¿Por qué invertir dinero en Cultura?


Una riqueza oculta y por descubrir

En estos tiempos de productividades medidas y análisis basados en el consumo o en la consecución de unos objetivos en concreto es difícil hacer entender qué aporta la Cultura a nuestra sociedad. Y es que la Cultura es un ente difuso y poco delimitado que, en muchas ocasiones, ni entiende de productividad ni de objetivos concisos, algo que, en política o en economía, se entiende habitualmente como algo superfluo y fácilmente olvidable. Es cierto que hay modelos culturales basados en la productividad objetiva, en números contables, en precios y remuneraciones fácilmente adaptables a cualquier otra clase de productos. La Literatura, el Cine, el Teatro… son fácilmente medibles y tasables. Más o menos podemos comprender cuánto vale realizar una película o cuánto cuesta producir un libro, aunque solo a niveles medibles de producción y ejecución, ya que la Creatividad es aún más inimaginable y compleja de definir que la Cultura. Sin la Creatividad, sin la Imaginación, sin las Ideas… la humanidad no sería más que un grupo de homínidos más sobre la faz de esta Tierra fragmentada y cada día algo más enloquecida, porque la Creatividad también se usa, desgraciadamente parece que con mayor medida en cada nueva generación, para averiguar el mejor modo de dañar al de al lado con el menor coste posible.

¿Qué entendemos entonces por Cultura? Es difícil de definir. Algunos hablarían de tradiciones y folclore, otros serían algo más elitistas y podrían enumerar las artes menos comunes, los hay que la definirían esgrimiendo para ello las normas de un lugar concreto… hay muchas formas de entender la Cultura y la Creatividad. Aquí defendemos la literaria como fórmula, aunque también nos acercamos a otros ámbitos más o menos relacionados con ella como la fotografía, la escultura, la pintura, la música… no sabríamos definir qué es la Cultura, aunque sí que podríamos asegurar sin ningún temor a equivocarnos que, sin ella (o sin ellas), seríamos otros, seríamos peores y nuestro mundo sería un lugar más pobre, un rincón acomplejado, gris1
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Por eso entendí tan mal que los diversos gobiernos, de mayores o menores núcleos de población, de mayor o menor poder, recortasen en Cultura en primer lugar o que no exista ninguna preocupación en arrebatarnos actos culturales al primer síntoma de escasez monetaria mientras se mantienen o agigantan otro tipo de actividades o eventos. No me gustan los recortes presupuestarios, aunque no me molestan del todo si son estrictamente necesarios y si es en todos los sitios por igual. Si hace falta el dinero, hace falta, por supuesto. Lo que me molesta es que ni los recortes ni la repercusión sean equiparables en muchas ocasiones. Sanidad y Educación fueron recortados sin piedad, mientras que en otros lugares no se hacían ajustes porque eran… ¿cómo era? ¡Ah! Sí: “El chocolate del loro”, nos decían mientras se mantenían algunos privilegios que otros ni siquiera sabemos que existían.

La Cultura, la Creatividad es una necesidad humana, casi al nivel de la alimentación y en el mismo punto que el deporte, por poner un ejemplo ineludible si hablamos de una sociedad. Hay quien piensa que la Cultura es un gasto innecesario, que leer un libro, ver una película, asistir a una representación teatral o escuchar un concierto de piano son elementos superfluos, que se pueden suplir por asuntos de primera necesidad… esas personas están equivocadas. La Cultura no es un elemento decorativo, es una necesidad vital, es una fórmula de enriquecimiento de la sociedad al completo. Si además está ligada a nuestra Educación se convierte en un elemento indispensable de crecimiento social, de riqueza económica, de enriquecimiento mental… creo que hace un mes largo se demostró en Navas del Rey, por poner un ejemplo, que la Cultura puede abarrotar un municipio y llenar las arcas municipales, además de las de los comercios y establecimientos de hostelería de una localidad. Solo hay que saber vender lo que tenemos, crear en los demás la necesidad de conocerlo. En la Sierra Oeste somos ricos en Creatividad, gigantes en Cultura. Aprovechemos las oportunidades que nos brinda. Nuestros municipios son los grandes olvidados por los madrileños, aprovechemos nuestro folclore, nuestras tradiciones, nuestra literatura, nuestro teatro, nuestra música… en definitiva, nuestros artistas. Aprovechemos nuestra Cultura para llenar nuestros municipios de personas y, sí, ¿por qué no? De dinero.

Usemos la inestimable y poco definible Creatividad que tenemos a nuestra mano para producir y para lograr objetivos concretos y, por el camino, consigamos que nuestros artistas puedan vivir de su trabajo y de su pasión. Usemos nuestra Creatividad como inversión de futuro. Nuestros pueblos, de eso podéis estar seguros, serán rincones mucho más apetecibles en los que vivir en invertir.

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