    poeta de vida inquieta.

    Los Pontífices de Roma
    lanzan rayos y anatemas,
    y en el infierno las quemas
    a quien a broma los toma.

    Más surgieron los Romero
    en la vieja y bella Ronda,
    del toreo mito y fronda
    del muletazo primero.

    Pedro Romero en la estima,
    en su lidiar tan cimero,
    en su tiempo fue el primero
    en la escalada a la cima.

    Dio lidia a cinco mil toros
    sin sufrir nunca un rasguño
    y fue moneda y fue cuño
    de los triunfos más sonoros.

    Costillares en Sevilla,
    verónica y vuelapié,
    treta y maravilla fue,
    que en bronces grabado brilla.

    Con Cúchares, y Pepe-Hillo
    dando brillantez y lustre,
    haciéndola más ilustre
    y lustrándola de brillo.

    Chiclana y Francisco Montes:
    ¡loor para el gran Paquiro!,
    su arte permanente admiro
    sobre viejos horizontes.

    Organizó la cuadrillas,
    y con su arte inmarcesible
    hizo todo lo posible
    por que no fueran gavillas...

    Curro Guillén, fue de Utrera,
    torero de raíz honda,
    muerto en la plaza de Ronda
    la de tradición torera.

    De Chiclana el Chiclanero
    el paisano de Paquiro,
    que no se daba un respiro
    queriendo ser el primero.

    Cayetano Sanz, Madrid,
    honra y prez de nuestra villa,
    muriendo en Villamantilla
    ya apartado de la lid.

    Con toreros legendarios,
    desfilando por la historia:
    abrid paso en mi memoria,
    parando los calendarios.

    Evocad a Lagartijo
    compitiendo con Frascuelo
    en el anillo del cielo
    aplaudiéndoles Dios-Hijo´

    El Gallo va Con Guerrita,
    a caballo de dos siglos,
    apartad de mi vestiglos
    que el toreo nos concita.

    Reverte y el Espartero,
    van con Rodolfo Gaona,
    de México una corona
    y el cetro de un gran torero.

    Floreciendo una Edad de Oro,
    como en la literatura
    que en la España sin ventura
    sacudió al mundo del toro.

    Con Belmonte y Joselito
    dos imponentes colosos,
    de nuevo llenos los cosos
    con el arte al infinito.

    Remontándose en la esfera
    con la afición desbordada,
    la multitud trastornada
    hasta el día en Talavera.

    Luego estraperlo y posguerra,
    y el arte de Manolete,
    que su muleta somete
    a la afición de la tierra.

    Herencia es de nuestra raza
    los toros y los toreros,
    callaos los agoreros,
    guardaos vuestra amenaza.

    Buenos toros y carteles
    sin darnos gatos por liebres
    y no habrá fugas ni quiebres
    llenando los redondeles.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  27. DESTACO A CENICIENTOS EN EL MAPA

    Destaco a Cenicientos en el mapa
    que de Madrid conforma monte y suelo,
    siendo parte importante de su cielo
    buque insignia que prende en su solapa.

    En grata sensación que pronto atrapa,
    sus vinos suavidad de terciopelo
    y brisas marejadas del consuelo
    que adhieren al viajero como lapa.

    Un sortilegio tiene su montaña
    con su Peña entrañable que se baña
    en el pinar tendido ante sus pies.

    Y al trasponer el sol sobre la cumbre
    es tamaña su belleza y deslumbre
    que la villa corucha adorable es.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  28. CENICIENTOS EN EL CORAZÓN

    Es mañana grisácea en el pueblo,
    de una lluvia que cae mansamente,
    y un tañer de la campana doliente
    sume a la calle en silencio y despueblo.

    Es preciso y urge hacer un repueblo
    que atraiga en cascadas a nueva gente
    y vea un alba de nuevo creciente
    al igual que yo lo canto y amueblo.

    ¿Qué versificaré por alabarte
    y en versos épicos alto ascenderte
    y sobre el mapa de España situarte,

    e imperecedero así siempre verte,
    pueblo corucho, sin cesar de amarte
    hasta cubrirme el velo de la muerte.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  29. LAS FLORES DE LA RETAMA

    Las flores de la retama
    son adorno en la ladera,
    bajo la Peña Buvera
    junto al tomillo y la grama.
    Y nuestro pinar se enrama,
    y en Cenicientos se entraña
    su Peña que a nadie extraña,
    y al ponerse en ella el sol
    vemos como el arrebol
    es la bandera de España.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  30. LA TÍA RAIMUNDA

    Por la Plazuela pasaba
    y el borrico la precede,
    y en el pescuezo colgaba
    una esquila que sonaba
    en la cuadra a la que accede.

    Siempre triste y enlutada
    y silenciosa se mueve
    cuando va en la madrugada
    con atavíos de helada
    y el frío no se conmueve.

    Por los pueblos del contorno
    vendía su pacotilla,
    y en su cansado retorno
    era siempre en el entorno
    ver al marido en la silla.

    Paralítico impedido
    de ejercer ningún trabajo,
    estaba siempre invadido
    de un furor incontenido
    que practicaba a destajo.

    Y ella le montó un negocio
    para poder mantenerse,
    y sin saber que era el ocio
    años de pobreza y bocio
    él comenzó a rehacerse.

    Pipas, chicles, caramelos,
    vendía el hombre a la puerta
    y vivía unos desvelos
    y entre muchachos consuelos
    siempre con la puerta abierta.

    Para acceder a la casa
    había previo un corral
    y un perrito que acompasa,
    y la vida se la pasa
    a la sombra de un parral.

    De muchachos gran trasiego
    con perras en el bolsillo
    llevar a veces sosiego
    y las más desasosiego
    si nos daba el tabardillo.

    Y mientras tanto Raimunda
    va por caminos de Dios
    con su tristeza profunda
    y en lo triste la secunda
    su borrico que va en pos.

    ¡Almas que venís al mundo
    marcadas por un estigma
    donde un misterio profundo
    os marca un paso infecundo
    como prueba del enigma!

    Y aquella mujer tan buena
    bajó en silencio a la tumba
    sin hijos en la cadena,
    y su recuerdo me apena
    y en olvido no sucumba.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  31. MI CORAZÓN UNA GRANADA ABIERTA

    Mi corazón,una granada abierta
    que solo por ti y para ti desgrano
    y abriéndola te entrego grano a grano
    del granado que a dúo nos concierta.

    Mi corazón, una mansión desierta
    cuando se habita solo en el verano,
    y en el invierno es huérfano hospiciano
    que va vagando sin hallar su puerta.

    Mi corazón castillo es sin almenas,
    sin sus torres ni puente levadizo,
    juguete de avatares y de penas

    si tu amor se tornara quebradizo
    y aflojaras lastradas las cadenas
    de tu amor, que esclaviza y, te esclavizo.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  32. SONETO DE AMOR PARA TERESA

    Tu cuerpo en plenitud lo he engastado
    con buril de los besos de una fuente
    de áureas gemas de destello ingente
    del cincel al compás enamorada.

    Por un pavés cruzado y descruzado
    he visto tu cintura diferente
    de sílfide y la niña adolescente
    en la recia mujer cristalizado.

    Andando por caminos paralelos
    te convertiste en mujer y me hice hombre
    y amantes en ternuras y consuelos.

    Si hubo escombros hicimos desescombre
    compartiendo inquietudes y desvelos
    y, Tersa, al Amor le di tu nombre.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  33. TERESA...

    Vive en tu vientre la hondura
    que alberga el claustro materno,
    y en el delicado y tierno
    se hospeda nuestra criatura.
    De mi navío es la amura
    y en el despliego las velas
    por un mar en que gacelas
    que tienen patas aladas
    a banderas desplegadas
    nos rielan con sus estelas...

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  34. TU VIENTRE PORTA UNA CARGA

    Tu vientre porta una carga
    que soportas dulcemente,
    y el sudor baña tu frente
    y la emoción nos embarga.
    Largo día y noche larga
    en cama de un hospital,
    donde tu vientre es caudal
    que está abriendo la compuerta
    y aparecido en la puerta
    Carlitos en el umbral.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  35. EL HIJO QUE LLEVAS DENTRO

    El hijo que llevas dentro,
    que es fruto de nuestro amor,
    fuente será de fervor
    ocupando nuestro centro.
    Punto de inflexión y encuentro,
    y después a flor de piel,
    es deseado doncel
    y yo me miraré en ti,
    y tú te veras en mí
    y en los dos reflejos de él.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  36. ME GUSTA EL CAMPANEO DE CAMPANAS

    Me gusta el campaneo de campanas
    y la lluvia cayendo mansamente
    y los pliegues airados de tu frente
    al tintado continuo de las canas.

    Me gustan los croares de las ranas
    las mañanas madrinas del relente
    trayendo al cauto sol luz incipiente
    que me incita a salir por las mañanas.

    Me gusta ver danzar a las neblinas
    y a las aguas en tardes opalinas,
    irisando en sus ondas que no embrida.

    Y oceánica oír sangre en mis venas,
    torrentes de alegrías con sus penas
    en la playa marina de tu vida.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  37. LLAMÓ EL VIENTO A MI VENTANA

    Llamó el viento a mi ventana
    y yo descorrí el postigo,
    y se plantó aquí contigo
    en la apacible mañana.
    Vi tu figura galana,
    vi la luz de tu sonrisa,
    vi flotando tu camisa,
    el fuego vi de tus ojos,
    tu boca de labios rojos
    y hubo boda y hubo misa.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  38. LA BIBLIOTECA DE NAVALCARNERO

    Los escritores que pueblan la sala
    en su estilo de escribir variopinto,
    describir pueden a Tiro o Corinto,
    o acercarnos al Golfo de Bengala.

    Los libros lucen su prosa de gala
    proliferan versos en el recinto,
    y en su mágico y diáfano precinto
    aguardan con firmeza en la antesala.

    Con Manrique, Boscán y Garcilaso
    Don Quijote y el yelmo de Manbrino,
    y Sancho paradigma de escudero.

    Quevedo y Góngora ya en el ocaso
    su pugna va cesando en el camino
    y hallan acuerdo aquí, en Navalcarnero.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  39. Saturnino Caraballo Díaz21 de octubre de 2016, 2:06

    LA CORREDERA DE CADALSO DE LOS VIDRIOS
    Al Zorro Corredero

    Es bella la Corredera
    donde Pedro Alfonso vive
    y Cadalso se desvive
    por hacerla placentera.
    Peldaños de una escalera
    irán surgiendo en el suelo
    y remontaran el vuelo
    a medida que soplones
    sin miedo en sus corazones
    desde allí partan al cielo.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  40. EL GRUPO ESCULTÓRICO DEL PICAPEDRERO
    DE CADALSO DE LOS VIDRIOS

    La estatua del puntero y de la maza
    de Cadalso, es perfil definitorio,
    y el blindaje y feroz recordatorio
    del polvo que al cantero lo acoraza.

    Aquí el conjunto pétreo os enlaza
    con el arte que fue un requisitorio,
    de construcción del túmulo mortuorio
    o catedrales de hispánica raza.

    Perforaban metales de la cuña
    con sus feroces durezas de aceros
    las piedras, con la impronta que acuña;

    el alma de vuestros picapedreros
    capaces de esculpir en dedos la uña
    de gárgolas tus maestros canteros.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  41. LA PLAZA DE CENICIENTOS

    Abierta al cielo es el hogar del sol
    que aviva del pueblo la actividad;
    por aquí desfiló la humanidad,
    de coruchos que fundió en su crisol.

    La requiebra y corteja el arrebol
    y marida con la diafanidad,
    trayendo visos de su honestidad
    nuevos tiempos en gigantesco bol.

    Todo el acontecer pasa por ella
    y pasados eméritos con su huella
    en los Anales de acontecimientos

    que marcaron su devenir e historia,
    y ella guardó recóndita en memoria
    que narrará en su día a Cenicientos.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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